Los niños volvieron a recuperar la ilusión de saludar a los Reyes Magos. / Cober

Los Reyes Magos contagian la felicidad

Decenas de miles de personas se distribuyen por las calles del recorrido de la cabalgata exprés tratando de respetar la distancia, en la medida de lo posible, y siempre con mascarilla

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

Ni la variante omicron, con su medio centenar de mutaciones, resulta tan contagiosa como la ilusión que propagan Melchor, Gaspar y Baltasar. Con los Reyes Magos, la alegría es endémica; el nerviosismo, pandémico. Resulta que inoculan esperanza y desencadenan una respuesta inmunitaria frente a la desesperanza de estos tiempos que nos ha tocado vivir.

Por el torrente sanguíneo de la capital circuló la cabalgata adaptada al momento covid, una comitiva reducida, empeñada en mantener las distancias de seguridad y reacia al contacto con sus majestades. Ni hubo caramelos -una costumbre desterrada por seguridad desde antes de que conociéramos que existe una ciudad llamada Wuhan-, ni se aceptó la entrega tradicional de las chupas para aquellos niños que se hacen mayores.

Adaptados a la nueva realidad estaban los niños Adoney (10 años) y Fátima (4), junto a la abuela,Yolanda Sánchez, quien ya llevaba el zapato que le había dado su nieta para que lo pusiera en su casa. Entre otras cosas, esperaban la cocina de Pepa Pig y una casa de Playmobil. Una, de la mano de Gaspar; y el otro, de Melchor. «Es mi favorito», explicaba el niño, «porque Baltasar no me trajo lo que quería el año pasado». La familia se siente ahora más segura que antes. «El año pasado no salimos por el covid», explica Yolanda, «aunque todavía hay que protegerse». Aparte del zapato, sus majestades de oriente se iban a encontrar con unos plátanos, un poco de agua y hierba para los camellos.

Arriba Naza Aguilar con Nolan y Niam. Sobre estas líneas, Ariel Pérez y Carolina Estévez, con las niñas Cintia y Gara; y Yolanda Sánchez y Pedro Santana, con Fátima y Adoney. / Cober

También se lo pensó un poco Naza Aguilar, quien acudió con sus pequeños Nolan y Niam Hernández Aguilar. Estaban a la puerta del castillo de La Luz y Nolan, de cuatro años, no podía disimular su emoción. Después de haber recibido la llamada de Gaspar el otro día, ahora le tocaba verlo. Nolan pidió un Pin y Pon Action de Bomberos, aunque la madre aclara que «cada día pide algo diferente». Para su hermano pequeño quería «un muñeco de peluche sin pelo porque se lo mete en la boca». En su caso, ya tenían todo previsto para la noche de Reyes: el ágape de recibimiento consistiría en agua y zanahorias.

La sensación de que se empieza a recuperar algo la vida era generalizada. La familia de Ariel Pérez y Carolina Estévez faltaron el año pasado por el impacto de la pandemia. Y este año sí quisieron estar presentes para que sus hijas, Cintia y Gara, pudieran ver de cerca a los Reyes Magos, a los que piden, entre otras cosas, unos auriculares y una muñeca Nancy. La proximidad a su casa de La Isleta y el hecho de que fuera un acto corto inclinó a esta familia a acudir a disfrutar de esta minicabalgata.

Nadie se quiso perder el paso de los Reyes Magos. / Cober

En general puede decirse que aunque hubo mucha gente -decenas de miles, según la organización- no se produjeron grandes aglomeraciones y los asistentes, en su inmensa mayoría con máscaras sanitarias y quirúrgicas, trataban de mantener las distancias en la medida de lo posible.

En todo caso, sí se produjeron concentraciones significativas de personas en el entorno del teatro Pérez Galdós, del parque de San Telmo y del mercado de Vegueta, así como en los barrios de Hoya de La Palta y Pedro Hidalgo. Eso en cuanto al recorrido de la mañana, ya que por la tarde sí hubo una cierta masificación en la salida de los Reyes Magos desde el barrio de La Minilla, donde se congregó un gran número de familias con niños, así como en Pedro Infinito o algunos puntos de Tamaraceite.

«Es impresionante la cantidad de gente que hay en las calles, en todos los barrios, y cómo todo el mundo ha salido con mascarillas», explicaban desde la Casa de Galicia, el alma de la organización, «las ganas de cabalgata y la ilusión de los reyes no hay quien nos la quite».

La misma impresión transmitían los agentes de la Policía Local que estuvieron acompañando a la comitiva durante la jornada del miércoles. «Había mucha gente esperando la cabalgata, sobre todo en los barrios, y veías a grupos familiares diseminados, tratando de no pegarse unos a otros» , explicaban.

