ANNA GRIMAL

¿Quién dice que los 90 fueron sosos?

Sin el tirón de décadas anteriores, ahora se reivindican como una etapa llena de iconos. ¿Quizá la última?

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

No tendrán el pedigrí de los 60 con la explosión hippie, ni el de los 70 con sus pantalones de campana, su halo discotequero y el furor punk. Tampoco el 'ángel' de los 80, tan pop y tan pródigos en creatividad, hombreras y flequillos cardados. Fue llegar los 90 y que todo se desdibujase un poco, ¿no? Esa puede ser la impresión inicial, pero ahora se empieza a reivindicar –sobre todo, por parte de quienes fueron adolescentes en aquellos años– que no pasaron sin pena ni gloria y que, si bien fueron más discretos en sus manifestaciones, también dejaron huellas indelebles. Así lo explica Anna Grimal en un libro escrito e ilustrado por ella –'Cómo molaban los 90' (Lunwerg Editores)– donde realiza un repaso nostálgico a los hitos de esos años. «Si hay nostalgia, es que algo bueno nos pasó», defiende la autora, quien sostiene que los jóvenes de distintas décadas casi siempre hacen cosas parecidas, aunque con matices. En el caso de los 90, aún no había internet ni estaba muy generalizado el uso de móviles (sólo a finales de la década empezaron a eclosionar), lo que ha marcado a los jóvenes de la época como la última generación sin estas tecnologías. «Mi radiocasete y mi walkman eran mi tesoro –confiesa Anna–. ¡Para nosotros internet no era nada y vivimos bien!».

Desde el punto de vista psicológico, este boom de iniciativas nostálgicas como el libro de Grimal o fenómenos de tanto éxito como 'Yo fui a EGB' tienen una explicación: «La mayoría de las personas somos unas irremediables nostálgicas. El cerebro es una fábrica de recuerdos que adora poner la mirada en el álbum mental de nuestra infancia y adolescencia. Rememorar esas fotografías internas no solo nos produce añoranza, nos ofrece a su vez, una sensación de pertenencia a una época concreta, a una generación determinada», explica Valeria Sabater, psicóloga y escritora. Según explica, «la nostalgia también tiene que ver con nuestra identidad y conforma un refugio psicológico al que nos gusta acudir de vez en cuando». ¿Qué, hacemos un 'viajecito' a los 90, cuando muchos de nosotros éramos unos pipiolillos?

La ropa

Pantalones anchos, piercings y zapatillas de 'skater'

Nos veíamos taaaan monos con nuestros pantalones anchos (tipo MC Hammer), nuestras zapatillas de 'skater', la sudadera de Nirvana... ¡Ahora, al ver las fotos, damos un respingo! A veces, también nos vestíamos en plan 'grunge', con nuestras camisas de leñador y ese cuidado desaliño. Hubo ya algún piercing, algún tatuaje furtivo... Fueron años muy heterogéneos estilísticamente: «A mí me encantaba cualquier look estridente», admite Anna Grimal.

Pelis y series

Titanic', 'Friends' y otros hitos televisados mil veces

Ahora, con las plataformas digitales, cada cual se hace su menú de series y pelis. Algunas se hacen muy populares –véase 'Juego de tronos'–, pero el resto no se convierten en fenómenos de masas. En los 90, sin internet y con pocos canales –Grimal recuerda aquellas pelis de Canal Plus llenas de rayas que intentábamos descifrar–, casi todos los jóvenes veían lo mismo. En televisión, además del programa de Lobatón, 'El príncipe de Bel-Air' y 'Los Simpson', triunfaba 'Friends'. «Es una serie por la que no pasan los años», asegura la autora del libro. Lo mismo que por Leonardo DiCaprio, que levantó pasiones con 'Titanic' y sigue con su cara de crío y su irresistible atractivo. 'Pretty Woman', 'Thelma y Louise', 'Ghost', 'The Blair Witch Projet', 'Pulp Fiction', 'Dirty Dancing', 'Trainspotting', 'El silencio de los corderos'... ¡Cuántas veces hemos visto a estas hijas de los 90!

Música

Juntos, pero no revueltos: Nirvana y las Spice Girls

Los jóvenes de los 90 se pasaban la vida grabando cintas y jurando en arameo cuando el locutor de Los 40 Principales hablaba en medio de la canción o la cortaba abruptamente. Spice Girls –cada cual tenía su favorita, recuerda Grimal–, The Smashing Pumpkins, Nirvana, The Cranberries, Extremoduro... La banda sonora de la época es mejor de lo que recordamos, ¿verdad?

Sexo revistero

Entre la cohibición y la libertad

Tal y como explica Anna Grimal, los jóvenes de los noventa tenían una relación rara con el sexo. Por un lado eran cohibidos, pero por otro se veían obligados a ir al videoclub a la sección porno «a la vista de todo el mundo». Y luego estaba el sexo 'revistero'. Las revistas para jóvenes de la época (como 'Superpop' o 'Vale'), además de codiciados pósters de guaperas, incluían consultorios sexuales-sentimentales donde los chavales demostraban su despiste para risa de otros que iban más avanzados. Aunque el nivel medio no era para burlarse del prójimo. «¡Esas publicaciones eran la ventana pequeña a ese mundo que estaba por descubrir!», dice Grimal.

De la 'Macarena' y los JASP «repelentes» a la nostalgia del Tuenti

¿Irán los 90 cogiendo más sabor con el paso del tiempo? Alejandro Romero Reche, sociólogo de la Universidad de Granada, considera que sí. «Seleccionaremos unos referentes y nos dejaremos otros fuera. Entonces sabremos si los 90 son Nirvana o Ella Baila Sola, o quién sabe si Zapato Veloz. Lo único seguro es la 'Macarena'», comenta irónico. Según explica, políticamente, los 90 en España dibujan un arco narrativo muy claro desde la decadencia del felipismo hasta el auge del aznarismo, desde la crisis económica de la primera mitad de los 90 a la recuperación, el triunfalismo y la perspectiva de la entrada en el euro. Y la cultura va en paralelo a estos desarrollos, «con el agotamiento de la Movida, buque insignia cultural de las primeras legislaturas del PSOE, y la proliferación de sus hijos mutantes, como aquel modelo JASP tan repelente y que ojalá no recuerde nadie más que yo, porque sería terrorífico ver en unos años un 'Stranger Things' protagonizado por una pandilla de JASP que citan a Séneca y tocan el saxofón en un tugurio». Para Romero Reche, los noventa no tienen por qué ser la última década 'reconocible'. «La crisis económica del 2008, la recesión, el Isis, la presidencia de Trump, la pandemia... Todo ello dará una relativa unidad a esa dispersión aparente –vaticina–. Y es probable que funcionen como referentes las plataformas que alojan esos contenidos y que tienen sus ciclos de auge y decadencia. La nostalgia de Tuenti está a la vuelta de la esquina».