HIGINIA

Cómo mantener a raya el colesterol

Más de la mitad de la población adulta española lo tiene elevado y la mayoría no lo sabe. Dos expertos explican cómo se baja, los valores de referencia, medicaciones y si es verdad que existe uno 'bueno' y otro 'malo'

Carmen Barreiro
CARMEN BARREIRO

Si le pregunto cuánto tiene de colesterol, ¿sabría contestarme? Voy más allá. ¿Sabría decirme cuáles son los valores máximos recomendados en una persona sana? ¿Y en una con enfermedad cardiovascular o con factores de riesgo como ser fumador o hipertenso? Si es incapaz de responder a las preguntas anteriores, debería saber que más de la mitad de la población adulta española (55%) presenta niveles elevados de colesterol y, «lo que es más preocupante» para la Fundación Española del Corazón (FEC), la gran mayoría lo desconoce. «El mayor problema es que cuando reaccionan ya es tarde. La hipercolesterolemia mata mucho y además es asintomática, por lo que es fundamental ser conscientes de su existencia. Está demostrado que las personas con niveles de colesterol de 240 tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellas con cifras inferiores a 200», advierte el presidente de la FEC, el cardiólogo Carlos Macaya.

El 'bueno' y el 'malo'

Empecemos por aclarar conceptos básicos sobre los que hay mucha confusión. En primer lugar conviene recordar que el colesterol es una sustancia grasa natural que está presente en todas las células del cuerpo y además es necesaria para el normal funcionamiento del organismo. «La mayor parte se produce en el hígado, aunque también se obtiene a través de determinados alimentos y de la bilis», precisa la endocrinóloga Emilia Cancer, miembro del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Pues bien, la sangre es la encargada de conducir este colesterol desde el intestino o el hígado hasta los órganos que lo necesitan y lo hace uniéndose a unas partículas llamadas lipoproteínas, que pueden ser de alta densidad (HDL, por sus siglas en inglés) o de baja densidad (LDL). Puede que así explicado no le diga demasiado, pero si le cuento que estamos hablando del colesterol 'bueno' y del 'malo' seguro que ya le suena más.

«A grandes rasgos se podría decir que lo que hacen las lipoproteínas de alta densidad (HDL, las buenas) es retirar el colesterol que no se usa de dentro de las células, sacarlo al torrente circulatorio y devolverlo al hígado para su almacenamiento o expulsión a través de la bilis, mientras que las de baja densidad (LDL, las malas) se encargan de transportar colesterol nuevo desde el hígado al interior de las células», explica el doctor Macaya.

Obstrucción de las arterias

¿Y por qué es tan peligroso tener alto el LDL? «Porque cuando las células son incapaces de absorber todo ese colesterol que circula por la sangre, el sobrante se deposita en la pared de la arteria y forma placas que contribuyen a su progresivo estrechamiento. Es lo que se conoce como arterosclerosis, una acumulación de grasas que dificultan el riego sanguíneo. Si esta obstrucción se produce en las arterias carótidas, que son las que llevan la sangre al cerebro, puede causar un infarto cerebral, mientras que si ocurre en las arterias coronarias, el resultado puede ser un infarto de miocardio», precisa la doctora Cancer.

Más de 200 mg/dl ¡Alerta!

Ahora que ya sabemos cómo se produce el colesterol y cuál es el malo y el bueno, el siguiente paso es conocer cuáles son los valores de referencia por los que debemos guiarnos. En los resultados de las analíticas del colesterol suelen aparecer cuatro cifras. La primera se refiere al total, «que es un valor que nos sirve de orientación. En una persona sana debe estar por debajo de 200 mg/dl. Si es así podemos estar relativamente tranquilos porque eso significará que no tenemos muy alto el colesterol malo. Si la cifra total supera los 200 mg/dl, entonces ya tenemos que empezar a preocuparnos», señala el presidente de FEC.

Llegados a este punto, es fundamental fijarse en las otras dos cifras que aparecen en la analítica: los valores de colesterol bueno (HDL) y del malo (LDL), que debe mantenerse por debajo de los 100 mg/dl. En el caso de las personas que presenten patologías cardiovasculares, antecedentes familiares o situaciones de riesgo (fumadores, diabéticos, hipertensos...), el límite de LDL baja considerablemente y no debe superar los 55 mg/dl. « Lo más habitual –explica el doctor Macaya– es que por cada miligramo del bueno haya tres o cuatro del malo. Esa es la proporción más frecuente. Ahora bien, las mujeres tienen la suerte de tener el colesterol bueno mucho más elevado que los hombres, por lo que también están más protegidas frente a la aterosclerosis. He llegado a ver a pacientes con cifras de HDL de 90 y 100, que es una barbaridad, mientras que los normal en un hombres son valores en torno a los 40. Los que tengan 60/70 se pueden dar con un canto en los dientes». La cuarta cifra de la analítica se refiere a los triglicéridos, otra grasa que también debemos mantener a raya para evitar enfermedades cardíacas. En cualquier caso y pese a la ventaja de las mujeres de mediana edad frente a los hombres, «hay que dejar claro que el nivel de colesterol tiende a aumentar a medida que se envejece en ambos sexos», recuerdan en la SEEN.

Colesterol total

  • Normal Valores inferiores a 200 mg/dl.

  • Normal-alto Entre 200 y 240 mg/dl. Se considera hipercolesterolemia a los niveles de colesterol total superiores a 200 mg/dl.

  • Elevado Cifras superiores a 240 mg/dl.

Colesterol LDL (malo)

  • Normal menos de 100 mg/dl.

  • Normal-alto entre 100 y 160 mg/dl.

  • Elevado Más de 160 mg/dl.

