Imagen de viviendas en el barrio de La Paterna. / Juan Carlos Alonso

La revolución verde de La Paterna

Tras las grandes reposiciones como Las Rehoyas o Tamaraceite, el Ayuntamiento apuesta por la rehabilitación climática de los barrios. La Paterna abre esta nueva vía

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria quiere dar un nuevo giro a los procesos de rehabilitación de barrios, en consonancia con las directrices europeas. Ya no se trata solo de rehabilitar fachadas o instalar ascensores para mejorar la calidad de vida de los vecinos. Ahora se quiere mejorar la eficiencia energética de los edificios, involucrar a los vecinos en el mantenimiento de su entorno con la creación de puestos de trabajo especializados y construir barriadas más amables. La Paterna será la pionera de este nuevo modelo de rehabilitación.

«Será un proyecto piloto en Canarias y probablemente en España», asegura el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, quien calcula que un total de 2.800 familias de La Paterna se beneficiarán de esta acción que está previsto que comience en 2022 y que acabe seis años más tarde.

El principio que regirá esta actuación será el de la rehabilitación verde, de modo que convivan las reparaciones tradicionales -mejora de fachadas, eliminación de humedades, pintura o instalación de ascensores- con otras que se regirán bajo la idea de la eficiencia energética. Así, se colocará un aislamiento térmico en los edificios de La Paterna, tanto en las fachadas como en los techos, con materiales de última generación, de modo que se pueda reducir el consumo de energía en torno a un 8%. Además, se cambiarán los termos habituales por las modernas bombas de calor, que pueden reducir hasta un 30% la factura de la luz; se pintarán las fachadas con materiales que reducen el calentamiento solar «y ayudan a tener la casa fresca», hasta el punto de que «eso hace que baje el consumo eléctrico de las neveras»; y, además, se instalarán placas fotovoltaicas en los techos de los bloques que, si bien, por el reducido espacio disponible, no servirán para alimentar las necesidades de las viviendas, sí permitirán inyectar parte de la energía que consume la comunidad.

« Calculo que las viviendas de Las Paterna se podrán ahorrar en torno a un 35% de su consumo energético», expuso Javier Doreste, «a ello habrá que añadir un ahorro que podrá estar entre un 8% y un 10% de los gastos de la comunidad».

Una operación costosa

El empleo de este tipo de materiales hará que la actuación resulte bastante costosa. El concejal de Urbanismo calcula que la rehabilitación de las 2.800 viviendas de La Paterna tendrá un coste final que rondará los 58 o 59 millones de euros.

De hecho, el coste unitario por vivienda es en torno a un 163% más caro que en un proyecto de rehabilitación al uso. «En las intervenciones que estamos desarrollando en otras zonas, como El Carmen (La Isleta), la Vega de San José o Escaleritas, la inversión por casa ronda entre 4.000 y 5.000 euros, y sube hasta 7.000 u 8.000 euros si se instala ascensores», detalló Javier Doreste, «en el caso de La Paterna, será de unos 21.000 euros por vivienda».

Los ediles Mercedes Sanz y Javier Doreste, en una reciente reunión con vecinos de La Paterna. / C7

De momento, dice el edil, la operación tiene garantizados ya unos 19,2 millones de euros. De esta cantidad, unos 16,8 millones de euros los aportará el Gobierno de Canarias y el Estado español -con cargo a los 52,8 millones de euros de los fondos Next Generation para la rehabilitación de viviendas en Canarias en los próximos dos años-, y los 2,4 millones de euros restantes los aportará el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria con fondos propios.

Con esos diecinueve millones de euros, el concejal de Urbanismo quiere iniciar la primera fase de la actuación rehabilitadora. Ahí se englobarán un total de novecientas viviendas, que son las que están más pegadas a las vías de circunvalación y que son los bloques más antiguos.

Para el resto, se confía en seguir recaudando fondos de las diferentes administraciones, tanto insular como autonómica, estatal e, incluso, europea. En todo caso, mientras se negocia la llegada de estos fondos, el Consistorio no descarta que pueda ir adelantando el dinero para que el proyecto no se pare, como ha ocurrido con el plan de reposición de Tamaraceite.

En principio, la rehabilitación verde de La Paterna se proyecta en cuatro fases, cada una de ellas de dos años de duración. Y la intención del grupo de gobierno municipal es que las primeras obras comiencen en verano del 2022.

La actuación urbanística se completa con un proceso participativo con el que se trata de involucrar a los vecinos del barrio en el mantenimiento de las nuevas instalaciones, aprovechando además para crear nuevos nichos de empleo. «La idea es que ellos gestionen los elementos comunes de su barrio, desde los jardines privados hasta la avería de un grifo», expuso Javier Doreste, « queremos que se impartan cursos de formación, en especial a los jóvenes parados del barrio, seleccionados por los trabajadores sociales municipales, para que ellos se encarguen del mantenimiento de las instalaciones».

La operación en La Paterna abordará también la instalación de ascensores, rampas y nuevos espacios comunes de encuentro.