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Mario Gil, en el interior de El Churrasco de Olof Palme. Cober
Mario Gil, el visionario detrás del éxito de El Churrasco y Café Regina
A fuego lento

Mario Gil, el visionario detrás del éxito de El Churrasco y Café Regina

Su grupo empresarial, sinónimo de excelencia y reputación, continúa con una imparable expansión mientras el CEO mantiene intacta su capacidad de trabajo

José Luis Reina

Las Palmas de Gran Canaria

Miércoles, 7 de junio 2023, 13:10

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Puntual y sonriente espera Mario Gil una mañana a las puertas de El Churrasco de Olof Palme, en la capital grancanaria, la llegada de este periodista. Con fama de buen anfitrión, todo el que entre a su negocio sabe que será bien atendido, ya sea para disfrutar de sus carnes o para hacer una entrevista, como era el caso. Impone ver la impoluta sala vacía, teniendo en cuenta que lo normal es que esté siempre llena.

A pesar de quedar varias horas para iniciar el servicio, en El Churrasco ya está todo el comedor preparado y el personal en funcionamiento preparando los detalles para una jornada más. Aquí está todo cuidado al mínimo detalle, entre otras cosas porque 'el jefe' siempre observa, no se le escapa nada. Y eso a pesar de liderar un grupo con una buena legión de empleados, locales y clientes.

Juventud y viaje a España

«Nací en el 70 en Bogotá, una buena añada dicen (risas)», empieza la conversación, centrada en su figura, y no tanto en el éxito de sus negocios, que también. «Yo soy hijo único, tengo la suerte de que fui muy mimado, cuidado, atendido con ese cariño de hogar donde mi madre y mi padre estuvieron pendientes de que tuviera una buena vida y un buen cuidado». Gil tenía claro desde muy joven que quería conocer mundo, aunque en su casa primaba la disciplina. «Mi padre era de una disciplina máxima, y eso implicaba no poder salir mucho. Aunque también hay que tener en cuenta que era un país muy complicado, las calles de Colombia eran difíciles, con mucha violencia».

Ya siendo mayor de edad, y con la ola de violencia consolidada en las calles, el joven Mario decide salir de su país. Tras empezar a estudiar económicas en Colombia, cogió rumbo a España para instalarse en Madrid, donde conoció más de cerca la hostelería y la restauración. «Fue un sector que me sorprendió muchísimo, cubría un campo muy importante. Cuando salí al mundo real me di cuenta de que tener un techo y un plato de comida caliente era realmente lo importante. Eso me lo cubría la rama de la hostelería; al trabajar ahí tenía la posibilidad de que me ahorraba mucho dinero, además de gustarme el contacto con los clientes, la gastronomía... fue el inicio de un idilio que marcó un antes y un después».

El empresario, durante la entrevista.
El empresario, durante la entrevista. Cober

Tras pasar tres años en España, entre Madrid e Ibiza, Mario regresó a Colombia con las ideas claras: su futuro pasaría por la hostelería y en ello debía poner todos los esfuerzos. «Regresé en el 94 a mi país y aquello era casi una guerra civil entre el Estado y el narcotráfico. Al ver ese panorama regresé a España, pero esta vez a Canarias, que había conocido durante mi estancia en el país y me había encantado por su idiosincrasia, su clima, sus gentes. Me marqué un proyecto que implicaba quedarme una temporada importante, y ya vamos por más de treinta años, con la felicidad plena y con mis hijos ya formando parte de la empresa».

Nace El Churrasco

Lo que no sabía Mario Gil por entonces, es que su llegada a la isla de Gran Canaria daría paso también al nacimiento de un grupo empresarial de referencia en la hostelería insular, donde sus vivencias, disciplina y pasión jugarían un papel fundamental. «El Churrasco nace en 1999 en la calle Olof Palme como un restaurante muy pequeño, con seis mesas medianas y cuatro demasiado pequeñas; una pequeña barra y mucha humildad, pero con muchos argumentos, junto a mi mujer Mariam».

