'Pere y María'. Es el libro que ha publicado Fernando Alfaro basado en el disco de su grupo Chucho, 'Corazón roto y brillante'. Las ilustraciones son de Erika Seven; aquí van cinco de ellas. / ERIKA SEVEN

¿Hay que estar enamorado para hablar de amor?

Los músicos Fernando Alfaro y Mercedes Ferrer y el escritor Manuel Reina reflexionan sobre qué inspira las obras relacionadas con el amor

Isabel Ibáñez
ISABEL IBÁÑEZ

Camina por el campo el músico Fernando Alfaro (Chucho, Surfin' Bichos) peleando con el viento teléfono en mano. Habla de su ruptura sentimental, que se produjo hace un año y lo condujo a aislarse en el caserón que su familia tiene en la sierra de Albacete, sin saber que el confinamiento por la pandemia lo atraparía dentro con sus fantasmas y que encontraría la soledad, la de verdad. Como agitado por el espíritu del 'Sturm and Drang', allí fue donde, entre sobresaltos por los crujidos cuando los fenómenos atmosféricos golpeaban con fuerza, escribió 'Pere y María' (ed. Muzikalia), doce capítulos de un libro sobre una compleja relación amorosa que se esfuma y que complementan una a una las canciones del último y alabado disco de su grupo Chucho, 'Corazón roto y brillante', un álbum conceptual lleno de luminosa oscuridad que funciona como un todo: «Un corazón roto y brillante se me quedó cuando me dejaste y aún así yo sigo adelante con mis gafas de sol», canta en el rotundo primer tema.

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¿Se puede escribir del amor sin estar enamorado... o sufriendo por desamor? «Sí, está en el oficio de escritor, del compositor... Mira cómo fabricaban las canciones en la Brill Building de Nueva York, músicos que trabajaban en horas de oficina componiendo éxitos románticos que te hacían sentir como si fueran de verdad. El creador se dedica a recrear sentimientos o situaciones, es lo que hace que se pueda hablar sobre cualquier sentimiento; puedes escribir novela negra sin ser un asesino, porque también tenemos dentro esa condición. La capacidad de estar enamorado la poseemos todos y se puede invocar al crear. El propio hueco de amar es inspirador, el desamor, la pérdida, el deseo indeterminado de amar...». Y se acuerda de la película 'In The Mood For Love' ('Deseando amar'), que el director hongkonés Wong Kar-Wai firmó en 2000 y que se repone ahora en los cines por su vigésimo aniversario, un hito gracias a su estética, su banda sonora y a frases como: «Juego conmigo a ser feliz creyendo estar contigo. Después de todo este tiempo me deberías resultar extraña, pero, en realidad, me duele sentirte lejos».

«Mis fases más productivas han sido cuando estaba en agujeros, en las pérdidas, más que en momentos de plenitud»

Fernando Alfaro (Músico y escritor). foto: manuel montaño

Ahora bien, preguntado Alfaro por si leería un libro centrado en el amor bajo la premisa de que su autor no se ha enamorado nunca... «Pues es complicado, porque según lo que he contestado antes debería decir que sí, puedes escribir de la guerra sin ser soldado, pero, siendo sincero, no lo leería, es como cuando miras la última página del libro y te lo fastidia, como un 'spoiler'».

– «Miraba por la ventana al espacio exterior.Noté que me abrazaban, pensaba que era el amor, pero era para arrojarme al vacío», canta en su tema 'Agente Sebso'. ¿Cree que sin determinados episodios de su vida sus canciones de amor serían peores? ¿Algo así como el músico que ha dejado las drogas y piensa que ya no podrá componer?

– En eso también tengo experiencia. Tiene que ver con la inseguridad del creador y la sensación de pérdida, de algo que ha perdido, eso que hace que nuestros discos preferidos sean los primeros. En el amor pasa también, porque la pérdida es mucho más inspiradora. ¿Canciones peores? Si hago un repaso de mi carrera, las fases más productivas han sido, más que en momentos de plenitud, en agujeros, en las pérdidas. Eso se ve en la música y en la literatura, escribir sobre lo que no tenemos y deseamos. En mi caso, no había estado solo en mi vida, y ese momento era como estar al borde de un precipicio, pero gracias a la escritura de este relato que iba publicando por entregas como aquellas novelas del siglo XIX, sin querer compararme, claro, se convirtió en lo contrario, en poder sacar beneficio de algo muy chungo.

– «Y llegará el trueno / siempre llega luego / oscureciendo / el cálido cielo» es uno de los versos de su disco. ¿Hay que rebuscar mucho en el discurso para no caer en cursiladas o en fórmulas mil veces explotadas?

