Borrar
Vea la portada de CANARIAS7 de este sábado 13 de julio
Estudiantado ucraniano muestra, en un aula habilitada en el metro de Járkiv, cartas que les ha enviado alumnado canario. Paz En Construcción
Alberto Hugo Rojas. Fotoperiodista

De la guerra a las aulas canarias para educar en derechos humanos

El reportero gráfico lanzaroteño lleva a los colegios canarios el proyecto educativo Paz En Construcción

Dánae Pérez

Las Palmas de Gran Canaria

Sábado, 21 de octubre 2023

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

«Lo que no ves, no existe» es una de las premisas sobre las que pivota el fotoperiodista Alberto Hugo Rojas, nacido en Asturias pero criado y residente de Lanzarote «desde siempre». Hace ya 21 años, decidió armarse con su cámara fotográfica y desplazarse a zonas en conflicto para ponerle rostro a la peor versión del ser humano: la guerra. Partió desde la pequeña isla del Atlántico hacia el lugar donde se posaba entonces, y más hoy, la mirada del mundo: Israel y Palestina. Y así, hasta nuestros días.

«Yo quería hacer de siempre, desde niño, este tipo de trabajo, porque mi padre me juntaba con reporteros, con periodistas que habían estado en zonas de conflicto. Entonces, se consideraba que los mejores iban a hacer estas cosas», confiesa al otro lado del teléfono y desde Járkiv, Ucrania. Pronto, durante el ejercicio de sus funciones sobre el terreno, se dio cuenta de que el material que recopilaba podía tener otro tipo de interés, más allá de publicarse en las grandes cabeceras nacionales. Con esta inquietud nació el proyecto educativo Paz En Construcción.

La iniciativa, que ha llegado a 80 centros educativos canarios y a 8.204 estudiantes de forma directa solo en el último curso, está dirigida a alumnado que va desde infantil hasta bachillerato. Y es que el profesorado tiene libertad para adaptar el material gráfico de Rojas -«que no es cruento», apostilla- a sus materias y estudiantado. Eso sí, las imágenes se enmarcan en cuatro categorías: mujer, infancia, muros -«que no solo son físicos, también mentales», matiza- y reporteros de la historia, que aglutina testimonios de soldados de la Segunda Guerra Mundial, nazis o supervivientes de Auschwitz.

El fotoperiodista señala que todas las instantáneas «cuentan una historia» que está vinculada fundamentalmente con los derechos humanos o, mejor dicho, con la ausencia de estos. También, con «convenciones y tratados que no se conocen, como el de la Infancia, que más o menos puede sonar, o la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer del año 79, que mucha gente desconoce, pero que, sin embargo, nuestro país ha firmado».

Alberto Hugo Rojas es captado inmortilizando los efectos de la guerra sobre un edificio 'agujereado' de Ucrania. Marcos Méndez

A este respecto, enfatiza que «la base del proyecto son los derechos humanos». «Igual, hay quien piensa que los derechos de la mujer no son para él, pero hay que conocerlos y defenderlos. Y es que nuestro Gobierno los firmó, nuestra legislación se basa en eso», abunda.

De no ser así, profundiza el lanzaroteño, no se va a entender la igualdad, ni que cada persona tiene el derecho de amar como sienta. «Puedes tener cierta ideología, pero el límite está en los derechos humanos», subraya.

De esta manera, se busca «dar una vuelta de tuerca a la empatía, a la solidaridad real, que no son las acciones caritativas, es que te preocupes por que los derechos humanos estén garantizados, que nuestras decisiones se basen en ellos. Se trata de educar con perspectiva de derechos humanos, porque los discursos de odio de hoy, son los conflictos, genocidios y guerras del futuro», insiste.

Siendo así, el profesorado utiliza este material «como quiere», dando como resultado «un montón de trabajos superbonitos, como vídeos, pósteres...», resume Rojas. De hecho, el reportero gráfico ha regresado a Ucrania como parte de este proyecto. Ya estuvo en el país el año pasado durante tres meses, en los que rescató historias que, posteriormente, trasladó a los colegios canarios. Ahora ha regresado para «completar el círculo» y llevar de vuelta la respuesta del alumnado isleño.

