Adrià Ramírez

La ciencia tras los éxitos deportivos de Rafa Nadal o Carolina Marín

Las matemáticas del fútbol, la psicología del baloncesto, la botánica del tenis, el big data del bádminton... y otras disciplinas científicas que ayudan a mejorar el ejercicio físico

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

Hacer deporte es poner la ciencia en práctica. La física, las matemáticas, la nutrición, la botánica, la neurociencia, la química, la psicología, la nanotecnología o el big data, entre muchas otras disciplinas científicas, se entrecruzan en el ejercicio físico con el objetivo de mejorar nuestro rendimiento deportivo.

Gracias a ello, hoy en día corremos más rápido, saltamos más alto, bateamos más fuerte, buceamos más profundo y metemos más goles que hace unas décadas, así como tenemos mejores métodos de recuperación, prevención de lesiones o arbitraje. A escasos días de que den comienzo los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, repasamos varios 'hitos'.

La raqueta de Nadal y el sensor de Carolina Marín

«La genética y las características personales tienen una gran influencia en la capacidad deportiva, pero no sirven de nada si detrás no hay un buen entrenamiento de cara a mejorar el rendimiento y la prevención de lesiones, para lo cual la ciencia es indispensable», expresa Enrique Navarro, director del Laboratorio de Biomecánica de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF), en Madrid, y doctor en Ciencias Físicas y en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

Lo aclara con un ejemplo: «Cristiano Ronaldo tiene unas capacidades físicas impresionantes, pero sin la ayuda científica no hubiese llegado nunca a ser lo que es. Necesita una correcta preparación física y psicológica, una alimentación adecuada, un tipo de recuperación individualizada... y todo eso no viene dado al nacer».

Otro caso es el de Rafa Nadal. «Poca gente conoce que una de las mejoras tenísticas que ha tenido el mallorquín en los últimos años procede de la telemetría (tecnología que permite la medición remota de magnitudes físicas). Mediante acelerómetros, giroscopios y sensores de vibración incrustados en su raqueta, los entrenadores de Nadal registran infinidad de datos de lo ocurrido en cada partido», cuenta José Manuel López Nicolás, doctor en Ciencias Químicas por la Universidad de Murcia y autor del libro 'La ciencia de los campeones' (Planeta), un compendio de curiosidades sobre ciencia y deporte. «Fue gracias a estas herramientas cómo el equipo del tenista se dio cuenta de que los golpes de Rafa eran cada vez menos potentes. La solución fue incrementar el peso del marco de su raqueta, usando cintas adhesivas de plomo, lo que le permitió volver a imprimir una gran aceleración a la pelota», añade.

Arriba: La jugadora de bádminton Carolina Marín. Abajo-izquierda: El tenista Rafa Nadal. Abajo-derecha: El futbolista Cristiano Ronaldo. / AGENCIAS

En tenis, además, se recurre mucho a la botánica, como muestra el torneo de Wimbledon, que cuenta con todo un equipo de científicos dedicado al cuidado del césped de las pistas.

En la categoría femenina, encabeza la lista de ejemplos Carolina Marín. Uno de los grandes apoyos de la jugadora de bádminton es la inteligencia artificial y el big data. «Su equipo técnico ha analizado más de 240.000 partidos, obteniendo una media de 52.000 datos de cada uno de ellos, lo que permite disponer de más de 12.5000 millones de datos», cuenta López Nicolás. «Esta información les ayuda a planificar los partidos, incidiendo en los puntos débiles de las rivales, así como conocer las propias debilidades y fortalezas de la jugadora. Además, un sensor diminuto que lleva Marín a su espalda le proporciona datos muy valiosos sobre su grado de desgaste y fatiga, su estado de concentración, el número de horas que duerme… A partir de lo cual le diseñan entrenamientos diarios que minimicen el riesgo de lesiones».

Ayuda a evitar que los atletas se lesionen

En las lesiones, precisamente, se enmarca una de las investigaciones en las que trabaja Navarro en el Laboratorio de Biomecánica del INEF: «Actualmente, investigamos sobre cómo las alteraciones de la activación de los músculos isquiotibiales pueden ser un síntoma para que los jugadores de fútbol se lesionen este grupo muscular. Nuestras conclusiones se publican en revistas científicas y con esa información los equipos técnicos pueden poner en práctica programas de prevención para sus jugadores».

Otro hito destacable es cómo se está aplicando la nanotecnología, mediante sensores, para prevenir la secuela más común del fútbol americano: la encefalopatía traumática crónica, una enfermedad similar al alzhéimer que surge como consecuencia de los golpes en la cabeza que sufren los jugadores.

Bicicletas ligeras y zapatillas para mejorar el swing en golf

No todo triunfo, sin embargo, reside en una buena técnica. También es consecuencia de los materiales con los que se fabrican las herramientas que nos permiten entrenar. Hay ciencia, por ejemplo, en el ciclismo. «El paso de las bicicletas de acero a las de aluminio fue una revolución; pero más aún la transición del aluminio a la fibra de carbono, que hace que sean más ligeras y aerodinámicas, lo que permite alcanzar una mayor velocidad en los descensos», destaca López Nicolás.

