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Los podcasts piden paso a series y películas

Los usuarios de este formato comparten hábitos de consumo con los de las plataformas. La personalización de contenidos también llega a través de los oídos

Andrea Morán
ANDREA MORÁN

Cuando alguien llega a afirmar que desea enfrentarse a los quehaceres domésticos solo para «tener una excusa y así seguir enganchada al último podcast» está definiendo uno de los más sencillos atractivos de este nuevo fenómeno social de la comunicación y el ocio: la posibilidad de escuchar mientras se realiza cualquier otra actividad. Esa es la clave. Para Carmen Pacheco, coautora junto a Manuel Bartual de la reciente 'Blum', una audioficción que mezcla el mundo de la pintura y el misterio, ya es difícil concebir las tareas del hogar sin un nuevo título de fondo.

Lo mismo le sucede a Rafael Castro en su día a día. Hasta diez horas de podcasts escucha cada jornada laborable. Con el tiempo ha perfeccionado su hábito, sus accesorios y sus aplicaciones: «Tengo una playlist en Spotify donde voy añadiendo a la cola los programas pendientes. Cuando trabajaba en la oficina acabé un poco harto de los auriculares. Ahora que trabajo desde casa escucho por altavoz».

Carmen y Rafael forman parte de ese 41% de españoles que han escuchado algún podcast en el último mes, según los datos recogidos en el Digital News Report de 2022 publicado por el Reuters Institute en junio. Un porcentaje que sitúa a España como el país más consumidor de audios solo por detrás de Irlanda (46%), Suecia (44%) y Noruega (42%).

Con estas cifras queda claro que la generalización del consumo de este producto ya está en proceso: «El audio vive su edad de oro y con los podcasts estamos asistiendo a tres fases: nacimiento, maduración y socialización», señala Andoni Orrantia, director de Programación de COPE y autor del ensayo '¿Cómo habla tu marca en podcast? El audio en la estrategia de marketing digital de tu empresa'. «El contexto social nos recuerda que el pasado fue analógico, estático y colectivo y que el presente es digital, móvil, personal y experimental», añade.

Imagen promocional de la ficción sonora 'Blum'

Si con las series y películas componemos nuestra dieta audiovisual -guiada por gustos y recomendaciones, marcada por fechas de estreno y en la que conviven distintas plataformas-, también con los podcasts puede surgir esa 'personalización' del contenido. Las amplias posibilidades de la tecnología permiten a cada usuario diseñar su parrilla sonora. No en vano cada día cambia la oferta y aumentan las opciones. Surge así el concepto 'audio journey' o, lo que es lo mismo, «el tipo de audio y soporte que consume un usuario a lo largo de la jornada», explica Orrantia. «Hay personas que amanecen escuchando la radio en un clásico transistor en su casa; en el trayecto al trabajo en su coche oyen un podcast y antes de acostarse hacen lo propio, pero ya en su móvil». Poder elegir dónde, qué y cómo permite que cada persona dibuje ese 'journey', ese itinerario, y adapte el acto de escuchar a las exigencias de cada producto.

Carmen Pacheco, por ejemplo, siempre oye las ficciones con auriculares «porque con altavoces me pierdo detalles del diseño sonoro», dice. El seguimiento de un programa también puede necesitar una planificación. «Es igual que con las series», comenta la guionista. «A veces, si la historia me está gustando mucho, intento dosificarla para que me dure más».

Rafael, por su parte, sabe disfrutar de propuestas independientes como 'Civilcinema': «Suelen tener errores técnicos, pero hablan de películas que me gustan mucho». También de producciones más cuidadas e inmersivas como 'Slow Radio', de la BBC3: »En cada episodio reúnen sonidos del mundo, es el mejor lugar al que marcharse cuando la ciudad ahoga».

Facilitar el descubrimiento de las novedades y de los contenidos es uno de los muchos retos a los que se enfrenta el podcast. Las recomendaciones circulan por redes sociales, periódicos digitales, 'newsletters' y clubes de escucha de Telegram, pero aún queda mucho camino por recorrer. Por un lado, la industria tendrá que desarrollar un trabajo de alfabetización, un camino similar «al que llevaron a cabo los diarios en los años 90 cuando pusieron en marcha sus ediciones digitales», señala Orrantia.

Otro de los mayores desafíos del sector radica en la distribución «y está muy ligado al datacentrismo», opina el experto. «En la medida en que conozcamos mejor a los usuarios, acertaremos más en las decisiones y mejoraremos su experiencia». Según Orrantia, en un mercado tan atomizado como el español, donde las audiencias todavía son bajas, todo podcast debe nacer con un propósito: «Aportar valor a la vida del oyente, hacerle sentir único, ser una fábrica de recuerdos...».

Esta consigna, la de generar memoria, puede explicar la popularidad de los 'shows' en vivo, cada vez más frecuentes en nuestro país. Los creadores, con sus micros y sus mesas de mezcla, están llenando teatros, auditorios e incluso estadios. Victoria Martín y Carolina Iglesias, es decir, 'Estirando el chicle', agotaron en 24 horas las 12.000 entradas del Wizink Center de Madrid para su espectáculo de septiembre. Hace apenas unos días, una edición especial de 'El podcast de Cristina Mitre' reunió a casi 750 espectadores en la capital. «Diría que los podcasters empiezan a ser las nuevas estrellas de rock itinerantes», cuenta Orrantia.

Cristina Mitre y Patricia Ramírez / INSTAGRAM

Compartir un lugar y una experiencia crea comunidad y eso también favorece el boca a boca. «Creo que estos éxitos han ayudado a que el podcast se convierta en un tema más de conversación», afirma Pacheco, algo que hace años ocurrió con las series. En su momento, no haber visto el último capítulo de 'Juego de tronos' nos descolgaba de la conversación entre amigos o en el corrillo del trabajo. Todo apunta a que un día sucederá lo mismo con el último podcast de moda.