El profesorado trabaja durante el curso, con total libertad, con el material de Rojas. Cada imagen del fotoperiodista cuenta una historia

«Me traje, por ejemplo, cartas de los niños y niñas del colegio La Cerruda, se encuentea en la calle Agaete, Vecindario, Gran Canaria. Las entregamos aquí, en Járkiv, a niños y niñas que estudian en unos pasillos habilitados en el metro, ya que en esta zona bombardean mucho y suenan las sirenas constantemente. Además, estudian en rotación, porque es imposible que vayan todos a la vez», cuenta.

Para Rojas, este segundo viaje a Ucrania cobra otra dimensión, pues se ha reencontrado con los protagonistas de las fotografías y testimonios que ha tratado el estudiantado canario durante el último curso. «Una chica joven que toca la bandura, un instrumento típico de aquí, ha visto como cientos de niños y niñas canarias han hecho rutinas de pensamiento con ella o la han dibujado cambiando el sótano en el que vive por casas», desvela emocionado.

Durante su estancia en el país, el lanzaroteño también ha participado en el XI Congreso Hispanista de Lviv-Ucrania con la ponencia 'Paz En Construcción, Enredados con los Derechos Humanos', que va en línea con el proyecto educativo.

Los centros canarios trabajan sobre esta iniciativa durante todo el curso, que concluye con una charla del propio reportero gráfico. Es en ellas donde Rojas descubre el alcance de su propuesta. «Hay chinijos y chinijas que me dicen 'la historia de este señor de la II Guerra Mundial es como la de mi abuelo' y que, incluso, indagan más sobre la contienda. Hay padres que me dicen que son sus hijos quienes les explican las imágenes que ven en televisión», señala.

El reportero gráfico en una de las charlas que imparte en los centros educativos canarios mostrando el uso del chaleto antibalas. Paz En Construcción

Cabe destacar que Ucrania no es el único destino en el que ha trabajado Rojas sobre el terreno. A lo largo de estos 21 años se ha desplazado con frecuencia a Israel y Palestina, y ha visitado Irak, Siria o Brasil. También, ha recogido los testimonios de los refugiados saharauis en Argelia, ha estado en el Sáhara o abordando la crisis migratoria en el interior de Europa, en Grecia, islas griegas; Serbia; Bélgica, Francia, concretamente en Calais; o en la propia Canarias. Vivencias que hacen posible el proyecto Paz en Construcción.

Los apoyos al proyecto educativo

La del curso 2022-23 es la séptima convocatoria de la iniciativa, que ha contado con la colaboración de la Sociedad Cultural Orfeón La Paz y con el apoyo de la Dirección General de Juventud del Gobierno de Canarias, la Consejería de Educación y Juventud del Cabildo de Gran Canaria y la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de San Cristóbal La Laguna.

Si bien, para el curso vigente, 2023-24, existe cierta incertidumbre acerca de su continuación, algo que el lanzaroteño atribuye al cambio de gobierno. «Por el momento, estamos esperando a ver si la Dirección General de Juventud del Gobierno de Canarias nos apoya este año, porque con el cambio de gobierno estamos sin saber. Estoy haciendo trabajo sobre el terreno sin tener la seguridad de la convocatoria. Estamos esperando a ver si, al menos, contamos con el apoyo de los Cabildos», reseña.

La vida sigue en Ucrania, pese a la guerra

El fotoperiodista de guerra confiesa que actualmente en Ucrania, donde lleva desde el pasado junio, «se respira una calma tensa». Asegura que, por ejemplo, en Mykolaiv, en el sur del país, «habían muchos más bombardeos el año pasado. Ahora, con la recuperación de Jersón, está relativamente más tranquilo». Describe la escena como un «mundo distópico», en el que la vida es normal en casi todas las ciudades, aunque se convive con la destrucción y con las alarmas que avisan de los bombardeos. «A veces, directamente, caen las bombas», señala.

Si bien, la situación cambia en función del territorio ucraniano en el que se esté. «Aquí en Járkiv es más complejo, estamos a 40 kilómetros de la frontera de Rusia; aquí zurran muchísimo». Sin embargo, la zona del Donbas, al sureste, es la peor parada, «allí la artillería cae todo el tiempo, es constante», relata Rojas, quien apostilla: «Para que vivas bien en el norte de Ucrania, en el sur tiene que morir gente, está muriendo gente, ya que están bloqueando el avance de las tropas rusas».

Sobre el ejército de Putin, arguye: «No sabemos si esta gente se está rearmando, si está planificando una ofensiva o un bombardeo a saco en breve», sospechas que surgen porque «ya no bombardean como hace unos meses ni como el año pasado».

Publicidad

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios