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El centro acoge un mercadillo solidario y sostenible que se repite este viernes. Cober
Las Palmas de Gran Canaria

Solidaridad y sostenibilidad a pie de aula

El alumnado de 4º de Primaria del CEIP García Lorca, en Las Palmas de Gran Canaria, organiza este jueves y viernes un mercadillo de ropa de segunda mano a cambio de comida para el Banco de Alimentos

Rebeca Díaz

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 16 de mayo 2024, 18:13

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El CEIP Federico García Lorca de Las Palmas de Gran Canaria se transforma este jueves y viernes, entre las 10.00 y las 12.30 horas, en un espacio en el que se trabaja la solidaridad y la sostenibilidad y se adquiere conciencia sobre la repercusión que las acciones de cada individuo tiene en su entorno. Todo ello de la mano de un mercadillo de ropa de segunda mano que se puede adquirir a cambio de comida para el Banco de Alimentos.

Se trata de la tercera edición de una iniciativa que impulsa el alumnado de 4º de Primaria de este colegio de la parte alta de la capital, enmarcado en el proyecto 'Concienciados por un mundo mejor' en el que colaboran centros del distrito del Programa esTEla y del PROA+, que además de a las familias está abierto a la participación de toda a ciudadanía.

El proceso es sencillo: por cada kilo de comida aportado pueden adquirirse dos prendas de una ropa que ha donado de manera altruista la ciudadanía en los contenedores que el colegio instaló, con ese fin, en sus propias instalaciones y en los IES Alonso Quesada y Pablo Montesinos, el Centro de Mayores Ciudad Alta y el Mercado de Altavista.

Mauricio, Mariana, Sofía e Izan, alumnado de 4º de Primaria.
Mauricio, Mariana, Sofía e Izan, alumnado de 4º de Primaria. Cober

Pero si tiene alguna duda sobre cómo proceder, el comité de bienvenida que integran Mauricio Villamizal Solano, Mariana González Santander, Sofía Hernández Torres e Izan Fernández Bethencourt, los estudiantes que encuentra una vez entra en el colegio, se la resuelven.

«Hacemos este mercadillo para la gente que no tiene comida y no tiene ropa», apunta Mauricio en el puesto en el que reciben a quienes quieren contribuir con la propuesta y en el que, además de información, le canjean los alimentos donados por vales con los que pueden adquirir las prendas que se encuentran en los puestos y se han clasificado por categorías en moda infantil, juvenil, mujer y hombre.

Así lo hizo Fátima Ntiaye, una de las primeras personas en colaborar y madre de tres antiguos alumnos de un centro para el que solo tiene buenas palabras. «Es muy buen colegio», afirma esta mujer mauritana que añade que el menor de sus hijos, «que ahora estudia en el IES Alonso Quesada», fue el que más le insistió para que apoyara esta acción solidaria a la que aportó «pasta, gofio y garbanzos».

También Amparo Quevedo y Pino Sánchez se animaron a visitar el mercadillo impulsadas por un familiar, en este caso Alba, hija y nieta respectivamente, que estudia en el García Lorca y es parte activa de este proyecto.

Distintos momentos de la actividad. Cober
Imagen principal - Distintos momentos de la actividad.
Imagen secundaria 1 - Distintos momentos de la actividad.
Imagen secundaria 2 - Distintos momentos de la actividad.

«Está muy bien porque lo que para unos ya no sirve para otros es un tesoro y porque todo lo que saquen lo van a donar», señala Amparo, que además de alimentos no perecederos aportó ropa al mercadillo.

«Tienen que aprender a compartir y a que lo que no utilizan lo puede usar otra persona que lo necesita. Esto me parece muy importante para los niños porque es una forma de educación también», apunta Pino.

También Mari Carmen Solana, profesora de Música en prácticas en este centro de la calle Almirante Benítez Inglott, quiso predicar con el ejemplo y participa donando productos adquiridos en el cercano Mercado de Altavista, para posteriormente adquirir algunas de las prendas que en este singular espacio expositivo tienen otra oportunidad.

Y es que ese es otro de los objetivos de la propuesta. Pues «para realizar el mercadillo nos hemos basado en los principios de la economía circular», como confirma la estudiante Sofía sobre un modelo de producción y consumo que «implica compartir, reutilizar, renovar y reciclar productos y materiales existentes todas las veces que sea posible».

Por eso, apostilla su compañera Izan, la iniciativa se desarrolla con el propósito de «ayudar al planeta y contribuir con nuestro barrio, ayudando a la gente que lo necesita».

Uno de los contenedores para las donaciones de ropa.
Uno de los contenedores para las donaciones de ropa. Cober

Alumnado y profesorado lleva un mes trabajando una actividad que ha recabado «mucha más ropa de la que esperábamos»,reconoce Coralia Ojeda, directora de un centro en el que todos se han implicado.

Además, organizar el mercadillo ha supuesto un aprendizaje, como relata la alumna Mariana. «Hemos ido al ropero social donde nos han enseñado a examinar, clasificar y doblar la ropa y también al Mercado de Altavista a compartir información sobre el mercadillo».

Las personas interesadas en aportar su granito de arena a esta idea que impulsan estos niños y niñas de 9 y 10 años con el respaldo de su profesorado, disponen de una nueva oportunidad este viernes. En el centro les esperan con las puertas abiertas.

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