Un gran cuerpo de baile acompañó a la artista durante gran parte de los temas en el mayor escenario jamás montado en el recinto ferial de Almería. / Fran Muñoz

El subidón de la motomanía

Un público entregado vive con una entrega incomparable la fiesta musical de la artista del momento en una noche memorable

DAVID ROTH Almería

Llegó finalmente el espectáculo más esperado del año a la provincia de Almería. Resalía, la artista que está en boca de todos por su constante innovación, que hasta el momento ha tocado géneros como el flamenco clásico, el trap, R&B, Hip Hop, ritmos latinoamericanos contemporáneos, beats electrónicos y reggeaton, presentó su obra culmen hasta el momento ante el gran público en el Recinto Ferial de Almería. Todos los ojos del panorama musical estaban puestos en el escenario que puso a prueba uno de los espectáculos más ambiciosos del momento. La noticia saltaba hace varios meses, Almería compartiría plató con los estadios más cotizados. Y no solo eso, sino que sería preámbulo de lo que todos ellos verán más adelante.

Y es que la artista de Sant Esteve Sesrovires paseará su fastuoso y nuevo espectáculo por tan solo 10 escenarios españoles y, posteriormente, a 16 países en un ambicioso periplo que se prolongará hasta el 18 de diciembre. El trabajo detrás de lograr este show no fue poco laborioso.

Un centenar de personas del equipo técnico, diez músicos y bailarines, ocho camiones de materiales para montar un impresionante escenario con un despliegue audiovisual, tres camiones 'sleepers' para el personal de gira, más de 150 personas de personal local involucrado, desde cargadores y conductores, pasando por cocineros, servicio de hostelería para el concierto, seguridad, sanitarios… Todo para lograr que este espectáculo seguido a nivel mundial cumpliese con las expectativas de lo que es y va a ser la gira Motomami Tour.

Y es que 'Motomami' es el primero de los tres álbumes de la catalana en el que habla de sí misma. En Los Ángeles trataba la muerte, en El mal querer, el maltrato y la violencia de género. Ahora Rosalía no solo se permite hablar de sí misma, de sexo, fiesta, familia, críticas, fama o celos, se permite hacerlo divirtiéndose, experimentando, con humor, porque ahora es suyo y lo puede hacer.

El público se entregó desde un primer momento a su ídolo. Bastante juvenil, cómo era de esperar, y rebosante de energías, conocían las letras de cada uno de los temas que fueron sonando a lo largo de la calurosa noche, calor que en parte irradiaron los incondicionales. Los más afortunados pudieron entrar con prioridad y alcanzar la zona de pista a donde podían estar próxima a la artista.

Otros con menos suerte, pero no por ello menos entusiasmados con la actuación se arrimaban a las vallas que dividían el recinto en dos. Era una noche tranquila en el resto de la capital, pero en los alrededores del estudio, no había hueco para la calma. Una ligera brisa y los abanicos aliviaban los sudores, pero no los corazones de las motomamis y los motomamis. 12.000 personas abarrotaban la pista fervientes de luchar por abrirse paso hasta la primera fila, labor poco sencilla.

Fran Muñoz

A las 22 horas llegó el tan ansiado momento. Rosalía salió al escenario con una brutal puesta en escena que abrió la gira mundial con la torrencial 'Saoko'. Los potentes graves tan característicos de la canción retumbaban en el pecho de los presentes. Una decena de bailarines portando cascos con luces led y una iluminación espectacular acompañaban al compás del «Saoko papi Saoko» y comenzaron los saltos, que no terminaron hasta el final del show.

La siguió Candy, que el público no dudo en cantar a capela mientras una cámara seguía a la cantante en un primer plano y con tomas de un potente valor visual que se proyectaban en las dos pantallas laterales. 'Bizcochito' fue uno de los platos fuertes. Con sus tonos 8 bits y su animada coreografía entonaba los 'tarará' que tanto entusiasmaron al público almeriense.

Los primeros temas tardaron en conseguir los ajustes perfectos de sonido, pero a la tercera, quedó en el olvido cualquier tipo de problema. También hubo tiempo para canciones como 'La Fama'', uno de los temas más emblemáticos del disco. Eso sí, sin el artista 'The Weekend', que no podía estar presente por motivos evidentes. A la artista le dio tiempo para recordar sus vacaciones en Almería con tan solo 8 años y se declaró fan incondicional de David Bisbal. Una tierra, Almería, que describió como «de arte», tras lo que entonó el tema 'Dolerme' a la vez que tocaba la guitarra.

'Motomami' trajo de si espectaculares planos, centrales, formando a su vez los bailadores una moto humana en la que Rosalía subía para entonarla.

'La noche de anoche' llevo consigo uno de los momentos más emocionantes cuando Rosalía bajó del escenario pasándole el micro a uno de sus admiradores. La canción además, fue una de las más cantadas por el público. También 'Diablo' en el que las luces rojas entraron en juego y en la que una particular escena en la que Rosalía cortaban sus extensiones de pelo.

Un piano salió a escena durante el hit 'Hentai', creando una bella atmósfera con sus acordes. La canción, que tanta polémica movió por sus eróticas metáforas, trajo un momento de lentitud con la melódica voz de Rosalía, que ralentizó el pulso de los presentes durante unos instantes. Los coros del público acompañaron aterciopeladamente uno de los hits más sonados.

'El mal querer' también estuvo presente. 'El techo en su mirá', y 'Malamente, con sus ritmos flamencos encandilaron a los fieles más antiguos y a los que la conocen desde hace menos tiempo.

La artista catalana, en exclusiva para Almería, lanzó dos temas inéditos. El primero de ellos 'Aislamiento' con toques flamencos con matices motomámicos y una breve versión de 'Blinding lights' the The Wrekend. El segundo tema no recibió título durante la actuación. Tras esto, 'Como un G' encauzó los corazones de los asistentes; Chicken Teriyaki los alborotó para terminar finalmente con 'Cuuuute'. El estreno del world tour fue, en definitiva un auténtico éxito que no dejó a nadie indiferente.