David García es el jugador que más partidos ha disputado en la historia de la UD (474).

La UD, siempre de amarillo

JOSÉ ESTALELLA. Autor de 'Detrás del balón' y 'Además del balón, obras de las que se extraen estos relatos

Jose Estalella Limiñana
JOSE ESTALELLA LIMIÑANA

Muchos equipos no pueden decir lo mismo, ni tuvieron siempre el mismo nombre ni la misma equipación, vamos primero con la UD Las Palmas.

«El equipo único», esa es la frase que resume el espíritu que llevó al nacimiento de la Unión Deportiva Las Palmas.

Se fundó el 22 de agosto de 1949 pero desde muchas décadas antes se practicaba en Gran Canaria, también en el resto de las islas.

Aquí entró por las explanadas del muelle, en donde jugaban las tripulaciones británicas de los numerosos barcos que hacían escala en el puerto.

Los trabajadores portuarios pronto se sumaron a aquel sencillo pero adictivo juego.

Se fundaron varios clubes, unos con base británica y otros auspiciados por canarios atrapados por la magia del balón. Así pasaron las décadas, con enfrentamientos y competiciones dentro de la isla y también con los equipos de Tenerife. Algunos de esos equipos jugaron partidos contra el Liverpool FC y el Everton FC, en Gran Canaria y Tenerife, que tocaron puerto para seguir travesía a otros puntos del globo.

La competición nacional -Primera División- se había puesto en marcha en 1929 y en las islas se veía con desconsuelo no poder participar.

Había buen fútbol aquí, extraordinarios futbolistas que los equipos de la península fichaban, pero coexistían demasiados equipos y la rivalidad entre ellos era tan alta que hacía imposible ser competitivos de manera individual con los del continente.

Solo uniéndose podría competirse fuera del archipiélago, con el sacrificio de todos, con generosidad, renunciando cada uno a sus colores para obtener beneficio colectivo con un solo equipo que nos representara a todos.

El nombre se discutió algo, si Canarias o Gran Canaria, finalmente se decidió Unión Deportiva Las Palmas, esa denominación aglutinaba y no dejaba a nadie al costado. Lo de los colores también estaba encaminado, amarillo y azul, los de la bandera de la isla.

Se fundieron los cinco equipos más importantes de la isla, Real Club Victoria, Marino FC, Club Deportivo Gran Canaria, Atlético Club y Arenas Club, dejando atrás sus rivalidades.

En nada llegó el primer éxito -el ascenso en 1951-. La apuesta no era equivocada. Y ahí sigue con sus ratos buenos y malos, como todos, pero siempre con el mismo espíritu, el del equipo único.

Jamás cambió de nombre, Unión Deportiva Las Palmas, no todos pueden decir lo mismo, aunque no es culpa de ellos.

Igual que aquí, en otras partes de España también florecieron clubs de fútbol por la influencia inglesa, el más antiguo es el Real Club Recreativo de Hueva, que nació con el nombre de Recreation Club.

Eso fue a finales del siglo XIX y, contrariamente a lo ocurrido en Gran Canaria, la denominación de los equipos, en ocasiones, fue objeto de debate entre los fundadores, y luego tuvo sus vaivenes.

España, en la época en la que se fundaron, era un país monárquico. Los dirigentes solicitaban a la Casa Real poder insertar en su escudo la corona y en su nombre el título de Real, como símbolo de adhesión y reconocimiento a la institución.

La Casa Real otorgaba el permiso y se unía al nombre, así tenemos al Real Madrid, Real Valladolid, Real Betis Balompié, Real Sociedad de San Sebastián, y tantos otros.

Los nombres en algunos casos también incluían alguna deportiva expresión inglesa, como ocurría con el Racing de Santander, Athletic Club de Bilbao, por ejemplo.

Uno de los que reunía ambos términos era el Real Sporting de Gijón.

Parece cosa menor esto que les cuento de si es Real o no o si tiene algún rastro inglés, no crean, durante años tuvo su importancia. Se metió la política de por medio y les cambió los nombres.

El 12 de abril de 1931 hubo un cambio de régimen, España pasaba de Monarquía a República. Ese día los clubes no lo sabían, pero a algunos les afectaría.

Los dirigentes republicanos decidieron eliminar todo rastro de realeza en el país, eso incluía también a los nombres de los equipos de fútbol, así que por Ley eliminaron todo 'lo Real' y también la corona que se dibujaba sobre el escudo, a partir de ese momento pasaron a llamarse Madrid CF, Betis Balompié…

Al finalizar la Guerra Civil, abril de 1939, el gobierno deroga una multitud de leyes entre ellas la que afectaba a los nombres de los equipos lo que permiten volver a los clubs a sus nombres originales, y a exhibir la corona en los escudos.

