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Hervé Renard es el técnico de Arabia Saudí

Seleccionadores de fortuna

Siempre están. Técnicos como Renard, Luis Fernando Suárez, Queiroz y Halilhodzic cambian de equipo en cada Mundial

JUAN CARLOS LATXAGA

La sorprendente victoria de Arabia Saudí sobre Argentina ha colocado en el primer plano del Mundial al francés Hervé Renard, el técnico del equipo árabe. Renard es el último exponente de una casta muy especial, la de los entrenadores de fortuna, tipos con indudable don de gentes y facilidad para los idiomas, especialistas en dirigir a las selecciones más exóticas de las fases finales. Lo suyo es trabajar en silencio los cuatros años que transcurren de una cita a la siguiente. El triunfo es la clasificación. Su papel en la fase de grupos es el de dar testimonio de que el fútbol es un deporte universal a mayor gloria de la FIFA.

Ocupan un banquillo diferente cada vez, y desaparecen hasta la próxima cita, pero, a fuerza de repetir, se han convertido en rostros conocidos, tan imprescindibles de las citas mundialistas como los aficionados que pueblan las gradas con un sombrero mexicano y la bandera de su país atada al cuello.

A Hervé Renard le conocen en Zambia como «el mago blanco» desde que en 2012 llevó a su selección a ganar la Copa Africana de Naciones. Renard había prestado sus servicios antes en Ghana y después se fue a Angola, de donde se marchó tras seis meses sin cobrar.

Recaló en Costa de Marfil y más tarde se hizo cargo de la selección de Marruecos, a la que clasificó para el Mundial de Rusia. Ahora se sienta en el banquillo de Arabia Saudí desde donde ha hecho morder el polvo a la Argentina de Messi. Con su aire de galán maduro, elegante e imperturbable, como sin dar importancia al hecho de protagonizar un partido que entrará en la historia de los Mundiales, el francés disfruta de un inesperado momento de gloria en Qatar.

El colombiano Luis Fernando Suárez Guzmán, técnico de la Costa Rica que fue vapuleada por España, también conoce muy bien las fases finales de la Copa del Mundo. La actual es su tercera participación. Debutó en 2006 llevando a Ecuador a los octavos de final en Alemania y dirigió a Honduras en 2014 en Brasil, donde no pasó de la fase de grupos.

Queiroz, Martino...

El mozambiqueño Carlos Queiroz, a quien ahora vemos en el banquillo de Irán, dirigió a Sudáfrica en 2002 en Corea-Japón y a Portugal en 2010 en Sudáfrica, aunque también probó suerte en Colombia y Egipto.

El rosarino Tata Martino dirige ahora a México y tal vez decida la suerte de Argentina en el grupo. En 2010 le vimos en el banquillo de Paraguay y también ha dirigido a la albiceleste.

En este Mundial de Qatar faltan, sin embargo, los más clásicos entre los clásicos. En los últimos mundiales se ha echado de menos especialmente al serbio Bora Milutinovic, un fijo en la competición desde que debutó en 1986 al frente de México, al que llevó hasta los cuartos de final. Después dirigió sucesivamente a Costa Rica (1990), USA (1994), Nigeria (1998) y China (2002) y tuvo tiempo para trabajar con las selecciones de Honduras, Jamaica e Irak, donde se jubiló

El bosnio Valid Halilhodzic no le va a la zaga en cuanto a espíritu aventurero. Ha dirigido en fases finales a Costa de Marfil (2010) y Argelia (2014) y clasificó a Japón (2018) y Marruecos (2022) pero fue despedido de ambas selecciones a apenas dos meses del partido inaugural.

Los antecesores

En esta relación no podía faltar el francés Henri Michel, todo un experto en la francofonía: seleccionador de Francia (México, 1986), Camerún (USA, 1994), Marruecos (Francia, 1998) y Costa de Marfil (Alemania, 2006). También dirigió a Guinea, Túnez, Kenia y Emiratos Árabes.

Tampoco es probable que volvamos a ver junto a un banquillo la eterna sonrisa del brasileño Carlos Alberto Parreira, con cinco participaciones y un título de campeón del mundo a sus espaldas. Fue el seleccionador de aquel Kuwait que jugó el Mundial de España en San Mamés contra Inglaterra y amagó con retirarse en el Nuevo Zorrilla siguiendo las órdenes del hermano del emir que bajó al campo a exigir al árbitro que anulara el cuarto gol de Francia. En 1990 dirigió a los Emiratos Árabes, antes de proclamarse campeón con Brasil en la cita de Estados Unidos (1994). Arabia Saudí en 1998, de nuevo Brasil en 2006 y Sudáfrica, jugando como local, fueron sus destinos como seleccionador, lo que no impidió que su currículum incluya un rosario de clubes de todo el mundo.

Desde 2002 el holandés Guus Hiddink es un héroe nacional en Corea del Sur, selección a la que llevó hasta las semifinales de su Mundial. Antes había dirigido a Países Bajos en Francia (1998) y después fue el seleccionador de Australia en Alemania (2006). Real Madrid, Valencia, Betis, PSV y Chelsea, entre otros, han conocido el buen trabajo y la personalidad de un técnico que un día se negó a jugar hasta que retiraran una bandera nazi de la grada. Ha acabado sus días como entrenador en el banquillo de la selección de Curazao.