También se beneficia de estos avances la natación sincronizada. «La tecnología ha hecho posible la creación de bañadores hidrocrómicos –que al ser humedecidos cambian su aspecto–, aumentando la espectacularidad de las coreografías», revela el autor. Lo mismo ocurre con las gelatinas que se aplican en el pelo, el maquillaje 'waterproof' (impermeable) o las uñas de porcelana que completan la indumentaria de las nadadoras, todas ellas sujetas a propiedades fisioquímicas.

El equipo español de natación sincronizada. / AGENCIAS

Igualmente, el equipo de Navarro, está inmerso en «la creación de unas zapatillas de golf que mejoren el rendimiento de los deportistas, al ayudarles a realizar el swing –movimiento que se ejecuta al golpear la bola con el palo– más fácilmente».

Dopaje tecnológico

Tal es el avance de estos materiales que, en algunos casos, han traspasado el límite de lo permitido por los reglamentos de las distintas disciplinas deportivas, llegando a considerarse 'dopaje tecnológico'. Es lo que llevó a la Federación Internacional de Natación a limitar el uso del bañador LZR Racer de Speedo, al desatarse la polémica de si adulteraban la competición deportiva, pues era el traje de baño que llevaban 23 de los 25 nadadores que batieron marcas mundiales en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

Arriba: El nadador estadounidense Michael Phelps. Abajo-izquierda: Zapatillas Nike Alphafly. Abajo-derecha: El naratoniano Eliud Kipchoge. / AGENCIAS

Críticas también suscitaron las zapatillas Nike AlphaFly que llevaba el keniano Eliud Kipchoge el día que se convirtió en el primer hombre en correr una maratón en menos de dos horas. El modelo actualmente está prohibido por la World Athletics al considerarlas una ayuda no permitida en la carrera. «En mi opinión, hay que analizar cada prenda o dispositivo de forma individual. No todo vale, pero tampoco se pueden poner vallas al campo. Si así fuera, pocos récords del mundo se hubieran batido, pues la mayoría han sido fruto de la aplicación de las nuevas tecnologías», sostiene López Nicolás.

Ventajas para el arbitraje

Las nuevas tecnologías se han colado asimismo en los sistemas de arbitraje. El VAR en fútbol, el ojo de halcón en tenis o el Pitchf/x en béisbol permiten actualmente resolver rápidamente jugadas polémicas.

Además, ha servido también para que el público y los telespectadores vivan una experiencia más enriquecedora durante las competiciones. Por ejemplo, con las repeticiones instantáneas o las comparaciones en tiempo real de los resultados de un partido con otros datos históricos.

El poder de la mente

Al margen de los avances, no podemos olvidar que la mente juega un papel fundamental en la práctica deportiva. «La psicología es una de las disciplinas científicas más importantes en el deporte, pero también una de las más abandonadas», lamenta el autor. «La atleta de halterofilia Lydia Valentín, por ejemplo, tiene que ser muy fuerte psicológicamente para, a pesar de ver cómo sus rivales ganan medallas y reconocimiento dopándose, no caer en la tentación».

La deportista leonesa Lydia Valentín. / AGENCIAS

Fuera de la pista, la psicología también ha ayudado a muchos deportistas a reponerse de lesiones, a no perder la concentración ante una jugada decisiva o a lidiar con la presión de los medios de comunicación y de la fama.

La importancia de la calidad deportiva y el azar

Ambos entrevistados coinciden en que la ciencia y la tecnología seguirán haciendo grandes aportaciones al deporte. «Quién sabe, el cuerpo humano y la ciencia son increíbles, pero los avances serán milimétricos en algunos casos, como en 100 metros lisos o en salto de longitud», considera el investigador del INEF.

Por su parte, López Nicolás recuerda que: «Ni las más modernas tecnologías pueden impedir un fallo garrafal del mejor deportista del mundo. No todo es ciencia ni tecnología en el deporte. La suerte y, sobre todo, la calidad de los deportistas, tienen mucho que decir».

El portero suizo Yann Sommer detiene el lanzamiento de Kylian Mbappe durante la tanda de penaltis en octavos de final de la Eurocopa 2020-2021. / Franck Fife

Los penaltis no son una lotería

Estos lanzamientos están determinados por las matemáticas, la estadística, la bioquímica y la psicología. «Diversos estudios muestran que, normalmente, el equipo que tira el primer penalti sale campeón, por lo que es recomendable poner al mejor lanzador al inicio de la tanda. Otras investigaciones indican la velocidad óptima a la que debe realizarse el tiro: 70-80 kilómetros por hora. Además, se ha demostrado que si un jugador lanza un penalti decisivo sabiendo que si marca su equipo pasa la eliminatoria, lo logra en el 93% de los casos, pero si su fallo implica la eliminación del equipo, solo el 44% de los tiros acaba en gol», desvela López Nicolás.