Cuando el arte ilumina realidades ocultas

Castillo de Mata. La Fundación Francis Naranjo inaugura el sábado las muestras 'Otro orden. Derribando fronteras', de la Bienal Sur, y 'Floreceremos ardiendo', de Acaymo S. Cuesta.

'Pegado a las rocas', de Acaymo S. Cuesta, pieza elaborada a partir de un mineral del desierto de Atacama. / c7
'Pegado a las rocas', de Acaymo S. Cuesta, pieza elaborada a partir de un mineral del desierto de Atacama. / c7
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO

Durante años se ha contado así y de esa manera lo interiorizamos. Damos por hecho que esas ideas o realidades son incuestionables, figuran incluso en los libros de texto y forman parte de las conversaciones diarias y por eso ni se nos pasa por la cabeza que pueda tratarse del fruto de una manipulación muy bien orquestada al más alto nivel y que se ha propagado de forma intencionada durante generaciones. Este puede ser el nexo de las dos muestras que desde el próximo sábado, día 28, y hasta el 30 de septiembre se exhibirán en el Castillo de Mata de la capital grancanaria, fruto del acuerdo de colaboración entre la Fundación Francis Naranjo y el Ayuntamiento.

En concreto, se trata de la colectiva 'Otro orden. Derribando fronteras', que nace bajo el amparo de la Bienal Sur 2021, y 'Floreceremos ardiendo!, del artista grancanario Acaymo S. Cuesta.

El protocolo sanitario para combatir la pandemia de la covid-19 ha fulminado las inauguraciones tradicionales hasta que lleguen tiempos mejores. El día 28, a partir de las 12.00 horas, se llevará a cabo una visita guiada -hay que inscribirse previamente en info@castillodemata.es- que contará como cicerones con el propio Acaymo S. Cuesta, con la artista Maira Flores y la productora de la Bienal Sur, Juana Carranza, así como con Francis Naranjo, director de la Fundación.

La Bienal Sur «no es como un paracaidista que aterriza en un lugar desconocido», aclara desde Argentina por teléfono Diana B. Wechsler, comisaria de 'Otro orden. Derribando fronteras'. «Trabajamos colaborativamente, en este caso con la Fundación Francis Naranjo, para ver qué se ajusta a su línea de programación. Tuvimos en cuenta también la situación geográfica y social de Canarias, como puente entre Europa, África y América», apunta.

A partir de ahí, se comenzó a trabajar en una de las líneas principales por la que transita esta Bienal que exhibe una serie de muestras desde el pasado mes de julio y hasta diciembre. «Uno de los temas que abordamos es la de las políticas del arte, que van más allá del debate entre arte y política, que es convencional. Se trata de distintas estrategias a partir de las imágenes para interpretar al presente y generar otras formas de aproximarnos a la realidad», señala Diana B. Wechsler.

«Tenemos una serie de muestras que son autónomas pero que pueden identificarse dentro del capítulos de Políticas de Arte. Una está en la Térmica de Málaga y otra podría ser esta de Canarias, que se articula mediante un conjunto de trabajos que replantean cartografías distintas de las de Málaga, construidas a partir de productos de consumo. Resitúan en el mundo cosas que no están situadas y también incorporamos una serie de trabajos que bucean para recuperar la memoria y que se identifican, por ejemplo, en las relaciones entre América y Europa. Todo el pasado colonial sigue presente. Se muestra cómo tenemos colonizado nuestro pensamiento y nuestra mirada y las piezas buscan descolonizarlas», subraya.

En concreto, la muestra incluye en dos de las salas del Castillo de Mata piezas de los siguientes creadores: Gabriela Bettini, Louise Botkay, el Colectivo Declinación Magnética, Carlos Colín, Nicolás Eduardo Cox, Rebecca de Marchi, Mónica Miranda, Rodrigo Etem, Maira Flores, Gabriel Garcilazo, Alfredo Ledesma Quintana, Gaby Messina y Ana Paula Penchaszadeh, y Ricardo Villa.

Se trata de piezas conceptuales que reflexionan sobre aspectos tan dispares como los manuales educativos, el uso de términos como esclavo y América, la figura de los negros en el Río de la Plata y los mestizos en Perú, avanza la comisaria.

El expolio foráneo

El isleño Acaymo S. Cuesta, por su parte, exhibe en la sala número 4 del Castillo de Mata una serie de instalaciones y piezas mediante las que «visibiliza la violencia en Chile por parte del capital extranjero», una circunstancia, apunta que se repite hasta la actualidad.

«El parámetro que hace que se suceda es el capital extranjero, que somete mediante la violencia a todo el país para expoliarlo», asegura este artista cuyo trabajo nació durante su estancia en Antofagasta (Chile), en la residencia artística ISLA (Instituto Superior Latinoamericano de Arte) en el año 2020, dentro del festival Internacional SACO9, gracias a un convenio de colaboración entre la Corporación Saco y la Fundación Francis Naranjo.

Para erigir 'Floreceremos ardiendo!, el creador grancanario explica que ha utilizado «la historia del propio país» para mostrar cómo la misma se ha contado siempre desde el bando de los vencedores.

Para ello, en una serie de obras muestra «el brutalismo y la violencia» empleada durante décadas contra los nativos chilenos tras la llegada de los europeos. «En época postcolonial los iban matando, voy contando cómo se ha repetido hasta la actualidad y en toda su historia, con reminiscencias hasta el reciente estallido social y la brutalidad policial con la que fue reprimida», apunta.

