LAURA RICO

Hola y adiós, ¿qué significan?

Las formas de saludar tienen un sentido u otro en función de quién y dónde se digan

Gerardo Elorriaga
GERARDO ELORRIAGA

Alguien dijo 'hola' y el mundo cambió para siempre. Aquella bienvenida sonó a través del teletrófono, más tarde rebautizado como teléfono. Y, de este modo, 'hi' (hola en inglés) se convirtió en el código de uso por sugerencia del inventor y científico estadounidense Thomas Alva Edison. Desde entonces, a finales del siglo XIX, es el saludo universal, el más popular aunque formas hay muchas más. 'El libro de los saludos' (Ed. Abuenpaso), obra de Arianna Squilloni e ilustrado por Olga Capdevila, analiza las convenciones que utilizamos cuando encontramos a alguien, de manera voluntaria o de casualidad. Estas son algunas fórmulas.

En la Antigüedad

Feliz evacuación del vientre

Los buenos deseos para el recién llegado son una costumbre que ha perdurado a través de los tiempos y las culturas. Algunas fórmulas de etiqueta social se remontan a la Antigüedad y surgen en el Próximo Oriente, cuna de civilizaciones. Unas han desaparecido, pero otras se han adecuado a la época contemporánea. Al parecer, el pueblo babilonio reclamaba para el otro una 'feliz evacuación de vientre' y los esclavos se desnudaban para reconocer su dependencia del propietario, una ceremonia que comenzaba despojándose del tocado o sombrero y que, tras evolucionar, forma parte de la etiqueta actual del saludo.

Saber latín

Salve y agur

El complejo universo del saludo se puede dividir en tres tipos, según la escritora del libro. «Están los que nacen de una llamada de atención, aquellos que consisten en ponerse a tu servicio y los que velan para que estés bien», indica, y recuerda que saludar viene del latín y significa «desear buena salud a las personas». Las fórmulas procedentes del idioma de la Antigua Roma están relacionadas, frecuentemente, con la esperanza de que el interlocutor se halle perfectamente, costumbre que hemos heredado, como el 'salve' italiano, un tratamiento de carácter formal en su país de origen. Las derivaciones mantienen ese contenido. Así, el 'agur' vasco procede del 'augurium' romano, una expresión que se utilizaba en el Imperio para desear «salud y prosperidad», es decir, buenos augurios.

Defintivo

¿Qué significa adiós?

El 'adiós' hispano no tiene nada que ver con el 'adio' transalpino, aunque ambos encomienden el futuro a una fuerza superior a la hora de separarse. «Siempre me ha sorprendido la facilidad con la que se utiliza aquí esta interjección», confiesa Arianna Squilloni. «Cuando se pronuncia en Italia, implica que, prácticamente, no nos veremos más, pero que Dios te cuidará».

Matices por países

No es igual 'buenos días' que 'bonjour'

Las diferencias, en otras ocasiones, resultan sutiles. El 'buenos días' español también difiere del 'bonjour' o el 'buongiorno' y, al parecer, se debe a que la expresión inicial era la invocación «Buenos días le dé Dios». El empleo puede cambiar en función del contexto. Así, nosotros somos más espléndidos cuando deseamos 'buenas noches' al prójimo, mientras que el homónimo italiano se utiliza en la intimidad y el inglés, para despedirse justo antes de acostarnos.

En África

Preguntar hasta por los vecinos

Los saludos exceden el ámbito de la mera cortesía. «En África constituye un instrumento para decir que nos conocemos y que somos parte de una comunidad», indica la autora. En Mali, el procedimiento comienza preguntando por el estado de los presentes y se extiende parsimoniosamente a los familiares, allegados e, incluso, respectivos vecinos. En algunos casos, cierto halo poético envuelve las tradiciones, caso del zulu Sawubona, que quiere decir «te veo, eres importante para mí y te valoro» y que suele ser correspondido con la palabra 'Shikoba', es decir, «entonces yo existo para ti».

En Asia

¿Has comido?

La ceremonia de bienvenida adquiere su mayor puesta en escena en Extremo Oriente. El 'ni hao' chino se corresponde con el 'hola' español, pero existe un alocución mucho más formal, 'ni chi fàn le ma?' que pregunta «si ya has comido» y que se suele responder convencionalmente de forma afirmativa o asegurando que «el almuerzo está próximo». La reverencia es usual en Japón y existen doce tipos en función de los individuos que se encuentren. Habitualmente, la mujer dobla las piernas y coloca las manos sobre los muslos, mientras que el hombre presiona los brazos encima del torso.