Baltasar saluda a los niños de La Isleta. / Cober

Por la tarde, y a través de las redes sociales, hubo quejas de vecinos que denunciaron que la Policía Local varió el recorrido anunciado. Desde el Ayuntamiento se asegura que los cambios en el trayecto fueron «minúsculos» y los justificó en la necesidad de ajustarse al tráfico en cada momento. Además, se insistió en que la cabalgata no solo pasó por todos los lugares previstos -con variaciones de metros en algunos barrios-, sino que además se prolongó en zonas que no habían sido incluidas en el trayecto inicial, como algunos puntos de San Juan, El Batán, el polígono residencial de Cruz de Piedra o Casablanca III:

La jornada vivió algún momento emocionante, como fue el de una señora del barrio de San Juan que, entre lágrimas, agradecía que su hijo, una persona con movilidad reducida, pudiera disfrutar por vez primera de la visita de los Reyes Magos desde la puerta de su casa.

Los ciudadanos saludan a los Reyes Magos desde Triana en la noche del miércoles. / C7

El paso rápido de la comitiva también facilitó el desalojo ágil de las calles, lo que repercutió en una circulación inusualmente fluida para tratarse de la víspera de Reyes. Tan solo se registraron retenciones en la salida del Sebadal a mediodía y en la calle Faro de La Isleta -como consecuencia de lo anterior-, así como el corte puntual al tráfico de la calle Juan Rejón, donde los bomberos retiraron un soporte publicitario que presentaba riesgo de caída. Sin embargo, por la tarde el tráfico estaba más fluido que en muchos de los días anteriores. Y eso pese a que el paso de la comitiva de Melchor, Gaspar y Baltasar -que se cerraba con la carroza de la Navidad, un cuarto coche y vehículos de Correos y Bomberos- iban produciendo pequeños cortes de tráfico a medida que avanzaban por la ciudad.

Los asistentes agradecieron que este año se informara del recorrido de la comitiva para que los niños pudieran saludar a los Reyes Magos ya que en la edición de 2021 se optó por no detallar el trayecto y hubo muchas quejas porque los niños se quedaron sin ver a sus majestades. «Ha sido corta pero es mejor que el hecho de que no haya cabalgata», resumía Sigifredo León, «este año la organización ha estado mejor porque el año pasado no sabías por dónde iban a pasar».

A buen ritmo

El hecho de que el paso de la comitiva real durara tanto -casi cuatro horas por la mañana y otras tantas por la tarde- no significó que no fuera a buen ritmo. Así, en poco menos de una hora ya estaba a la altura del teatro Pérez Galdós, habiendo hecho el mismo trayecto en el que la cabalgata tradicional necesita de unas cinco horas. Desde el casco histórico solo le hizo falta media hora para recorrer El Batán y veinte minutos más para aparecer por la Vega de San José.

El paso de los Reyes Magos estaba siempre precedido de una gran expectación y ciertas dosis de ansiedad infantil. «Voy a ver a Baltasar», explicaba a una amiga un pequeño oculto tras una máscara de Spiderman.

A medida que se iba aproximando el ruido de las sirenas y el sonido de la música de la caravana de la Navidad, la excitación empujaba a niños y mayores a alongarse fuera de la acera para tratar de captar una primera imagen de los magos. Eso sí, siempre eran reconvenidos de manera oportuna -algún periodista, también- por parte de los agentes de la Policía Local que trataban de que los asistentes no invadieran la calzada.

Llegada de los Reyes Magos al muelle de Santa Catalina en un acto sin público. / C7

El cambio de formato de la cabalgata respecto al modelo tradicional por motivo de la pandemia de covid-19 hizo que los Reyes Magos estuvieran presentes en las calles de la capital durante más horas, con el fin de llegar a todos los barrios y evitar concentraciones grandes de personas, como suele ocurrir con la cabalgata tradicional.

Esto hizo que la estela de Melchor, Gaspar y Baltasar perdurara por casi noventa kilómetros.

A primera hora recibieron las llaves mágicas de la ciudad de manos del alcalde de la ciudad, Augusto Hidalgo, quien habló en nombre de todos los padres de Las Palmas de Gran Canaria para informar a los Reyes Magos de que los niños de la capital grancanaria se habían portado «de forma fantástica» en un momento tan excepcional como el que nos ha tocado vivir.

El recibimiento a Melchor, Gaspar y Baltasar en el recinto portuario no estuvo abierto al público por motivos sanitarios, pero estuvieron presentes también el presidente de la Autoridad Portuaria, Luis Ibarra; la concejala de Servicios Públicos, Inmaculada Medina; y el presidente de la Casa de Galicia, Albino Aneiros.

Con los Reyes Magos también vino un cambio de tiempo, en especial por la tarde. Las lluvias que este miércoles empezaron a asomar de manera tímida en el horizonte de la capital grancanaria se dejarán notar este jueves con más intensidad, lo que puede afear el último de los recorridos de los Reyes Magos previstos por la Casa de Galicia. Hay que recordar que este jueves habrá un nuevo pasacalles que partirá a las 09.00 horas de Albareda y seguirá luego por Presidente Alvear, León y Castillo, GC-1 en dirección a Jinámar, Marzagán, Los Hoyos, Tafira Alta, El Fondillo, Lomo Blanco, San Lorenzo, Piletas, La Suerte, Ciudad del Campo, Las Mesas, Tenoya, Los Giles, Ladera Alta, Casa Ayala, Costa Ayala, Tinoca y La Isleta.