Ciencia | Divulgación

Desmontando mitos y creencias. Un análisis sobre por qué carecen de fundamento científico

Estudios recientes demuestran que existen estudiantes con concepciones erróneas que permanecen intactas cuando finalizan sus estudios

MANUEL TELLO

A lo largo de la historia el hombre buscó, con fines prácticos o para satisfacer su necesidad de encontrar explicaciones, entender como funciona nuestro cuerpo y el mundo que nos rodea. Veamos un ejemplo relacionado con la agricultura. Los agricultores debían saber qué plantar, cuándo recolectar, etc. Para ello necesitaban saber si llovería, si el calor se adelantaba... Así aparecieron las predicciones meteorológicas del 'chamán' del lugar, las témporas, las cabañuelas... Esta historia aparece reflejada en una gran cantidad de dichos locales y refranes. Sin embargo, toda esta meteorología no tiene ninguna base científica. En algunos casos, para un lugar con una geografía física concreta, el refrán y/o los dichos del lugar se pueden acercar a la realidad. Pero, ese refrán o predicción no es extrapolable a otros lugares. Esto que ocurre con la meteorología, se puede aplicar a la comida, higiene, enfermedades, estrellas...

En algunos casos ha sido la propia ciencia, sin intencionalidad, la que ha generado creencias erróneas. Esto ocurrió en el pasado, cuando las exigencias de veracidad de las demostraciones científicas, teóricas o experimentales, eran bastantes laxas y la estructura formal de la investigación científica no estaba bien establecida. Por ejemplo, la tierra como el centro del Universo. En algunos casos han sido científicos amorales los que, intencionadamente, han 'colado' publicaciones científicas erróneas con fines personales: fama, poder, ascensos en el escalafón... Esto, de forma muy casual, puede ocurrir ahora. Lo evitan los controles de rigor y veracidad que tienen las publicaciones científicas serias.

Actualmente existen otros medios para introducir creencias erróneas, mucho más eficaces, debido a que llegan a todos los públicos. De todos ellos, lo más peligroso es la información obtenida de internet, la cual incrementa su disponibilidad con las infinitas fuentes de información que proporcionan las TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación). Un reciente estudio indica que se tardarían 50 años para la lectura de toda la información disponible acerca de solo cuatro enfermedades . Esta sobrecarga de información y la 'infosaturación', que no han sido seguidas de un aumento de la calidad del contenido, están dando lugar a la aparición de mitos y creencias sobre multitud de temas, en especial científicos.

Recordemos que los mitos son concepciones o ideas erróneas, falsas, en el sentido de que no se corresponden con el nivel de conocimiento actual. Esto se debe a que muchos de los que escriben sobre ciencia no tienen los conocimientos necesarios para entender, bien, los temas sobre los que escriben. En algunos temas, por ejemplo la salud, esta información de baja calidad, no avalada por el conocimiento, puede ser incluso un riesgo para la propia salud. Por esto, actualmente, a los jóvenes habría que enseñarles como seleccionar la información cuando navegan por internet. No se puede aceptar la frase muy común: «Lo dice Google». Incluso Wikipedia puede contener errores debido a que hay poco control de calidad del conocimiento.

Desmontar todos los mitos, creencias y explicaciones sin fundamento científico es, actualmente, una tarea imposible debido a lo que se llama 'infoxicación'. Pérdida de la capacidad de procesar y utilizar la información de manera eficiente. En la educación obligatoria habría que enseñar, muy bien, lo que es el rigor científico y como sabemos que algo tiene rigor. Pero, debemos tener en cuenta que estudios recientes demuestran que existen estudiantes con concepciones erróneas que permanecen intactas cuando finalizan sus estudios. Sin embargo, algo se puede hacer. Así, desde esta sección de ciencia, de vez en cuando, se analizarán algunas de estas creencias, con el fin de acercarnos a lo que dice sobre ellas el conocimiento científico actual.