A merced

'Ciao', cuando llegas o te vas

El 'hi' y el 'hola', tan expandidos, o el 'as-salamu aleykun', que identifica al universo musulmán, cuentan con un serio rival en el 'ciao' italiano, tan versátil que puede ser utilizado tanto para presentarse como despedirse. «Significa esclavo», apunta la escritora y lo explica: «Los venecianos eran mercaderes y como buenos vendedores se ponían a merced del cliente». Esa retórica relación de sumisión también se halla en el centro de Europa, donde se recurría a la expresión latina 'servus humilimus, domine spectabilis' que se puede traducir como 'su más humilde servidor, mi noble señor', y que ha derivado en la mucho más simple 'servus'. La manifestación de servidumbre es muy corriente en el continente y tiene otras versiones como el 'tjenare' sueco.

¿Boca o mejilla?

Los besos

El contacto físico es una de las características habituales del saludo. La costumbre del beso parece también proceder de la cuenca del Tigris y el Eufrates, y su expresión variaba en función del estatus social e, incluso, atendía a cuestiones religiosas. El ósculo en la boca implicaba «devoción»; en la mejilla, «amistad entre iguales»; y en la mano reflejaba «sometimiento».

Pactos de paz

El apretón de manos

El apretón de manos aparece documentado en relieves asirios y, según todos los indicios, se producía ceremonialmente al cierre de un pacto, quizás una tregua, porque suponía, en la práctica, que ambos individuos renunciaban al uso del puñal para dirimir diferencias. Curiosamente, su popularización contemporánea está relacionada con la aparición en el siglo XIX de una pequeña comunidad religiosa, denominada la Sociedad de los Amigos o cuáqueros, que pusieron en práctica esta fórmula como una manera de saludo entre iguales.

Otros saludos

  • 'Hei'. Las interjecciones, breves palabras que llaman la atención de otra persona, son muy comunes en todo el mundo y responden a la necesidad de simplificar los usos de cortesía en estos tiempos presurosos. En los países escandinavos, con ese gusto tan minimalista en la decoración y las costumbres, el 'hei' de bienvenida se convierte en 'hei hei' para despedirse.

  • 'Konichiwa'. La abreviación de fórmulas es algo general. La ritual Japón busca la inmediatez y el antiguo 'Konnichi wa gokiken ikaga desu ka?', frase con la que se solicitaba el estado de ánimo, se ha convertido en el mucho más conciso 'Konichiwa'. El proceso que llevó del inglés 'God be with ye' al 'Goodbye' en el siglo XVI ha proseguido y lo ha desacralizado, dejándolo en un mero'bye' con proyección que más allá del ámbito anglosajón.

  • 'Dap' El saludo también es susceptible a las tendencias y algunas se llevan a cabo sin saber realmente su origen. La juventud ha asumido la moda hip hop y ritos de esta comunidad urbana afroamericana como el dap, una forma de saludo de intencionalidad política. El Dignity and Pride surgió entre los soldados negros de Vietnam y no es una mera coreografía de manos sin sentido. El golpearse uno debajo del otro, alternativamente, chocar y entrelazar, intenta reflejar la igualdad y hermandad sin jerarquías.

  • V motera. Hay saludos de masas y otros que solo son empleados por pequeños colectivos. La V motera, tan visual y socorrida, proviene del piloto británico Barry Sheene, una de las figuras de este deporte en los años setenta. El deportista la popularizó, pero no la creó. Fue nada menos que Winston Churchill quien la inventó y utilizó en sus comparecencias públicas durante la Segunda Guerra Mundial como una alusión a la futura victoria aliada contra los nazis.

Saludos en la era Covid

El Covid-19 ha trastocado costumbres milenarias. La obligación de evitar el contacto físico complica las demostraciones de afecto y simpatía. Además, en esta atmósfera de obligado enmascaramiento es habitual no reconocer a nuestros amigos y conocidos. A pesar de todo, no podemos renunciar a saludar, en opinión de Arianna Squilloni. «Hay que dar prioridad a lo que merece la pena, aunque, aparentemente, se antoje inútil». Y cierra el debate con una pregunta: «¿Existe algo más fascinante que conocer a otra persona?».