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Solomillo y secreto de Casa Brito. J.L.R.
Casa Brito, el histórico asador de Valsequillo que nunca falla
Restaurantes

Casa Brito, el histórico asador de Valsequillo que nunca falla

Abierto desde 1962, este emblemático restaurante sigue estando en plena forma, manejando las brasas y los puntos como pocos

José Luis Reina

Valsequillo

Martes, 20 de junio 2023, 12:49

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Era un día caluroso, muy caluroso. La temperatura aumentaba a medida que nos acercábamos al destino, la calle El Lomito, en el Valle de San Roque, Valsequillo. El camino por La Higuera Canaria está solitario, lo cual permite disfrutar con más tranquilidad de las singulares vistas que predominan en la zona. Algún burro por el camino, acalorado como todos ese día, mira de reojo al coche preguntándose, imagino, que a dónde iríamos a esa hora en vez de estar tomando una cerveza en algún bar cercano.

Y lo cierto es que teníamos el destino bastante claro. De hecho fue algo improvisado, a pesar de que tenía mucho interés en conocerlo. Una llamada a Casa Brito sirvió para, con mucha suerte, conseguir una mesa a última hora y con el comedor lleno, lo cual fue gracias a la buena voluntad del servicio que recepcionó la llamada. Histórico asador, operativo desde 1962, está ubicado en una bonita casa de estilo rural, en plena carretera y con una pequeña terraza a su entrada. La tranquilidad que monopolizaba en el acceso era solo apariencia. Los comedores de la casa, previo paso por la gran parrilla y un pasillo, estaban llenos hasta la bandera de felices comensales.

Ensalada de berros.
Ensalada de berros. J.L.R.

El sonido de las brasas es hipnótico, y el ritmo en la cocina es arrollador. Es lógico viendo los tiempos que manejan en el comedor. Ya situados en la última mesa que quedaba libre, vemos que la coherencia se traslada a la carta, sin muchos misterios. Entrantes, carnes a la brasa y postres caseros. Nada más (y nada menos). En la primera sección, de obligado consumo es la ensalada de berros con tomate y aguacate, junto al fantástico aliño; las salchichas Mano de Hierro; las papas fritas tradicionales (sí, hay que pedirlas como entrantes si las quiere de guarnición) y unos chorizos parrilleros.

Ya en la parte de carnes a la brasa el abanico se abre a ternera, conejo, pollo, cerdo, cerdo negro canario y carnes ibéricas, como el secreto (pieza estrella). Por recomendación del amable personal, nos pedimos una ración de solomillo de ternera y el famoso secreto ibérico. Las raciones son generosas, de ahí que dejáramos en la recámara el bife de ternera, al parecer otro de los grandes reclamos. Con el solomillo se confirmó, con creces, todo lo que me habían dicho este lugar. Vaya manejo de las brasas, de los puntos. Una materia prima excepcional tratada como merece, lo mismo que el secreto. El solomillo se pidió poco hecho, y así vino, perfectamente, sacado del fuego en el momento justo. Monumental pieza. El secreto, de apariencia fina y de poderoso sabor, demuestra el motivo por el que se consume tanto.

Pieza de solomillo de ternera a la brasa.
Pieza de solomillo de ternera a la brasa. J.L.R.

Casa Brito es un paraíso para todos los buenos amantes de la carne a la brasa. No es sólo por su larga trayectoria, sus acogedores comedores o su singular ambiente, que también. Lo es, sobre todo, porque manejan como pocos el arte de la brasa y los puntos, trabajando una carne fresca de primera que no maltratan y que potencian mucho. Porque son honestos en su oferta y todo lo que tienen en la carta lo preparan de maravilla. Y porque son conscientes de que así, tras tantos años, siguen triunfando. Y no hay nada mejor para un comensal que encontrarse un restaurante sincero y que sepa trasladar eso a las mesas.

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