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Rincón de Triana: el placer de saber que todo va a salir bien
El restaurante de la semana

Rincón de Triana: el placer de saber que todo va a salir bien

Ubicado a unos pasos de la playa de Las Canteras, este restaurante se ha consolidado como una de las mejores opciones en la zona

José Luis Reina

Las Palmas de Gran Canaria

Martes, 6 de febrero 2024, 22:29

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Esas gyozas rellenas de morcón ibérico y setas, junto a una ligera crema de kimchi ahumada, tienen el poder de crear en todo aquel que las prueba un regular antojo que solo puede solventar en este lugar, que desde que llegó a Las Canteras en 2019, no ha parado de coleccionar elogios y llenar día sí y día también.

Como decía, el antojo llegó, y sin previa reserva -una osadía- llegamos a Rincón de Triana para una cena temprana, la única opción de conseguir mesa esa noche. El local tenía todas las mesas reservadas, aunque el servicio hizo malabares para poder ubicarnos, lo cual siempre es de agradecer. Y lo cierto es que lo ponen fácil para poder atender a todos, pues su horario de cocina es continuo, algo en peligro de extinción en estos tiempos donde se habla más de conciliación y sostenibilidad que de ofrecer una experiencia agradable y tranquila a los comensales.

Las cabezas visibles de este restaurante son Mario Trigueros, gerente y encargado de sala, y Rafa Diepa, socio y chef ejecutivo. Ambos forman un binomio muy bien engrasado, controlando a la perfección cada mesa, los tiempos y todo lo relacionado con el bienestar de la sala, que no es un tema menor, sobre todo teniendo en cuenta el gran ritmo que existe en este restaurante.

Gyozas de morcón ibérico y las de changurro.
Gyozas de morcón ibérico y las de changurro. C7

Platos intocables

Metiéndonos en faena, en la carta del local habitan platos ya consolidados, icónicos, que no se mueven por petición popular. Las gyozas son un gran ejemplo de ello, junto a la ensaladilla con langostinos, de las mejores que hay en la ciudad, o las croquetas de jamón ibérico. Lo mismo ocurre con la pata de cochinillo segoviano, que cocinan a baja temperatura durante 24 horas; y la costilla de cochino canario, plato que genera gran fidelidad entre numerosos clientes.

Ensaladilla con langostinos.
Ensaladilla con langostinos. J.L.R.

Especial atención hay que prestar a los fuera de carta, que siempre serán buenas elecciones. En la mencionada cena, además de la ensaladilla y las gyozas de morcón, nos deleitamos con dos sugerentes recomendaciones, de esas a las que decir que no es más bien una idiotez. Una de ellas fue otras gyozas, esta vez de changurro, una delicia sublime. ¡Qué bien le sienta este formato al delicioso producto! Explosivo, lleno de potencia y sabor, abusivamente adictivo.

Elaboración en mesa del steak tartar.
Elaboración en mesa del steak tartar. J.L.R.

La otra sugerencia que aceptamos, sin ninguna duda, fue el fantástico steak tartar, preparado en mesa por el propio Mario, que va explicando paso a paso el proceso. Acompañado de papas paja, este steak tartar sí estaba perfecto de picante, tal y como se lo solicitamos, muy bien ligado con el aliño... y rematado con Arehucas 18 años, que se dice pronto. Un detalle más que confirma la obsesión de este restaurante por utilizar lo mejor que tengan a mano para la satisfacción del cliente. Un plato ganador.

El fantástico steak tartar.
El fantástico steak tartar. J.L.R.

Evidentemente, esta ambición por ofrecer una placentera experiencia, se traslada también a su oferta líquida, donde el restaurante ofrece más de 120 referencias, bien cuidadas, bien seleccionadas. En este punto, si el comensal alberga dudas o quiere dejarse aconsejar, es conveniente preguntarle el eficaz personal, que siempre puede facilitar la labor con alguna recomendación que no falla en cuanto a calidad-precio. La botella de El Vínculo, de La Mancha, vino que tomamos el otro día aceptando la sugerencia, es un gran ejemplo de ello.

Una tarta de queso, siempre garantía, cerró una gran cena. La regularidad es algo cada vez más valorado en un restaurante, el placer de saber que todo va a salir bien, que no habrá ninguna sorpresa negativa, y que el comensal sólo se debe centrar en disfrutar. Y esto aquí se cumple con creces.

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