Selección de platos de La Koreana. / J.L.R.

Restaurantes

Una agradable visita a La Koreana de Guanarteme

Este pequeño restaurante de comida tradicional de Corea es un espléndido viaje de sabores gracias a la propuesta de Yun, la propietaria y cocinera

José Luis Reina
JOSÉ LUIS REINA Las Palmas de Gran Canaria

Es un local discreto en la calle Almansa de la capital grancanaria, en pleno barrio de Guanarteme. Apenas cuatro o cinco de mesas. Tenía alguna referencia de la buena mano de la cocinera, la señora Yun, como la conocen todos, nacida en Seúl y afincada en Las Palmas de Gran Canaria desde hace más de cuarenta años. Aunque la época dorada de esta comunidad en la ciudad ya pasó, todavía quedan agradables sorpresas por descubrir y disfrutar.

La Koreana es una de ellas. Tanto para iniciarse en los sabores del país asiático como para descubrir nuevos platos tradicionales para los más aventajados. El kimchi, por ejemplo, es un buen plan para calibrar la autenticidad de la propuesta. Y estaba realmente sabroso, con el toque de picante perfecto. Un plato milenario declarado patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco, además de estar presente en el día a día en la mesa de los coreanos y un emblema de la gastronomía de ese país. Lo mismo con el mandu, de intenso sabor y de fritura perfecta -también lo puede comer al vapor-.

La señora Yun. / C7

Estos dos entrantes, junto a la siempre apetecible ensalada de algas y pepino, sirven para que el comensal se adentre poco a poco en la propuesta de Yun, que está sola en la cocina, por lo que el ritmo lo marca ella. Debemos ir aquí con la mentalidad de visitar una vivienda en la que somos invitados y donde la anfitriona nos sacará una serie de platos de elaboración casera y de sabores y combinaciones muy frescas. El que vaya con otra mentalidad, no tendrá una gran experiencia.

Como en una casa

El día en que visité esta casa la camarera estaba de baja por una gripe que llegó sin avisar, por lo que Yun no tuvo mucho margen de maniobra. Al tratarse de un local pequeño, y apelando a la paciencia de los visitantes, ella hacía de cocinera y camarera a partes iguales. Esto no fue mayor inconveniente, pues no afectó en mayor medida a la excelente comida ni al servicio. En todo caso le afectaba a la propietaria, que tenía que duplicar esfuerzos.

Tras los entrantes, un clásico: el bibimpab tradicional, con ternera, verduras, huevo y la salsa picante, que no falte nunca. Este es uno de los platos más conocidos y consumidos de la gastronomía coreana, pero a pesar de la aparente sencillez, no hay dos iguales. Unos más sosos, otros con más o menos ternera, otros con más o menos verdura, etc. Este de La Koreana era un fabuloso bibimpab. Muy equilibrado, surtido y sabroso.

Un plato ganador

Tras ello llegó la gran sorpresa para un servidor. Un plato tan potente como adictivo, el takalbi de pollo picante. Si es usted buen amigo de los picantes, este le encantará. Me comentó la cocinera que es una creación de muchas horas, por esa salsa que cubre al pollo, de la cual no me dio muchas pistas por ser uno de los secretos familiares. Es un pollo regado con ese adobo picante y con cebollas, que se remata en la barbacoa coreana, que se sirve en la mesa. Con el fuego bien vivo, y mientras la mezcla se va cocinando, Yun lo va cortando con unas tijeras, y será ella quien avise del momento oportuno para servir.

El pollo picante al fuego de la barbacoa coreana. / J.L.R.

Como acompañantes a este delicioso plato, un pequeño bol de arroz, una pasta de soja y unas lechugas, que serán las que sirvan de soporte. Con el visto bueno de la anfritriona, se apaga el fuego y ya se puede rellenar la lechuga con el pollo, la soja y el arroz. Es un bocado glorioso. La combinación de todos esos elementos hacen de él algo totalmente diferente, y por supuesto que el comensal nota que ahí hay muchas horas, cariño y secretos. Me sorprendió gratamente y volveré pronto a por él. Si a usted no le va mucho la marcha, también lo puede pedir sin el picante, aunque eso sería casi un pecado.

Una vez preparado, se rellena la lechuga. / J.L.R.

Tradición y tranquilidad

La Korena, que tiene una buena selección de platos principales, es una pequeña taberna donde se nota la frescura de todo, la disciplina y el talento de la cocinera y ese inconfundible ambiente que nos transporta muy lejos. Ahí no hay prisas, ni estrés. Simplemente hay una buena oferta, de verdad, sin fusiones ni grandes inventos. Y esto a mí me fascina. Me hubiera gustado ver una mejor oferta de vinos, y quizás ajustar los precios por copas, algo elevados. Pero no dejaré de seguir viajando en esa humilde casa hasta probar todo lo que Yun ofrece.