– El lenguaje del amor es una realidad extraña, produce extrañeza, y te extrañas a ti mismo si lo expresas con tópicos, pues no llegan, se convierten en vasos vacíos. En la propia literatura se utiliza la distancia que provoca la extrañeza en el lenguaje, que debe ser preciso hablando de amor.

«Un creador recoge emociones y sentimientos del exterior y los transmite como una herramienta»

Mercedes Ferrer (Música)

El filósofo francés Roland Barthes asegura en 'Fragmentos de un discurso amoroso' que «en su cabeza, el enamorado no cesa de correr, de emprender nuevas andanzas y de intrigar contra sí mismo. Su discurso no existe jamás sino por arrebatos del lenguaje que le sobrevienen al capricho de circunstancias aleatorias». Y dice Alfaro: «Me recuerda a lo que le pasa a un adicto, que actúa muchas veces en contra de sí mismo. Como las hojas de un árbol a merced del viento, al albur de las circunstancias. Algo sobre lo que no tienes control. Entonces estar enamorado se parece a cuando estás enganchado, y por eso el lenguaje extraño es lo mejor, pues es imposible que no sea extraño si vives una situación que te puede llevar a cualquier parte. Como una tempestad que puede destruirlo todo... Los amores brutales producen estragos, y no te has dado cuenta hasta que es demasiado gordo. En 2011 saqué el disco 'La vida es extraña y rara', sobre un tipo, supuestamente yo, en el aire, absorbido por un torbellino, cuando estaba en pleno enamoramiento de mi última pareja, una tormenta de las gordas, de las que al principio no sabes que van a ser así hasta que no te ves en el ojo del huracán, como los pescadores, como los marinos». Como él mismo canta en 'La carretera de la costa': «Y naufragar, y recordar, y no hablar más, mirando al mar, ir a pescar y recordar. Nadando con medusas, nadando a media altura entre la mar oscura, lobo de mar de dudas».

Su colega de profesión, Mercedes Ferrer trabaja en un disco que pronto saldrá al mercado. «El amor está siempre presente, desde muchos puntos de vista, la energía del amor es lo que nos pasa en todo, no solo el amor en pareja, también la empatía, la solidaridad... O el que existe entre padres e hijos». De eso habla en 'Vencer el miedo', compuesta el día que murió ese gran poeta del amor que fue Aute, en marzo del año pasado.

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«Y hay que estar siempre enamorado, da igual si te encuentras o no acompañado; lo primero de ti mismo, porque si no te amas no proyectas tu amor».

Considera que «un creador recoge del exterior emociones, sentimientos, pues suelen ser personas muy sensibles, y funciona como una herramienta para transmitirlos. El oficio prima por encima de muchas cosas, cuando has desarrollado la técnica es como conducir un coche, no tienes que ponerte a pensar qué debes tocar». Confiesa que en su proceso de componer no encuentra indecisión: «Me viene dado, practico todos los días y, de pronto, en esa actividad, surgen las canciones de manera natural. A lo sumo, si no me salen, las abandono un rato y cuando vuelvo ya se ha hilado la historia, el inconsciente funciona».

«No es necesario estar enamorado, pero creo que si un texto trasciende es porque hay verdad detrás»

Manuel Francisco Reina (Escritor)

En cuanto a la literatura, el escritor Manuel Francisco Reina se acuerda –para responder a la premisa inicial de este reportaje– del poeta Fernando Pessoa y la composición 'Autopsicografía': «El poeta es un fingidor. / Finge tan completamente / que hasta finge que es dolor / el dolor que en verdad siente». «Hay grandes escritores –argumenta Reina– que han creado historias donde fingían las emociones porque forma parte del oficio de escribir, y recreaban grandes pasiones amorosas y eróticas. No necesariamente enamorado te sale mejor. Dicho esto, sí creo que cuando un texto trasciende es porque hay verdad detrás. Los 'Sonetos del amor oscuro', de Lorca, o 'Madame Bovary', de Flaubert, son historias apasionadas que te tocan porque hay una gran verdad detrás. Un texto como 'La amada inmóvil', de Amado Nervo, dedicado a su mujer muerta, se escribe desde la desolación por la pérdida de un amor».

«Creo ser capaz de distinguir textos que trascienden de emoción – asegura–, como ese de Lorca, que sabes que está lleno de verdad biográfica, como cuando está deseando que su amor le escriba una carta... Es evidente que es su vida y de ahí que puedas sentir una identificación completa cuando estás deseando que tu amor te escriba un mensaje, un email. Conectas más rápido con esos textos que sientes verdaderos. Todos usamos nuestras vivencias o las de amigos para generar conflictos, emociones... Yo incluso pongo cosas de mí en mis novelas históricas. No se puede crear desde la nada absoluta».