Volvemos a llamarnos como nacimos, se dijeron. Error, no todos.

Los dirigentes del nuevo régimen igual que derogaron la ley republicana dejaron su impronta, aprobaron otra norma que prohibía cualquier extranjerismo, que en el caso del fútbol son anglicismos, naturalmente. Así que los Racing, Sporting o Athletic pasaron a llamarse Santander, Real Gijón, Atlético de Bilbao.

Vamos, que devolvieron una cosa y se llevaron otra, el más afectado fue el equipo de Gijón, sobre el que cayeron las dos prohibiciones consecutivamente. En una etapa le suprimieron el Real y en la otra el Sporting. Durante décadas no hubo manera de lucir el nombre completo: Real Sporting de Gijón.

Llegaron los setenta y con la apertura del régimen franquista los equipos aprovecharon para ir poco a poco reclamando y utilizando sus nombres originales, con los que se fundaron, volviendo paulatinamente a sus orígenes. Por fin los asturianos pudieron sacudirse el polvo y llamarse tal y como habían nacido.

Caso distinto y curioso es el del Club Atlético Osasuna, palabra euskera que significa salud.

El euskera estaba prohibido, pero por alguna razón nadie les obligó a modificarlo y lo mantuvieron en tiempos de Franco, desde su fundación hasta nuestros días.

La historia de Boca Juniors

Desde el principio los colores de la UD Las Palmas estaban claros, en otras latitudes, llegar al amarillo y azul no fue un asunto sencillo.

Para Boca Juniors el trayecto hasta llegar a la mítica camiseta, reconocible en todo el mundo, no fue un camino de rosas . El club fue fundado el 3 de abril de 1905 por cinco estudiantes. Tres de ellos estudiaban en el Colegio Comercial en donde enseñaba un profesor irlandés de nombre Paddy McCarthy que fue quien les animó a practicar 'football'.

Los muchachos entusiastas del balón decidieron crear un equipo, el nombre cayó de maduro estaban en el barrio de La Boca, no hubo discusión, de entrada, Boca, eso los situaba en el mapa. Por jóvenes y con influencia británica decidieron acompañarlo de Juniors. Así surgió el nombre, rápido y sin lío.

Lo de la camisola fue ya otra cosa. De primeras eligieron una de color celeste y así jugaron su primer partido el 21 de abril de 1905, con buen estreno, victoria por 4-0 contra el club Mariano Moreno. Le siguieron varios desafíos, así le llamaban entonces en esas latitudes a los partidos, alternando victorias y derrotas.

Aunque en aquellos momentos los colores de los equipos no eran una preocupación principal, los muchachos de Boca Juniors veían que su casaca celeste era muy insulsa comparada con las de sus oponentes, se llevaba el estilo inglés de rayas, muy llamativas.

Le encargaron a la hermana de uno de los fundadores, Farenga, que les confeccionara unas nuevas, pero con una condición, que no se pareciera a la rojiblanca del Club Alumni, ese equipo era una apisonadora, lo ganaba casi todo y ellos querían ser su oponente.

Uno de los jugadores de Boca dijo entonces que utilizara el azul y la hábil costurera confeccionó unas preciosas camisas blancas con bastones verticales de color azul. Objetivo conseguido, camisetas nuevas, vistosas y distintas a las del club al que querían desbancar.

Asunto arreglado se dijeron.

Se armó un desafío contra un club de Boedo y cuando los de Boca Juniors se presentaron en el campo se encontraron con que los locales vestían de manera idéntica. Aquello solo había una manera de resolverlos, como auténticos caballeros, el resultado del partido decidiría que equipo se quedaba con el diseño. Boca Juniors perdió y tuvo que renunciar a sus nuevas camisetas, en eses momento quedó condenado a bucear en otras tonalidades y diseños. El asunto se complicaba, les urgía resolver el asunto pues se venían más partidos y no tenían camisetas.

El objetivo era resolver en días, una ecuación con tres incógnitas, color, diseño y que no guardaran similitud con otras. Afloraron los nervios en las reuniones, las discrepancias eran múltiples y los debates acalorados.

En uno de esos momentos en los que la cosa pasa a mayores, tomó la palabra don Juan Bricchetto, que trabajaba en el puente de La Boca, propuso la siguiente solución: «Vamos al puente y miramos los colores de la bandera del primer barco que pase. Que la decisión la tome el destino». Dicho y hecho, apostados en el puente el primer barco que entró en el puerto fue uno de bandera sueca, con sus colores azul y amarillo y así quedaron fijados para siempre los colores de Boca Juniors.