El colegio de Gales se encuentra en un castillo medieval del siglo XII con 30 hectáreas de terreno y cerca del mar. / R. C.

De realeza a refugiados, así es el cole de Leonor

La princesa se sumará a los 350 alumnos de todo el mundo de este 'Hogwarts de los hippies' donde no se lleva uniforme. «Surgió como una misión de paz», dice su director

PAULA ROSAS Londres

Por sus pasillos se ha paseado el rey Guillermo Alejandro de Holanda, que al parecer disfrutaba sobre todo de la asignatura de Historia y que enseñó a nadar y a montar en canoa a un grupo de ciegos como parte de su trabajo de voluntariado. Pero también Shazia Ramzan y Kainat Riaz, dos compañeras de Malala Yousafzai, heridas en el mismo ataque talibán que casi acaba con la vida de la hoy Nobel de la Paz en 2013.

El UWC Atlantic College de Gales, al que asiste Leonor este curso, tiene poco en común con la mayoría de los internados británicos de prestigio. Sí, sus instalaciones están en un castillo medieval del siglo XII (Saint Donat), sus tasas son exorbitantes (76.500 euros por dos años) y su educación excelente. Pero, a diferencia de las grandes escuelas de élite del país, la mitad de los estudiantes disfrutan de una beca que costea sus estudios, y sus aulas se parecen más a una reunión de la Asamblea General de la ONU que a la de la cámara de los Lores. «Una de las mayores barreras hoy en día es la socioeconómica, así que poder reunir a realezas como la princesa Leonor con, por ejemplo, refugiados, es una gran oportunidad para que se encuentren como iguales y para entender el mundo en el que viven los demás», explica a este diario su director, Peter T. Howe.

El colegio pertenece a la red de United World Colleges (Colegios del Mundo Unidos), que cuenta con 18 centros en todo el mundo, y fue fundado en 1962, en pleno apogeo de la Guerra Fría. Según su director, surgió «como una misión de paz, con la idea de que si reúnes a estudiantes de todo el mundo, los más prometedores y con más potencial, para que puedan conocerse, estudiar y, sobre todo, servir juntos -el voluntariado es un aspecto muy importante de UWC-, formarán lazos de amistad que serán más fuertes que los lazos nacionalistas».

«Los estudiantes aportan un soplo de aire fresco al pueblo», admite el alcalde de Llantwit Major, el más cercano al castillo

Leonor se suma esta semana a los otros 360 alumnos procedentes de todo el mundo a para estudiar los dos años del Bachillerato Internacional. No necesitará ni pajarita, como en Eaton, ni sombrero de paja, como en Harrow, o faldas de cuadros como en el Marlborough College. Podrá vestir como quiera porque los alumnos del Atlantic College no llevan uniforme -algo muy poco común en el Reino Unido-, por lo que vaqueros, sudaderas y hasta piercings y pelos de colores son habituales en esta escuela a la que han llegado a denominar como el 'Hogwarts de los hippies', en referencia al colegio de magos de la saga de Harry Potter. La princesa de Asturias «compartirá una habitación con otras tres estudiantes de tres países diferentes y posiblemente de dos o tres lenguas distintas», adelanta Howe. Leonor será tratada «como cualquier otro estudiante, sin ningún privilegio. Si tiene que marcharse por un evento familiar o cualquier otra cosa, por ejemplo, deberá pedirlo como todos los demás alumnos», explica el director.

¿Podrá compatibilizar los estudios con sus obligaciones institucionales? La experiencia con la princesa Isabel de Bélgica, que se graduó el curso pasado en la escuela, ha sido excelente, señala Peter T. Howe, y «ese va a ser el reto de Leonor, esforzarse para dar lo máximo posible y aprovechar la oportunidad».

Las clases comienzan a las 8 de la mañana y se prolongan hasta las 13:10 horas. El currículum principal incluye Biología, Química, Geografía, Economía, Historia, Matemáticas, Literatura y Física, con numerosas optativas como Artes Visuales, Cine o Música. Solo hay clases por la mañana porque, según afirma Howe, «ofrecemos una educación holística, completa. Lo que sucede fuera del aula es igual o más importante que lo que pasa dentro». Por eso las tardes se dedican al deporte, a actividades creativas o al voluntariado, en el que el colegio hace especial hincapié.

Los alumnos viven en diferentes bloques distribuidos por el enorme campus de 30 hectáreas, que alberga un huerto, una granja con burros, un bosque y una hermosa zona costera protegida. Cada una de estas unidades cuenta con dormitorios para cuatro estudiantes, un baño, zonas de estudio, un salón y una cocina. Las 'casas' están supervisadas por uno o dos 'houseparents', como la escuela denomina a los monitores que se encargan de los chavales. La fórmula ofrece autonomía a los chicos, que en su mayoría experimentan por primera vez la vida lejos de sus familias. Pero eso no significa que no haya normas. De domingo a jueves, Leonor deberá estar en casa a las 21:30; mientras que los viernes y los sábados podrá trasnochar un poco más hasta las 23:30.

Fue propiedad de Hearst

«Los estudiantes aportan un soplo de aire fresco al pueblo», reconoce a este diario el alcalde de Llantwit Major, Gerwyn Thomas. Esta localidad de unos 11.000 habitantes es el principal municipio en los alrededores del castillo de Saint Donat, que en los años 30 del siglo pasado fue propiedad de William Randolph Hearst.

Si entonces actores como Charles Chaplin o Liz Taylor se pasearon por sus calles invitados por el magnate de la prensa, ahora son los chavales del Atlantic College los que las invaden por las tardes o los fines de semana, van de compras, a los cafés y a realizar muchas de las actividades de voluntariado que les exige el currículum del bachillerato internacional. «Participan muy activamente en los clubes deportivos, ayudan en la escuela como asistentes de aula o hacen actividades con personas mayores», especifica el regidor quien explica, orgulloso, que el municipio fue la cuna de Côr Tewdws (Colegio de Teodosio, en honor al emperador romano), un monasterio celta fundado en el año 395 que se considera la primera universidad del país.

Los chavales conviven en armonía con los vecinos, y se portan «en su mayoría» bien, admite el alcalde, aunque reconoce que alguna vez han tenido algún problema en el Horseshoe Inn, el pub más cercano al colegio, al intentar que les sirvieran cervezas, «pero, vamos, como cualquier otro adolescente», bromea Thomas.

Cortesía del 'brexit', para poder venir al Reino Unido, Leonor deberá pedir ahora un visado de estudiante. El director explica que ya se lo han concedido, «aunque no me hagas hablar del 'brexit', que es todo lo contrario a la filosofía de UWC, es el divide y vencerás».