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Imagen de Monte Pavón ubicado al norte de Gran Canaria, en los altos de Guía. Arcadio Suárez
Monte Pavón: la pequeña Irlanda verde del norte de Gran Canaria

Monte Pavón: la pequeña Irlanda verde del norte de Gran Canaria

En los altos de Guía se sucede una cadencia de montañas sinuosas de color esmeralda, un remanso húmedo que late en el interior de una isla sedienta

Javier Darriba

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 10 de junio 2024, 23:00

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Desconozco si Juan Ramón Jiménez visitó alguna vez Gran Canaria, ni siquiera si aquí hizo un alto en su camino al exilio. Pero mirando las redondeadas y túrgidas montañas de Monte Pavón se entiende mejor aquella carta que el poeta envió a su editor Gregorio Martínez, recogida en 'Pastorales', cuando le decía que «por la tarde, el campo tiene algo de mirada de madre».

Desde sus 1.200 metros de altitud, dentro del paisaje protegido de Las Cumbres, los atardeceres con vistas a Las Palmas de Gran Canaria y a Tenerife tienen siempre el filtro verde del campo húmedo, la óptica de la trashumancia tranquila. Allí todo es una llamada a «la paz cadenciosa del crepúsculo», como relataba el Nobel onubense. Allí arriba, en los altos de Santa María de Guía, hubiera encontrado tantos nombres de libros...

La sucesión sinuosa de montículos salpicados de pinos piñoneros, pinos californianos, pastizales, codesos y escobones afianzan este remanso de paz que empieza a ser conocido como la Irlanda de Gran Canaria, pero que no es otra cosa que el corazón glauco de una isla sedienta, en ese continuo que forma junto a Fagajesto.

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Es tan inusual su latido, que en más de una ocasión se ha hecho necesario el abrazo de una manta en pleno agosto para calentar el sueño de una siesta a la sombra de uno de los pinos del área recreativa del Cabildo de Gran Canaria, en continuo deslizamiento por la ladera.

Aquí los senderos están marcados por el paso de las ovejas, el repiqueteo del picapinos, el planeado silencioso del busardo ratonero.

Por entre estos montes esmeralda encaminan sus pasos algunos caminantes que quieren cubrir el camino de Santiago de Gran Canaria, entre Pinos de Gáldar y Caideros. También aquellos otros que optan por acercarse a Fontanales, Los Tilos de Moya o Montaña Alta.

Para los senderistas más tímidos, Monte Pavón reserva recorridos más modestos, pero con el mismo encanto. Una ruta circular de menos de ocho kilómetros permite surfear estas ondas de pastos que esconden montes de coladas basálticas.

Arcadio Suárez
Imagen secundaria 1 - Monte Pavón: la pequeña Irlanda verde del norte de Gran Canaria
Imagen secundaria 2 - Monte Pavón: la pequeña Irlanda verde del norte de Gran Canaria

Aquí el verde es el alimento de algunos de los mejores quesos de Gran Canaria, lo que significa que aquí se degusta uno de los mejores sabores del mundo. Queserías como La Caldera o Cortijo de Pavón toman de este entorno un paladar único que atrae y que obliga a parar los pasos.

Con sus quesos, su paz, su belleza invernal, Monte Pavón sigue siendo un paréntesis en Gran Canaria, un remanso poco conocido y un tesoro por descubrir.

¿Cómo llegar?

Gran Canaria | El elogio al verde se declina en Gran Canaria a unos 38 kilómetros de la capital. En algo menos de una hora en coche se cubre esta distancia a través de la GC-2, que se abandona en la salida 22. Luego se toma la GC-295 y la GC-70, en dirección al Lugar Majada Grande. En guagua, desde San Telmo, se coge la 105 de Global hasta la estación de Gáldar, donde se coge la 106 hasta el cruce de Fagagesto. De ahí hay que caminar a Majada Grande un buen rato.

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