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La pizza blanca con base de puré de calabaza, panceta ahumada y provolone. J.L.R.
Esta es la mejor pizza de Las Palmas de Gran Canaria
Restaurantes

No hay dudas: este es el nuevo templo de las pizzas en Las Palmas de Gran Canaria

El restaurante Pikza estrena nueva ubicación en la capital y lo hace con una propuesta solvente, donde los amantes de este producto encontrarán una variedad de mucha calidad, creatividad y técnica

José Luis Reina

Las Palmas de Gran Canaria

Sábado, 10 de diciembre 2022

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Le tengo mucho respeto a la pizza y a los artesanos culinarios que la elaboran. Tenemos la tentación de simplificarla como un alimento de comida rápida para saciar el hambre o el antojo, cuando en realidad se trata de una elaboración muy pasional, manual y creativa, además de todo el aspecto cultural que la rodea, con Italia como capital mundial y Nápoles como epicentro sentimental, sin olvidar que es un plato universal y uno de los más vendidos del mundo.

Es muy fácil comerse una pizza en Gran Canaria. La comunidad italiana presente en la isla ha extendido este producto casi de manera abusiva, aunque es algo más difícil disfrutar de una pizza excelente. Por eso, cuando uno la encuentra, ya se convierte en fiel cliente de ese negocio. Si uno se adentra a conocer más sobre la pizza y sus diferentes versiones, todos coinciden en algo fundamental: la masa, el eterno secreto, es la que lo marca casi todo.

La masa, siempre la masa

Hay pizzeros realmente obsesionados con la masa, horas y horas de trabajo manual para encontrar el punto perfecto, las medidas justas, la absorción idónea. Una buena masa requiere de mucha paciencia, práctica y talento. Pero la recompensa es realmente alta, y esto es lo que marca la diferencia. De nada sirve una pizza llena de cosas si lo que sustenta todo no sirve para nada. Hay otros pizzeros que lo que quieren es vender pizzas a toda costa y a cualquier precio, y aquí, es evidente, baja la calidad.

Dicho todo esto, hace unos días fui a cenar a Pikza, que ha estrenado local en la calle Diderot de la capital grancanaria. Este establecimiento ya había entrado con fuerza en el mundo de la pizza durante su estancia temporal de la calle Olof Palme, donde su fama creció tan rápido que ya muchos lo señalaban como el templo de este producto en la ciudad. Sus propietarios, Danny D'Angelo y Nayra Suárez, que se reinventaron tras la experiencia de Neodimio 60, que la pandemia terminó de rematar, se unen en este aventura a Esteban García, con un respetado recorrido en el sector.

'Pan tumaka', un fantástico entrante para ir conociendo la masa.
'Pan tumaka', un fantástico entrante para ir conociendo la masa. J.L.R.

El nuevo local, muy sugerente y singular, cuenta con una gran barra que protagoniza la estancia principal, y que sugiere el camino hasta las mesas del fondo, haciendo una curva que le da cierta personalidad. En ese espacio final, además de la cocina abierta, otra estancia a lo alto, también abierta y que sirve de desahogo, tanto para el comensal como para el servicio. Ya en la mesa, opto por un negroni de aperitivo, muy bien servido, por cierto. Aquí, además de una interesante oferta de vinos y champagnes, juegan mucho con los cócteles, lo que hace muy divertida la experiencia.

Puesto en faena, y tras pedir una botella de champagne Calsac, llega un 'pan tumaka' a la manera de Pikza: una focaccia con coppa di parma, que es embutido típico italiano cuya producción principal se sitúa en Parma, Módena, Reggio Emilia, Mantua y Paví. Para acompañarlo sobre la masa perfecta, un buen tomate rallado y aceite. Un gran inicio, sin duda.

Los raviolis de maíz.
Los raviolis de maíz. J.L.R.

Tras probar por sugerencia del camarero la pasta estrella del local, unos raviolis de maíz con mantequilla noisette trufada, nos lanzamos de lleno a por el rey de la casa, la pizza. Las tienen blancas y rojas, es decir, con tomate y sin tomate. En esta ocasión decidimos pedir una de las más admiradas, como también señaló la persona que nos atendió, una pizza blanca con puré de calabaza, panceta ahumada y provolone dulce.

Es una pizza deliciosa. No hay dudas. Todo cobra sentido al probarla, y me parece que tiene un nivel muy difícil de igualar en otros negocios locales. La masa se nota muy trabajada, tiene el tiempo de horno perfecto y un crujiente justo, lo que resalta ese ingenioso puré de calabaza que sirve como base junto a la mozzarella. La panceta ahumada le aporta potencia y personalidad, y el provolone ese punto final que lo suaviza y le da el equilibrio necesario. Me parece una pizza de placer, creativa y muy bien ejecutada. Es ganadora.

La pizza de calabaza y panceta, perfecta.
La pizza de calabaza y panceta, perfecta. J.L.R.

Tras ella, una pannacotta cremosa a la que le faltaba más vida y sabor. Es más bien un flan al que también le falta algo de potencia. No estuvo a la altura de la pizza, pero es algo que tampoco me preocupó mucho, porque el producto estrella no falla. Estoy convencido de que les irá bien, porque la calidad no se negocia, y aquí, afortunadamente, se premia.

Por cierto, recientemente Netflix ha lanzado el 'Chef's Table: Pizza', un recorrido por diferentes partes del mundo donde auténticos genios de esta elaboración explican con rotundidad y pasión los secretos de sus pizzas, que son las mejores . Merece la pena acercarse más a este gremio a través de esta serie de capítulos, que le darán más ganas aún de seguir probando y conociendo nuevas creaciones allá donde vaya.

Pannacotta del restaurante Pikza.
Pannacotta del restaurante Pikza. J.L.R.

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