Imagen de la reunión vecinal que se celebró en la tarde de este miércoles en San José. / Juan Carlos Alonso

Esto no es plan para San José

Los vecinos discrepan de la solución incluida en el plan especial del barrio y apuntan que se puede conseguir los mismos objetivos sin recurrir a tantas expropiaciones

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

Ha prendido en San José un incendio que corre ladera abajo y cuyo combustible es la indignación ciudadana. El teléfono de Chano Alemán, de la asociación de vecinos, echa humo. «Mira», nos dice, y muestra un sinfín de mensajes de WhatsApp que se suponen que son un termómetro de una creciente preocupación en el entorno de la Casa Amarilla por el contenido del Plan Especial de regeneración y conservación de los barrios de San Juan y San José, que fue aprobado de modo inicial la semana pasada por la Junta de Gobierno de la Ciudad.

Los vecinos aseguran que participaron en las mesas de trabajo que constituyó el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, dentro del programa Barrios Pendientes, pero entienden que la solución plasmada en el planeamiento es demasiado «agresiva» ya que la recuperación de espacios para construir aparcamientos, crear plazas o ampliar calles se hace a costa de tirar viviendas.

La espada de Damocles pende sobre medio centenar de edificaciones, algunas de ellas calificadas como infraviviendas y señaladas como abandonadas por los redactores del plan especial.

Las cuentas de los vecinos son diferentes. « Más de cuarenta están habitadas», explica Chano Alemán, «no se puede decir que están abandonadas».

Reacción vecinal

La ebullición que se vive en San José quedó patente en la reunión de vecinos que se organizó en la tarde de este miércoles en la plaza de Antonio Melián, en el lateral de la Casa Amarilla. «Quieren hacer un auténtico desastre con nuestro barrio pero no vamos a permitirlo», se explicaba en la convocatoria del encuentro vecinal, «no han contado con nadie para hacer estas obras faraónicas, hay vecinos que van a perder sus casas, otros no podrán entrar al barrio y otros perderán su intimidad». El llamamiento acaba con la frase «ayúdanos a parar esta locura».

«Aquí hay guerra», resumió el representante vecinal, «ya se está hablando de paralizar el tráfico, de ir al pleno del Ayuntamiento del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y de contratar abogados para denunciar el plan, la respuesta que está dando el barrio es bastante importante».

De momento, los vecinos han iniciado ya un proceso de recogida de firmas contra las disposiciones del planeamiento especial que afecta a los dos barrios. Y Alemán explica que también está contactando con otras asociaciones sociales y vecinales de la ciudad para respaldar la reivindicación del barrio de San José.

Objetivos: mejor accesibilidad y más dotaciones

Desde el Consistorio se informaba a mediados de mes que el plan «recoge acciones urbanísticas para la mejora de la movilidad y la accesibilidad, la creación de nuevas dotaciones, espacios públicos de ocio, recorridos peatonales y aparcamientos, así como la protección del patrimonio cultural e histórico en 38 hectáreas».

La filosofía del documento es mejorar la accesibilidad, dando prioridad al peatón, pero con un nuevo esquema viario a través de vías estructurantes. Se trata del Paseo de San José, Arpa, San Francisco Javier, Jenner, Miguel Servet, Real de San Juan, Camino del Polvorín, Tartago, Batería de San Juan, Chano Bartolo y la propuesta de ampliación y prolongación de la calle Nervión.

El Ayuntamiento quería aprovechar también para construir seis aparcamientos en los solares sin uso de modo que vayan bajo rasante y en la superficie se pueda habilitar pequeños jardines o plazas.

Imagen de una calle en San José. / C7

Los vecinos no niegan que el planeamiento tiene aspectos positivos, en lo que se refiere a las mejoras de accesibilidad, el surgimiento de zonas verdes o la revitalización del barrio que se persigue, «pero el pánico que tenemos es cómo se hace todo esto».

El malestar se acrecienta por el hecho de que «el Ayuntamiento se comprometió a pasarnos el proyecto final, pero no lo hicieron» y cuando descubrieron el contenido del documento se dieron cuenta de que se había escogido «la alternativa más agresiva, la peor».

También se muestran sorprendidos por la propuesta de construcción de una carretera en la Trasera de José Mesa para unir San José y San Juan, así como para seguir hacia Zárate, sobre una antigua vía pluvial que se construyó para evitar las escorrentías hacia la parte inferior del barrio.

«En mayo presenté un escrito pidiendo el asfaltado porque se había producido varias caídas de vecinos pero me contestaron desde el distrito que no se podía hacer porque era suelo rústico de protección paisajística y por sus valores paisajísticos», explica el representante vecinal.

«Nuestro enfado es que no sabemos ni la verdad ni la mentira, ni lo que hacen ni lo que no, ni cómo lo harán», concluyó.