ADRIÀ RAMÍREZ

¿Sabes si eres multipotencial?

Hay rasgos que definen a quienes destacan en disciplinas muy distintas. En un mundo que demanda especialización, no siempre son valorados, aunque este paradigma esta cambiando...

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

Cuántas veces habremos oído decir que 'el que mucho abarca poco aprieta'. Y, aunque el refranero suele tener un índice de aciertos bastante elevado con sus perlas de sabiduría popular, en este caso falla. ¿Por qué? Porque hay personas que consiguen destacar en varias disciplinas muy distintas. Excelentes profesionales de la cirugía que tocan el violín maravillosamente o escritores que han sido pilotos de aviación o espías de élite. Lorca, por ejemplo, además de firmar algunos de los versos más bellos de la poesía española, tocaba la guitarra y el piano desde niño -fue alumno de Manuel de Falla-, además de dibujar con mucho arte. Benjamin Franklin es otro clásico: hizo un poco de todo, desde inventar el pararrayos o las lentes bifocales hasta describir por primera vez la Corriente del Golfo, escribir filosofía política, publicar periódicos o ser padre fundador de Estados Unidos, entre otras minucias. Y Einstein, además de ser un portento de la Física, era un competente violinista y pianista. La actriz Hedy Lamarr fue pionera en los años 40 de las conexiones inalámbricas a larga distancia, una especie de embrión del wi-fi (también la primera mujer que simuló un orgasmo en la historia del cine, valía para todo). Aunque el gran ejemplo es Leonardo da Vinci, un genio en ingeniería, medicina, ciencia, pintura..., el prototipo de 'hombre del Renacimiento' que todo lo hacia bien.

¿Qué tienen de especial todas estas personas? ¿Están hechas de otra pasta? Lo que las define es que son multipotenciales, es decir, que se les dan bien (o excepcionalmente bien) varias cosas distintas. ¿Esto tiene explicación desde el punto de vista científico? ¿Su cerebro es distinto? Dos expertos nos desvelan el misterio y qué rasgos comparten, algunos de ellos neurológicos.

Creatividad

«Desde la neurociencia se ha estudiado mucho qué hace diferentes a estas personas. Todas ellas puntúan alto en creatividad», explica Diego Redolar, profesor de Neuropsicología en la Universitat Oberta de Catalunya y cofundador del laboratorio Cognitive Neuro-Lab. La creatividad se asocia al ámbito artístico, pero es necesaria para asociar ideas de forma nueva y original, algo imprescindible para realizar algo con éxito.

Control cognitivo muy potente

Los multipotenciales tienen un desarrollado control cognitivo, «que es la capacidad de monitorizar la información de nuestro entorno, de gestionar la atención, de tomar decisiones y de guardar y almacenar en nuestro cerebro lo que nos es útil... Es decir, es tener una buena 'mesa de control' que dirija el cotarro a nivel cognitivo», indica Redolar. Este aspecto es verificable objetivamente: el control cognitivo reside en la corteza prefrontal dorsolateral, una región enorme del encéfalo que, en el caso de las personas multipotenciales, «funciona por encima de la media y se ve muy activa con estudios de neuroimagen». Para realizar esta prueba, se pide al individuo que no piense en nada y se aprecia cómo sus redes cerebrales se activan por defecto de manera muy notoria en el caso de los multipotenciales. «Hay muchas diferencias de unas personas a otras. Por ejemplo, gente con depresión o adicciones presenta un perfil de activación radicalmente opuesto: alguien adicto a la cocaína tiene la actividad visiblemente por debajo de lo normal», añade el neurocientífico.