El golpe de Estado y la posterior dictadura militar de Pinochet están detrás de algunas de sus piezas. «Se pone de manifiesto cómo Estados Unidos y la CIA estuvieron detrás. Primero los europeos expoliaron el país por sus riquezas minerales y después EE UU lo utilizó como un laboratorio para extender su neoliberalismo», denuncia.

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Durante años se ha contado así y de esa manera lo interiorizamos. Damos por hecho que esas ideas o realidades son incuestionables, figuran incluso en los libros de texto y forman parte de las conversaciones diarias y por eso ni se nos pasa por la cabeza que pueda tratarse del fruto de una manipulación muy bien orquestada al más alto nivel y que se ha propagado de forma intencionada durante generaciones. Este puede ser el nexo de las dos muestras que desde el próximo sábado, día 28, y hasta el 30 de septiembre se exhibirán en el Castillo de Mata de la capital grancanaria, fruto del acuerdo de colaboración entre la Fundación Francis Naranjo y el Ayuntamiento.

En concreto, se trata de la colectiva 'Otro orden. Derribando fronteras', que nace bajo el amparo de la Bienal Sur 2021, y 'Floreceremos ardiendo!, del artista grancanario Acaymo S. Cuesta.

El protocolo sanitario para combatir la pandemia de la covid-19 ha fulminado las inauguraciones tradicionales hasta que lleguen tiempos mejores. El día 28, a partir de las 12.00 horas, se llevará a cabo una visita guiada -hay que inscribirse previamente en info@castillodemata.es- que contará como cicerones con el propio Acaymo S. Cuesta, con la artista Maira Flores y la productora de la Bienal Sur, Juana Carranza, así como con Francis Naranjo, director de la Fundación.

La Bienal Sur «no es como un paracaidista que aterriza en un lugar desconocido», aclara desde Argentina por teléfono Diana B. Wechsler, comisaria de 'Otro orden. Derribando fronteras'. «Trabajamos colaborativamente, en este caso con la Fundación Francis Naranjo, para ver qué se ajusta a su línea de programación. Tuvimos en cuenta también la situación geográfica y social de Canarias, como puente entre Europa, África y América», apunta.

A partir de ahí, se comenzó a trabajar en una de las líneas principales por la que transita esta Bienal que exhibe una serie de muestras desde el pasado mes de julio y hasta diciembre. «Uno de los temas que abordamos es la de las políticas del arte, que van más allá del debate entre arte y política, que es convencional. Se trata de distintas estrategias a partir de las imágenes para interpretar al presente y generar otras formas de aproximarnos a la realidad», señala Diana B. Wechsler.

«Tenemos una serie de muestras que son autónomas pero que pueden identificarse dentro del capítulos de Políticas de Arte. Una está en la Térmica de Málaga y otra podría ser esta de Canarias, que se articula mediante un conjunto de trabajos que replantean cartografías distintas de las de Málaga, construidas a partir de productos de consumo. Resitúan en el mundo cosas que no están situadas y también incorporamos una serie de trabajos que bucean para recuperar la memoria y que se identifican, por ejemplo, en las relaciones entre América y Europa. Todo el pasado colonial sigue presente. Se muestra cómo tenemos colonizado nuestro pensamiento y nuestra mirada y las piezas buscan descolonizarlas», subraya.

En concreto, la muestra incluye en dos de las salas del Castillo de Mata piezas de los siguientes creadores: Gabriela Bettini, Louise Botkay, el Colectivo Declinación Magnética, Carlos Colín, Nicolás Eduardo Cox, Rebecca de Marchi, Mónica Miranda, Rodrigo Etem, Maira Flores, Gabriel Garcilazo, Alfredo Ledesma Quintana, Gaby Messina y Ana Paula Penchaszadeh, y Ricardo Villa.

Se trata de piezas conceptuales que reflexionan sobre aspectos tan dispares como los manuales educativos, el uso de términos como esclavo y América, la figura de los negros en el Río de la Plata y los mestizos en Perú, avanza la comisaria.

El expolio foráneo

El isleño Acaymo S. Cuesta, por su parte, exhibe en la sala número 4 del Castillo de Mata una serie de instalaciones y piezas mediante las que «visibiliza la violencia en Chile por parte del capital extranjero», una circunstancia, apunta que se repite hasta la actualidad.

«El parámetro que hace que se suceda es el capital extranjero, que somete mediante la violencia a todo el país para expoliarlo», asegura este artista cuyo trabajo nació durante su estancia en Antofagasta (Chile), en la residencia artística ISLA (Instituto Superior Latinoamericano de Arte) en el año 2020, dentro del festival Internacional SACO9, gracias a un convenio de colaboración entre la Corporación Saco y la Fundación Francis Naranjo.

Para erigir 'Floreceremos ardiendo!, el creador grancanario explica que ha utilizado «la historia del propio país» para mostrar cómo la misma se ha contado siempre desde el bando de los vencedores.

Para ello, en una serie de obras muestra «el brutalismo y la violencia» empleada durante décadas contra los nativos chilenos tras la llegada de los europeos. «En época postcolonial los iban matando, voy contando cómo se ha repetido hasta la actualidad y en toda su historia, con reminiscencias hasta el reciente estallido social y la brutalidad policial con la que fue reprimida», apunta.

El golpe de Estado y la posterior dictadura militar de Pinochet están detrás de algunas de sus piezas. «Se pone de manifiesto cómo Estados Unidos y la CIA estuvieron detrás. Primero los europeos expoliaron el país por sus riquezas minerales y después EE UU lo utilizó como un laboratorio para extender su neoliberalismo», denuncia.

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