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España vive una epidemia de suicidios adolescentes, con un 36% más de muertes

España vive una epidemia de suicidios adolescentes, con un 36% más de muertes

Más de once españoles se quitan la vida cada día, un máximo histórico, con un crecimiento de las víctimas el doble de rápido entre los menores de 25 años

Martes, 27 de junio 2023, 11:49

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Psiquiatras, ONG y sanitarios no han dejado de dar la voz de alarma desde hace muchos meses, pero hoy el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó todos los temores. España registra desde el inicio de la pandemia cifras récord de suicidios, que empeoran año tras año, y, lo es aún más grave, con el mayor crecimiento proporcional de víctimas justo entre los más jóvenes, sobre todo entre los adolescentes.

Se trata de una tendencia al alza iniciada ya en la segunda mitad de la década pasada, pero que se ha acelerado de forma clara con el agravamiento de los problemas mentales y de convivencia derivado del impacto en los ciudadanos de la pandemia, los confinamientos, el miedo, las muertes y la dureza de la crisis sanitaria, económica y social que les ha sucedido.

España sigue batiendo máximos históricos. El año pasado se quitaron la vida 4.097 ciudadanos, más de once cada día. Son 94 víctimas más que las de 2021, con un 2,3% de aumento, pese a que hace dos años ya se habían pulverizado los registros previos. En los últimos doce meses se han producido 558 fallecidos más que en 2018, lo que significa un incremento de los suicidios del 15,8% en solo cuatro años.

Pero los datos más terribles son los que revelan el escandaloso número de suicidios entre los más jóvenes. Los médicos de urgencias, los psicólogos y pediatras dieron la primera alerta hace ya casi dos años. Tras el fin de los confinamientos, las olas epidémicas y las restricciones se multiplicaron los intentos de suicidio y las autolesiones que veían. La Fundación Anar, la principal gestora privada de teléfonos de ayuda a la infancia, abundó en el problema con nuevas cifras aterradoras. Los niños y adolescentes que planean suicidarse se habían duplicado desde el inicio de la pandemia y los que dan un paso más y lo intentan se habían triplicado. Unos y otros tenían claro que si había más intentos tenía que haber más víctimas.

Y era cierto. Lo fue en 2021, cuando se quitaron la vida en España 201 menores de 25 años, un 40% más que un año antes. Y la pesadilla continuó en el año pasado, cuando los menores de esa edad que se suicidaron fueron 212, once más que un año antes, con un 5,5% de aumento. Este último porcentaje demuestra que el crecimiento de los suicidios entre los más jóvenes españoles va al doble de ritmo que entre la población general.

Pero lo peor es el tremendo crecimiento de las autolisis entre adolescentes. Se ha pasado de las 53 muertes entre los 15 y los 19 años en 2021 a las 72 del año pasado. Son 19 más. Un aumento del 36% en solo un año. Solo hay dos datos positivos en esta franja de edad dentro de la tremenda tragedia general. El primero, que los suicidios entre los jóvenes de 20 a 24 años, 128, pese a seguir en cifras muy altas se han estabilizado. Solo hubo dos más que en 2021. La segunda buena noticia, la mejor aportada hoy por el INE, es el fortísimo descenso de los suicidios de niños. El año pasado hubo doce fallecidos de 10 a 14 años en España, diez menos que un año antes, lo que supone una caída del 45%.

Las autolisis de jóvenes y adolescentes han aumentado en torno a un 50% en solo cinco años, de forma especialmente acelerada tras el tremendo impacto social causado por la pandemia de coronavirus

Por desgracia las terribles cifras de 2021 y 2022 entre los más jóvenes no son un mero efecto estadístico sino una tendencia consolidada y preocupante. El año pasado se suicidaron 67 menores de 25 años más que hace cinco años. Un aumento del 46% desde 2017. Los mayores ritmos de crecimiento de autolisis se dieron entre los adolescentes (44%) y los jóvenes de 20 a 24 años (56%). En el caso de los niños, y pese al dramático pico de 2021, cuando se registraron 22 muertes de menores de 15, se está en la misma cifra que hace cinco años.

El suicida tipo español sigue siendo un varón. Son hombres casi el 75% de los fallecidos anuales por este motivo, pero en las edades más tempranas, entre los niños y adolescentes, hasta la mayoría de edad, las diferencias por sexo son mucho menores.

El suicidio es la principal causa de muerte externa (ajena a una enfermedad) en España desde que en 2008 superó por primera vez a los accidentes de tráfico, pero nunca se había llegado a estos extremos. En la actualidad ya genera casi cuatro veces más óbitos anuales que los siniestros en carretera.

La gravedad que está adquiriendo el problema llevó al Ministerio de Sanidad a poner en marcha hace trece meses el 024, un teléfono de 24 horas para la atención a la conducta suicida, desde el que medio centenar de psicólogos tratan de reconducir las situaciones de riesgo. En su primer año largo de funcionamiento ha recibido cerca de 130.000 llamadas, entre 300 y 350 cada día, y, según las estimaciones de los técnicos que lo atienden, ha permitido frenar unos 9.250 suicidios en curso.

Las olas de calor causan un 20% más de muertes, sobre todo entre ancianos

Las tres larguísimas, tempranas e inéditas olas de calor de 2022, que ahogaron a todo el país durante 41 días entre mayo y agosto, agravaron también las enfermedades de miles de ancianos españoles y contribuyeron a causarles la muerte. Así lo indica el balance de fallecimientos del año pasado del INE, que señala que entre los meses de mayo y agosto murieron 157.580 personas. Fueron 26.849 muertes más que las registradas en los mismos meses de 2019, justo antes del comienzo de la pandemia, lo que supone un aumento del 20,5% de los decesos, un incremento que se cebó sobre todo con los ciudadanos mayores de 75 años.

De las causas de muerte relacionadas directamente con el calor destacaron el golpe de calor (122 casos, frente a los 47 del año 2019) y la deshidratación (233, frente a 109). Aumentaron casi todas las causas naturales de muerte más frecuentes, pero los mayores incrementos se dieron en las patologías crónicas previas consideradas de riesgo ante situaciones de altas temperaturas.

Entre las muertes aceleradas por las altísimas temperaturas destacan las enfermedades hipertensivas (con un aumento del 36,9%), la diabetes (un 31,2%) y el trastorno senil y presenil (un 19,8% más). El calor también agravó las patologías respiratorias y multiplicó los fallecimientos por coronavirus entre mayo y agosto, cuando se registraron 12.089 muertes por covid-19, el doble de los 6.714 registrados en el mismo periodo de 2021. La relación es evidente, pues en 2022, muy al contrario que durante los meses de verano, las muertes por covid durante todo el año justo se redujeron un 20% respecto a los doce meses anteriores.

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