El famoso postre del Novillo Precoz. / J.L.R.

Breve historia de un polvito

En Las Palmas de Gran de Canaria hay un lugar donde el postre más famoso y placentero es el polvito, y su creación fue tan inesperada como perfecta

José Luis Reina
JOSÉ LUIS REINA Las Palmas de Gran Canaria

Es un lugar emblemático, con más de medio siglo de vida y cuyas paredes respiran historia, celebraciones, anécdotas y buen comer. Hablo del Novillo Precoz, asador uruguayo que nació en 1969 y que ya forma parte del paisaje culinario de la capital grancanaria.

Allí, además de la hedonista experiencia que supone probar sus célebres cortes de carne uruguaya, escribir tu firma en la pared -algo obligatorio y cada vez más difícil debido al poco hueco que queda- hay otra acción que es fundamental: acabar la velada, como corresponde, con un polvito.

Uno de los momentos clave para entender la historia de este restaurante uruguayo es gracias a la madre de los hermanos de los Santos. En la década de los 80, la progenitora de ambos, a su llegada a Gran Canaria desde Uruguay, inventa el postre Novillo, popularmente conocido como polvito, «que se hizo muy famoso en ese momento, siendo una locura a partir de ahí», como confesó a este periódico Alberto de los Santos. Y les aseguro que no es para menos, pues ese bocado dulce es tan adictivo como placentero.

Merengue, nata, dulce de leche, galleta... los ingredientes parecen obvios. Y unirlos algo sencillo. De hecho lo encontramos en casi todos los sitios. Pero no hay otro igual, y de ahí su singularidad y éxito.

De él se cuentan numerosas leyendas y anécdotas. Dicen que la receta fue un error y finalmente salió esa delicia. Otras leyendas tienen que ver con algún famoso comensal que una noche no pudo parar de pedir polvitos, para sorpresa de la casa. Sea así o no, lo que es cierto es que no hay, probablemente, polvito mejor en la ciudad. ¿O si?