Julia Fernández y Gonzalo de las Heras completaron el Camino del Cid en bici. Y lo cuenta etapa a etapa.

VIVIR VERANO, los contenidos refrescantes con viajes, relatos de humor, entrevistas impertinentes...

Desde el 17 de julio hasta el 28 de agosto nos ponemos el bañador para ofrecer contenidos veraniegos: la Ruta del Cid en bicicleta, un crucero por el Mediterráneo, tercer grado a famosos...

Yolanda Veiga
YOLANDA VEIGA

Un pantalón, dos camisetas, una sudadera, un par de calcetines y otro de mudas, sandalias para la ducha y un neceser que cabe en un bolsillo. Pero, ¿qué tipo de equipaje es este para un viaje de dos semanas? Pues exactamente el que cabe en la alforja de una bicicleta. «Quería meter unas zapatillas pero mi marido me convenció para dejarlas en casa. '¿Y si tengo frío?'. 'Pues te pones calcetines con las chanclas'». Así de ligeros parten Julia Fernández y Gonzalo de las Heras, redactora e infografista de este periódico, para completar una ruta de catorce días en bici. Van a recorrer 800 kilómertos del Camino del Cid Campeador: desde Vivar, tras su destierro, a Valencia, donde se convirtió en rey.

Con el relato de su periplo arranca este año la sección VIVIR VERANO, que ofrecerá a los lectores contenidos refrescantes desde el 17 de julio hasta el 28 de agosto tanto en la web como en la edición impresa. Además de esta exigente ruta en bicicleta, nos vamos de crucero por el Mediterráneo; nos 'sentamos' a comer en los restaurantes donde no hay mesa libre desde hace meses; repasamos la moda de baño, desde el bañador recatado al imposible triquini o el biquini ¡al revés! que se lleva ahora; ponemos en aprietos a los famosos con nuestras preguntas impertinentes; y nos vamos a reír, a carcajada limpia, con los relatos de humor.

A partir de el domingo 17 Julia y Gonzalo, periodistas, ciclistas y matrimonio parten en bici desde Burgos. En lugar de unas barritas de carbohidratos y pastas de almendra, que es lo que comen habitualmente en marcha, se avituallan con pastas artesanas que han comprado en la tienda de las monjas, «que hay que combinar trabajo con turismo». Las bicis pesan «un quintal» pero, al menos, dice Julia, el inicio es llano y estimulante a la vista: «El trigo está cegador. Ganas me dan de parar y revolcarme por los prados, que parecen un colchón suave y agradable, con el viento haciendo bailar las espigas y los pájaros cantando… Muy 'mindfulness' todo». Les va a hacer falta relajo a Julia y a Gonzalo en ruta porque les va a pasar de todo. Él hasta pierde a medio camino una chancleta, que ya dirán ustedes que no es para tanto, pero con tan escaso equipaje y en plena ruta sin una tienda a la vista en decenas de kilómetros...

Cuando lleguen a Valencia, a finales de mes, tomarán el relevo en nuestras páginas las peculiares historias de los extranjeros que nos visitan en verano. Los alemanes Klaus Joas y Chris Penkwitt recorren 2.500 kilómetros para venir a Sabucedo a ver la tradición de la Rapa das Bestas –«leí sobre esta fiesta en el 'National Geographic'. España es un país genuino. ¿Dónde, si no, ves encierros, procesiones de Semana Santa, batallas de tomates, 'ninots' a los que prenden fuego? Y Galicia lo es todavía más», dicen–, un grupo de ocho adolescentes de Michigan acaban debatiendo sobre la Guerra Civil en la Plaza Mayor de Salamanca y los franceses Christian y Patricia Nodarian se empapan de cultura en La Mancha.

En agosto nos vamos de crucero.

La compañera Rosa Palo no nos ha perdonado que el año pasado la mandásemos a recorrer el sur en autocaravana, ¡a una urbanita de hotel como ella! Así que esta vez le tentamos con un crucero con partida en Valencia y llegada a Ibiza –visitará Marsella, Roma, Nápoles...–. «No soy nada de cruceros. Concentran todo eso que odio: mucha gente, visitas rápidas, tener que arreglarse para la cena del capitán, shows del tipo '¡Murcia, qué hermosa eres!'... El primer crucero que hice fue por el Mediterráneo. El segundo, por el Báltico, pero ya sabía lo que era y como había una cata de cócteles me la hice entera, de la a la z...». Rosa se va sola con «el santo» –el marido– porque «el heredero» –el hijo– «esta vez ha dicho que 'nanai', que nos vayamos solos, que él se marcha de vacaciones con sus amigos».

¿Y qué sería del verano sin las portadas de los famosos? También nosotros les vamos a sacar... los colores. Rigoberta Bandini, Vicky Martín Berrocal, Diego Arrabal o Ana Milán, entre otros, se prestan a un auténtico tercer grado diario. Y los fines de semana 'hijos de' como Laura Rojas Marcos, Gracia Querejeta, Odile Rodríguez... nos cuentan cómo se vive a la sombra de sus padres y madres famosos.

Y también estaremos a la sombra, de esa que se agradece en verano, en la mesa de 'Casa Manolo' (Mallorca), en Bar Mal Pas (Benidorm), en el Cuartel del Mar (Chiclana, Cádiz), Casa Joaquín (Almería), El Rompeolas (Tazones, Asturias)... Lástima que no haya sitio desde hace meses. Son los locales y chiringuitos más cotizados. Vamos a ver qué tienen en la carta... Menús veraniegos, seguro, como los contenidos de esta sección.

Completan la oferta los relatos nostálgicos que hará Rosa Belmonte recordando los veranos del Tour de Francia. Txema Rodríguez nos propone un plan alternativo de veraneo y nos lleva cada domingo a descubrir lugares alucinantes: desde el templo budista Dag Shang Kagyu en Huesca a la mayor mina subterránea del mundo, que está en A Fraguiña (Orense), o el Museo de las momias de Quinto, Zaragoza. Y los sábados, tiempo de moda: qué fue del triquini, cuándo se pusieron de moda los pareos, cuáles son las gafas de sol más molonas...

Hacemos también un huequito para la nostalgia de la mano de Andrea Morán y José Ángel Esteban, que eligen películas, libros, poemas, cuadros... que recrean ese concepto tan inspirador de 'una noche de verano'.

¿Y qué tal si cerramos con un poco de humor? El año pasado nos atrevimos con los relatos de misterio, pero ahora nos ha entrado la vena cómica y cada sábado y domingo ofreceremos una entrega de humor: historias veraniegas y de risa, desde extraterrestres entre los que hay un cantante hortera rollo Georgie Dann a la historia de la convaleciente Adela, que iba a celebrar su 35 cumpleaños en la Polinesia francesa, pero el destino la ha llevado a un hospital con la pierna rota. No les hacemos 'spoiler'. Descubran ustedes mismos el final desde el próximo domingo.