  • Pacientes con enfermedad cardiovascular o de riesgo (fumadores, hipertensos...) se debe mantener por debajo de 55 mg/dl, especialmente en el caso de los hombres. Hasta hace dos años el límite era 70 mg/dl.

Colesterol HDL (bueno)

  • En hombres valores superiores a 35 mg/dl.

  • Een mujeres valores superiores a 40 mg/dl.

Triglicéridos

  • Normal menos de 150 mg/dl.

  • Normal-alto entre 100 y 500 mg/dl. Se considera hipertrigliceridemia a los niveles superiores a 150-200 mg/dl.

  • Elevado por encima de 500 mg/dl.

Colesterol en niños

  • Normal menos de 170 mg/dl.

  • Normal-alto entre 170 y 199 mg/dl.

  • Elevado por encima de 200 mg/dl.

Qué «puñetera» es la genética

Aunque la causa más común de la hipercolesterolemia es un estilo de vida poco saludable, «existen algunas enfermedades y ciertos medicamentos que pueden causar un nivel elevado de colesterol», apostilla la endocrinóloga Emilia Cancer. Una de las más comunes es la llamada hipercolesterolemia familiar, una forma hereditaria de colesterol alto. «En estos casos, se padece una predisposición genética a presentar un exceso de colesterol y por tanto puede aparecer desde la infancia», explican los expertos. La homocigótica es la más severa, pues se hereda la hipercolesterolemia tanto por parte del padre como de la madre. «Hay chavales que tienen más de 500 de colesterol por un tema genético», apunta el doctor Macaya.

Alimentación, deporte y... medicación

A la hora de hacer una valoración de los resultados, los médicos, especialmente los cardiólogos, se guían, «más que por el colesterol total, por los valores de LDL». ¿Por qué? «Primero porque es el malo y segundo porque lo podemos controlar más fácilmente. El bueno se puede subir un poco con la práctica de ejercicio, pero viene más determinado por la genética. Sin embargo, el LDL lo podemos bajar tanto con la alimentación como con medicamentos», aclara el presidente de la FEC.

Con una dieta adecuada se pueden llegar a bajar los valores de colesterol malo hasta un 20%. Por ejemplo, un paciente que tenga 220 de total puede rebajarlo hasta 180 más o menos solo con la alimentación. Lo que ocurre es que a un paciente cardiovascular o con factores de riesgo se le exige un colesterol LDL por debajo de 55 (lo que le dará un total de ciento y poco) y esa cifra «solo se consigue con una dieta estricta y medicación», coinciden ambos expertos.

«Estos tratamientos suelen ser prácticamente de por vida porque estamos hablando de un problema metabólico, determinado en parte genéticamente», argumenta el doctor Macaya. Los medicamentos más habituales son las estatinas (el más eficaz) y las ezetimibas, las famosas pastillas del colesterol. «Ahora bien, cuando todo esto no funciona, otra opción son los inhibidores de la PCSK-9, un tratamiento muy potente que está reservado solo a aquellos pacientes que o bien no pueden bajar el colesterol con las pastillas o no las toleran. Estos fármacos, llamados anticuerpos monoclonales, se inyectan una o dos veces al mes y cuestan más de mil euros. «Se usan sobre todo en las hipercolesterolemias familiares. Un chico de 20 años con más de 500 de colesterol tiene que bajarlo sí o sí o tendrá un infarto antes de los 30», alerta el presidente de la Fundación Española del Corazón.

Dieta mediterránea y ejercicio para bajar el colesterol hasta un 20%

Para bajar los niveles de colesterol no hay otra que «realizar cambios en el estilo de vida», explica la doctora Emilia Cancer, miembro del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Y estos cambios incluyen un plan de alimentación saludable, control del peso y ejercicio físico regular. De esta forma, «se podrá bajar hasta un 20% el nivel total de colesterol, que no está nada mal», añade el cardiólogo Carlos Macaya, presidente de la Fundación Española del Corazón (FEC). Si lo que quiere es mantener su colesterol a raya siga estas recomendaciones.

«Lo primero que se debe hacer es llevar una alimentación basada en la dieta mediterránea, que incluya principalmente alimentos de origen vegetal, frutas, verduras, legumbres, frutos secos y harinas integrales de cereales. Lácteos desnatados para los adultos, mejor pescado que carne –y dentro de las carnes, mejor las que tienen menos grasa–, aceite de oliva como principal fuente de grasa y limitar al máximo el consumo de alimentos ricos en azúcar, grasa saturada, sal y alcohol. Es recomendable hacer entre 4 y 5 comidas al día», propone la doctora Cancer.

La mayoría de las sociedades científicas recomiendan que el consumo de grasa no sea mayor del 30-35% de las calorías totales procedentes de la dieta. Pero no solo es importante la cantidad sino la calidad de la grasa que consumimos. Ambas (cantidad y calidad) determinan el efecto sobre la salud. Una fórmula para reducir «fácilmente» la ingesta de esas grasas menos saludables se basa precisamente en «comer una mayor proporción de alimentos de origen vegetal (aceite de oliva, semillas de sésamo, girasol o lino, y frutos secos...) y de pescados, que aportan grasas insaturadas.

La endocrinóloga Emilia Cancer también aconseja «priorizar métodos de cocinado como el hervido, la plancha, vapor, grill, horneado o papillote frente a las frituras y asados». Un último consejo. Respecto a la alimentación, es «importantísimo» leer el etiquetado nutricional de los alimentos para poder elegir los que contengan menos grasas.

Y, por supuesto, levántese del sofá y póngase las zapatillas. Ande, muévase... Para bajar el colesterol es «imprescindible» hacer ejercicio físico aeróbico de forma regular.