Alina Antares

¿Cómo se sale de una secta?

En España, el 1% de la población está afectada por un grupo sectario. Las secuelas que deja haber estado en uno se comparan con el shock postraumático de los veteranos de guerra

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

A los 16 años, la joven española Patricia Aguilar fue captada a través de las redes sociales por una secta sexual. Solo una semana después de cumplir 18 años, viajó a Perú convencida de que había sido elegida para repoblar el mundo junto al Príncipe Gurdjieff, ante la inminente llegada de un apocalipsis. Su familia luchó durante dos años para traerla de vuelta a casa y, finalmente, la policía peruana y su padre la rescataron en plena selva junto a su bebé de dos meses, fruto de la relación con dicho gurú, y prácticamente desnutrida.

El nombre de la chica, o la historia, puede que le suene, porque su experiencia fue muy mediática, pero la realidad es que no hace falta irse al otro lado del mundo para ser víctima de una secta. En España se calcula que existen alrededor de 250 grupos sectarios, aunque pueden ser más, pues no es fácil identificarlos, sobre todo a los más pequeños. El porcentaje de la población afectada por alguno de ellos en nuestro país ronda el 1%, lo que equivale a unas 400.000 personas.

«Es importante destacar que la palabra 'secta' no es del todo precisa pues, etimológicamente, significa 'sección de un grupo mayor'. Por ejemplo, el cristianismo se denominaba secta cuando fue una escisión del judaísmo. Para referirnos bien a estos grupos coercitivos habría que decir 'secta destructiva', porque así definimos su acción perniciosa. Además, el término secta solo obedece a grupos de corte religioso, por lo que es mejor todavía hablar de grupos de manipulación destructivos«, explica Laura Merino, psicóloga especialista en sectas y colaboradora de RedUNE. Son precisamente estos contra los que se lucha.

Evitar el engaño

Destaparlos, sin embargo, es complejo, pues «tienen apariencia de ser organizaciones lícitas y la manipulación que hacen es muy difícil de demostrar, por eso es tan difícil pararlos», expresa Merino. «De hecho, hay organizaciones que pasan de considerarse sectas a entidades religiosas por los gobiernos, pero que algo sea oficial no significa que no sea peligroso», añade.

Además, las sectas tienen la capacidad de cambiar de nombre y lugar fácilmente para dejar de figurar en los registros y 'compran' o se codean con académicos y famosos de todo tipo para que emitan declaraciones favorables sobre ellas. Madonna, los Beatles, John Travolta o Tom Cruise, entre muchos otros, han estado o están relacionados con alguna. La diferencia es que, generalmente, a estas personalidades no se les expone a determinadas prácticas que podrían despertar suspicacias. Por otro lado, una vez dentro, los adeptos están tan obnubilados que se someten a actividades que fuera de ese ambiente nunca harían. Es el caso de varias chicas que se dejaron cauterizar la piel con las iniciales de la secta a la que pertenecían, por ejemplo. Al haberlo hecho 'voluntariamente', fue más difícil denunciarlo.

«La gente no entra de forma voluntaria a una secta. No hay voluntad cuando hay engaño»

Laura merino

Por ello, aunque aprobar una ley que las combata parece lo más lógico, como existe en Francia, Luxemburgo o Bélgica, no está demostrado que sea la solución definitiva al problema. De hecho, los expertos consideran que lo más práctico es concienciar a la población para que se proteja de las manipulaciones y no se deje abusar fácilmente.

Mark Twain decía que «es más fácil engañar a la gente que convencerla de que ha sido engañada», y esa capacidad para ser timados se debe a que los humanos somos vulnerables por naturaleza. La inteligencia es secundaria, hay eruditos que han sido captados sin apenas darse cuenta porque, ¿quién no quiere ser más feliz, ganar más dinero o tener más éxito en la vida? La estrategia de las sectas se centra en nuestras emociones y hay determinadas situaciones (situaciones de crisis personal e inestabilidad afectiva, económica, social o laboral; personalidad de tipo dependiente o idealista; disconformidad con la sociedad; inquietudes religiosas o filosóficas poco documentadas…) o etapas de la vida (especialmente la adolescencia), en las que somos más vulnerables ante determinados discursos.

«La gente no entra de forma voluntaria a una secta. No existe voluntariedad cuando hay engaño desde el principio, como ocurre en estos casos», destaca Merino. El problema es que muchas veces la invitación a participar en un determinado grupo nos llega a través de personas cercanas en las que confiamos, y no pensamos que será para acabar en un sitio así.