Inteligencia

En su libro 'Range', el periodista David Epstein explica que es hasta 25 veces más probable que un científico que gana el Nobel -vamos, la élite de la élite- practique alguna actividad artística si lo comparamos con la media del oficio. Es decir, los datos estadísticos demuestran que, a mayor brillantez, también mayor variedad de intereses, tal y como han constatado análisis comparativos. Parece obvio que, si alguien hace de manera sobresaliente varias cosas distintas, la inteligencia tiene que acompañarle de alguna manera. Y, en efecto, se ha comprobado científicamente que los multipotenciales suelen estar mejor dotados intelectualmente, pero la multipotencialidad nace y se hace. Además del factor genético, hay que tener en cuenta que la corteza prefrontal, donde reside el control cognitivo, no termina de madurar hasta los 20 o 25 años... En todo ese tiempo, el entorno puede hacer despegar (o no) las habilidades de los multipotenciales, también conocidos -aunque no es exactamente lo mismo- como polímatas, que según la RAE son aquellos «con grandes conocimientos en diversas materias científicas o humanísticas».

Apariencia de dispersión

«En la sociedad actual los multipotenciales no están claramente identificados y, por eso, lejos de valorarlos, se les castiga bastante con apelativos como 'dispersos', 'faltos de foco' o 'que no saben lo que quieren'... En otras épocas, como en el Renacimiento, esto no era así. Pero se premia más a los especialistas, algo que está empezando a cambiar», afirma Gonzalo Barrio, quien comenzó estudiando Químicas para licenciarse en Ciencias del Mar, ha fundado siete negocios, ha sido monitor de ventas, técnico de laboratorio de fotografía, director de márketing e instructor de buceo. Ahora, este riojano con intereses tan variados gestiona su empresa desde Bali y ha creado la Escuela de Emprendedores Multipotenciales y la comunidad Somos Multipotenciales, con más de 2.250 miembros, para ayudar a las personas con estas habilidades.

Lo primero que tienen que hacer es darse cuenta de lo que son y de que pueden 'volar': «Es liberador cuando identifican que son multipotenciales, porque desde pequeños lo pasan mal cuando tienen que escuchar frases como 'no puedes serlo todo, tienes que elegir'», asegura Barrio.

'Autochequeo'

¿Quieres saber si tienes papeletas para ser multipotencial?

1. Dudas ¿Tienes bastante dificultad para elegir en qué inviertes tu tiempo y energías?

2. Motivación ¿Cada cosa nueva que se te presenta parece más atractiva que la anterior?

3. Focalización ¿Te resistes a renunciar a alguno de tus múltiples intereses para centrarte?

4. Estereotipos ¿A lo largo de tu vida te han repetido frases como 'aprendiz de todo, maestro de nada', 'el que mucho abarca poco aprieta', 'no se puede estar en misa y repicando' o 'eres muy disperso, debes especializarte'?

5. Constancia ¿Te parece que eres una persona intuitiva? ¿Tus intuiciones te ayudan a desenvolverte?

6. Miedo a exponerse ¿Tienes la sensación de que asustas a las empresas con tu currículum o en entrevistas de selección debido a la cantidad de especialidades en las que tienes experiencia o conocimientos?

7. Especialización ¿Te sientes incómodo especializándote en algo y ciñéndote a esa área conocida?

8. Flexibilidad ¿Crees que te adaptas fácilmente a los cambios?

9. Dedicación ¿Tienes una gran capacidad de concentración cuando te planteas una tarea?

10. Energía ¿La gente te define como una persona con mucha energía?

** Si has contestado afirmativamente a la mayoría de las preguntas, tienes muchas papeletas de tener rasgos de multipotencialidad.

¿Qué quieres ser de mayor? Una pregunta quizá sin respuesta

La madre del término multipotencial ('multipotentialite') es Emilie Wapnick, quien lo explicó en su libro 'How to Be Everything ('Cómo serlo todo', 2017), que se ha convertido en una especie de guía para todos aquellos que tienen múltiples intereses y aficiones y creen que deben decantarse por algo concreto cuando se hacen adultos. Hasta ahora la sociedad exigía máxima especialización, pero cada vez está más claro para los responsables de recursos humanos que hay que compaginar especialistas y multipotenciales para formar equipos más competitivos y creativos. Unos pueden aportar profundidad y otros, asociaciones con distintos campos.