El Churrasco Meloneras cuenta con un fantástico local.
El Churrasco Meloneras cuenta con un fantástico local. C7

Gil destaca que desde el principio «hemos tenido muy buena materia prima, con un control del origen en Argentina, con muy buenos contactos. La carne de Angus, por ejemplo, que no se conocía en el mercado en esa época la promocionamos mucho aquí, con gran éxito». Ese pequeño local sirvió de excelente entrenamiento para el siguiente paso, la ampliación. «Triplicamos el volumen para comensales cuando se nos presentó la oportunidad de ampliar el local, lo que nos dio un impulso importante. Eso, unido a la apertura de El Churrasco Meloneras en 2012, tras la invitación de la familia López, supuso un reto y un salto importante. Fue una grata sorpresa con la respuesta positiva, tanto del público local como del foráneo, lo cual nos hizo más fuertes y cerrar un círculo».

Mario resalta con frecuencia varias palabras claves que van unidas a su propuesta: perserverancia, sacrificio, querer hacer las cosas, disfrutar lo que se hace. «Yo no he parado de trabajar desde el minuto uno; también lo he hecho porque me gusta marcarme objetivos. En este camino que hemos llevado he querido ser muy respetuoso con nuestros clientes, honesto con los orígenes de calidades y en el trato. Eso lo he hecho acompañado de personas que han creído en el proyecto, ellos ven cómo lo hacemos, las materias primas que utilizamos, que estamos en el origen. Lo mismo pasa con el café, vamos a las entrañas para poder tener un control de la trazabilidad del producto».

Nace Café Regina

Mario Gil, en una de sus plantaciones de café en Colombia.
Mario Gil, en una de sus plantaciones de café en Colombia. C7

«Mi abuela Regina, que estará muy contenta de ver este proyecto allá donde esté, tenía una finca cafetera, de la cual yo quería traer el café para el restaurante. Empecé a prepararme en el conocimiento en este mundo, y descubrí que era el gran desconocido. Tardé en saber algo unos cuatro años, aprendí a tostar el café, a valorarlo, a compararlo. Ahí descubrí que Colombia tenía la mejor materia prima. Fue lo que me lanzó a abrir, en Mesa y López 43, el primer Café Regina». Iniciaba así la otra gran revolución de Mario, de la carne al café y del café al cielo.

«Tenía claro que iba a tener resultados, pero mi sorpresa fue su arrollador éxito desde el principio, que me desbordó». Con diez locales abiertos actualmente, y con presencia también en Tenerife, Mario no era muy partidario al principio de convertirlo en franquicia, a pesar de cumplir todos los requisitos para ello. «Uní un par de cosas: el conocimiento, un Café Regina también tenía que tener una gastronomía potente, pues venimos de ahí. Al unir esa fórmula, son negocios que funcionan muy bien. A nivel financiero, de una manera excepcional, da gusto ver los números».

Entonces decidió la solución perfecta. «Le di la oportunidad a empleados. Personas que llevan conmigo mucho tiempo, que creen en mí y en el proyecto. Qué mejor que esas personas tuvieran su propio negocio. Al convertirse en empresarios, esos negocios están liderados por mis líderes. A día de hoy, el 50% de los Café Regina pertenecen a los que eran mis encargados, y eso da una seguridad total. Es un método bastante sólido, no ha habido ninguno que haya cerrado».

Con sus hijos Alejandro y Mario ya dentro de la empresa, la próxima gran ilusión de este grupo pasa por la inminente apertura del Café Regina del Parque de Santa Catalina, un lugar emblemático, donde estaba La Alemana. «Es un sitio que nos gusta mucho. Quiero darle un toque señorial, particular de ese parque que visitan todos. Haremos algo muy especial para que todos disfrutemos de ello. Tiene mucho valor para nosotros y será un punto de encuentro».

La larga e interesante conversación con Mario va llegando a su fin, no sin antes pedirle una última reflexión. «Lo que sí tengo claro es que he tenido la suerte de comparar mundos. Cuando conoces Europa te das cuenta que hay más estabilidad y posibilidades de hacer cosas. Creo que he aprovechado al máximo la oportunidad de estar en un entorno que me ha mimado, cuidado y protegido, en el cual me he sentido libre. Acompañado de una disciplina, no me considero un visionario, pero sí una persona con mucha perseverancia».

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