El shock al salir

El control emocional de las sectas comienza con un 'bombardeo' de amor hacia el nuevo integrante. Tanto el líder como el resto de adeptos le colman de cariño, haciéndole sentir especial y querido. Así se logra su total entrega afectiva, hasta tal punto que muchos iniciados hablan de la secta como si fuera el amor de su vida. Más tarde, comienza la intimidación y la amenaza, la anulación del pensamiento crítico, la estimulación de sentimientos de rechazo a todo lo ajeno a la doctrina y los castigos ante conductas 'desviadas' o por pensar en abandonar del grupo, aunque de forma tan sutil y maquinada para que uno piense que lo que le está ocurriendo se lo merece, que es su culpa. ¿Qué hace que una persona consienta este tipo de vejaciones?

«Hay tres formas de salir de una secta: mediante una desprogramación, por expulsión o por abandono»

laura merino

«Suele compararse con la relación entre una mujer maltratada y su maltratador. Cuando ella se porta bieny es sumisa, él la trata como una princesa; cuando no hace lo que él exige, la castiga, y cada insulto o tortazo que se acepta aumenta el dominio del maltratador o, en este caso, del líder», explica Merino. «Otra de las técnicas de control utilizadas en los grupos sectarios es determinar lo que los adeptos comen (poco) y el número de horas que duermen (también pocas), o recurrir a las drogas, con el fin de que sus capacidades psíquicas y físicas no estén al 100%», agrega.

Existen tres maneras de salir de una secta: por expulsión, si haces algo que al grupo no le gusta; por abandono voluntario, cuando el individuo llega a un límite en el que ya no puede aguantar más el nivel de coerción al que se le somete; o mediante una intervención especializada y familiar. «Actualmente, los psicólogos especializados lo que hacen es el 'Consejo para la salida', que busca favorecer la relación entre el adepto y su familia para evitar la ruptura total del vínculo y provocar, con el tiempo, que este sea crítico con su situación. Es decir, se trata de activar en el individuo los mecanismos mentales que el grupo sectario a bloqueado«, aclara Merino.

La salida genera tal impacto que las secuelas se comparan con el shock postraumático de los veteranos de guerra. Los trastornos psicológicos, las pesadilla, la vergüenza y los pensamientos suicidas son comunes, y la desadaptación social enorme, especialmente en aquellas personas que entran a estos grupos siendo muy jóvenes, quienes salen después de mucho tiempo y los que han nacido dentro. Al fin y al cabo, se dan cuenta de que todo en lo que había creído durante años era mentira y el proceso de recuperación es lento.

Características de una secta destructiva

  • Organización lícita Tienen apariencia de ser entidades lícitas. La manipulación que hacen es muy difícil de demostrar y buscan a personas de prestigio social para apoyar sus ideologías y obtener resoluciones judiciales favorables.

  • Líder carismático Están lideradas por un gurú con mucho carisma y gran capacidad de persuasión al que los adeptos obedecen. Las intenciones del grupo son reflejo de los deseos del líder (bienes, dinero, sexo, poder…).

  • Empleo de un lenguaje propio Que le confiere identidad y aleja al grupo del mundo real.

  • Sometimiento y control Todos los aspectos de la vida del adepto (hasta cómo debe comer, dormir o con quién debe tener relaciones sexuales) están controlados por el líder.

  • Desvinculación social Solo el grupo dispone de la verdad. Si el entorno del adepto rechaza la ideología, se le presiona para que se desvincule de este.

  • Exigencias Se suele imponer una inversión, bien sea de dinero, de trabajo o de tiempo.

  • No admite críticas Si el adepto no alcanza lo que se le prometió conseguir en un principio y se queja, se le hace creer que la culpa es suya por no obedecer adecuadamente la doctrina.

Documental 'Sectas', realizado por los Estudios Molécula junto con la Asociación Iberoamericana para la Investigación del Abuso Psicológico (AIIAP). / EducaSectas

Cómo prevenir ser captado

Debemos ser muy conscientes de que cualquiera puede ser captado por una secta, más allá de su inteligencia o sus estudios. También es importante tener en cuenta de que los grupos sectarios no son solo religiosos, sino que los hay de todo tipo y pueden estar relacionados con otros muchos campos, como la economía, la política o el bienestar.

«Cuidado con las invitaciones a hacer tests de personalidad gratuitos, las invitaciones a conferencias, los cursos, las ofertas de trabajo y las soluciones inmediatas a nuestros problemas. Siempre debemos contrastar la información recibida y plantear preguntas y dudas, pues estos grupos no informan desde el principio de todas sus actividades, ideas, creencias, obligaciones o prácticas», advierte la psicóloga Merino.

La especialista considera que desde las instituciones gubernamentales también debería promoverse información objetiva sobre las sectas basada en las experiencias de los exadeptos.

En la actualidad, las prácticas de estas entidades cada vez son más visibilizadas y denunciadas socialmente. Llama la atención, por ejemplo, la cantidad de documentales y series de televisión que se han estrenado en los últimos años al respecto como: 'The Vow', 'The Path', 'Wild Wild Country', 'El palmar de Troya' o 'Seduced'.