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Juan Franciscos Santana junto a un ejemplar de 'Dafy y Dédalo'. Arcadio Suárez
Juan Francisco Santana y la reivindicación por las letras
Literatura

Juan Francisco Santana y la reivindicación por las letras

El autor grancanario explora la justicia poética para tratar en sus libros la memoria de los ilustres olvidados y cultivar un mundo menos cruel

David Ojeda

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 7 de enero 2024, 01:02

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Para Juan Francisco Santana escribir es el acto de un justiciero. Sin más pretensión que la de ofrecer su merecida página de la historia a personajes condenados a la indiferencia pese a haber cultivado el oficio de los artes con magistral talento. También es un observador de su mundo, al que quiere cincelar con letras para que esa crueldad que impregna nuestras vivencias se señale y, quién sabe, se difumine.

De eso va 'Dafy y Dédalo', su última novela, que editada por Éride, aborda aspectos como «la resiliencia, la adicción a determinadas sustancias, el compromiso con los necesitados, la transexualidad, la violencia callejera, la explotación laboral, los sueños rotos, la pobreza, el poder de la formación o la prostitución».

Es ese el reto que se ha marcado este escritor grancanario, de largo camino literario y con una abrumadora cronología de publicaciones, bajo su firma o en proyectos colectivos. «En ese barro en el que se mueven los protagonistas también hay valores. Y esos valores representan un canto a una sociedad que está totalmente destruida por la violencia», señala el creador.

Santana está satisfecho con las primeras reacciones a esta arriesgada novela que cuenta en la portada con el diseño de Augusto Vives, artista consolidado en la esfera isleña y amigo personal. «Las críticas que he recibido señalan que esta es mi mejor obra. Yo también lo creo», resume.

En 'Dafy y Dédalo' Santana crea un universo imaginado en la ciudad de Torrelada y en el barrio de Oseras, lugares imaginados que podrían indentificarse cualquier ciudad de la actualidad. Allí se desarrolla esta historia que aborda la homosexualidad, según el escritor, como una forma de reconocer la opresión que como colectivo han sufrido y sufren.

«Mucha gente me ha preguntado por qué abordo un tema que a muchas personas les da miedo escribir. Creo que siempre he estado del lado de los colectivos a los que se han atacado despiadadamente y este era un compromiso que yo debía asumir, entre otras cosas porque comparto muchísimas cosas con ellos y es de justicia que se normalice una situación que para muchos es anormal», relata como motivación para crear este texto, el último de una larga lista de publicaciones.

Y es que la carrera de Santana ocupa una larga línea de currículo. Doctor en Historia y Geografía, entre los aspectos más destacados de su producción literaria se encuentran los reconocimientos que se le han adherido como ser socio de honor de la Escuela Luján Pérez, director de la Academia Norteamericana de Literatura Moderna Internacional (ANLMI) en el del Reino de España desde 15 de octubre de 2020 o académico de las Artes y las Letras de Guinea-Bissau.

Sus obras no solo han sido publicadas en España, por eso ocupa puestos de significancia en distintos organismo literarios y sociales de otros países. Sus textos forman parte de antologías poéticas que han nadado océanos para ser compiladas en México o Indonesia.

Lo que destaca la profundidad de la obra de Santana, que va desde la poesía hasta el ensayo histórico, tiene que ver con la reivindicación de ilustres olvidados. Ahí está su trabajo para sacar a la luz la memoria de Pino Ojeda, antes de que esto se institucionalizara. O la recuperación de una figura de las artes plásticas ignorada en estas tierras pero reputada en ciudades como Nueva York con el caso de Vivi Milano.

Por eso, aunque gire hacia la novela y lo poético, en su búsqueda constante está de la de refrescar los nombres de aquellos que con sus obras tanto le influyeron. «Eso actos de justicia son fundamentales en mi obra. Y sigo trabajando en esa camino, como es el caso de Ulises Parada, que es un escritor que ha sido injustamente olvidado. Ahora mismo también estoy desarrollando un trabajo para que no se olvide la importancia de figuras como Francisco Lezcano o Julio Viera, dos trabajos que tengo muy avanzados», explica.

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