Jonathan Godoy limpia la acera que está delante del restaurante en que trabaja en Guanarteme. / Arcadio Suárez

Olas fecales baten León y Castillo

La plaza de La Feria fue el quinto lugar de España donde más llovió. El fenómeno desborda alcantarillas y afecta varios negocios.

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

Gonzalo López, que regenta junto a Romina López la Casa de las Cajas Fuertes, en la calle León y Castillo, recuerda haber leído en el periódico aquella vez, hace veinte o treinta años, en la que un barquillo tuvo que entrar por la calle para sacar a Miguelito de la tienda de aceite y vinagre. «Cada vez que cae una tromba de agua siempre pasa igual», decía ayer tras pasarse cinco horas y media junto a Romina achicando el agua que le entró en el negocio. La tromba que se produjo en la noche del miércoles hizo saltar algunas alcantarillas y el olor todavía impregnaba la calle.

Como el suyo, una decena de locales comerciales y algunas viviendas se vieron afectados por la riada que desbordó la red de saneamiento.

«Venían como olas desde la calle, sobre todo cada vez que pasaba un coche», explicaba la dinamizadora de la asociación de empresarios Zona Comercial Abierta León y Castillo (Aleyca), María Torres, a la concejal del distrito Centro, María del Carmen Reyes, quien se acercó a la zona para conocer la situación de primera mano. «Fue mucha agua en poco tiempo», explicaba, «lo que bajaba del Barranquillo de Don Zoilo era una barbaridad».

La de ayer fue una jornada de limpieza en León y Castillo y Guanarteme. / Arcadio Suárez

La edila de Nueva Canarias aseguró que ahora se va a analizar la situación para tratar de evitar que se repitan los hechos, si bien hay que reseñar que las inundaciones se centraron en un tramo de León y Castillo, en concreto el que se sitúa entre las calles de Aguadulce y Pamochamoso.

El presidente de Aleyca, Héctor Calderín, reclamó un «mantenimiento más continuo de la red de alcantarillado porque esto se repite cada vez que llueve con cierta intensidad». Se queja de que los daños son «una puntilla»a un año horrible para los negocios de esta parte de la ciudad.

Romina López, terminado el achique de agua, asegura que todavía no ha podido pensar en la evaluación de los daños. Seguía con los nervios con que pasó la noche del miércoles. «No pude dormir porque me comía la incertidumbre», expuso.

Las crisis son también oportunidades. Para la empresa Limpiezas Miramar supuso una jornada extra de trabajo. Ayer se afanaban en limpiar cuatro garajes que se vieron afectados por la entrada de agua en la zona de Arenales. »Necesitamos entre nueve y diez horas para dejarlos bien», explicaba Ruth del Rosario, «primero tuvimos que sacar entre cinco y seis kilos de basura y barro, hasta siete ratas y ahora estamos limpiando todo con amoniaco». En el aparcamiento del edificio que estaban desinfectando, el ascensor quedó inutilizado por la inundación.

Problemas en Guanarteme

Otra zona que se vio bastante afectada por las lluvias fue la de Guanarteme. Allí, el taponamiento de algunas alcantarillas también provocó crecidas de aguas fecales. Jonathan Godoy, encargado de mantenimiento del restaurante 200 Gramos, pudo evitar que el agua entrara en el local colocando diez sacos de picón en la puerta. «Nos quedamos al filo», expuso. Aún así, ayer se afanaba con otros compañeros de trabajo en luchar contra el mal olor de la acera, para lo que usaron veinticinco garrafas de lejía.

En esta misma zona, los operarios municipales trataba de reponer el equilibrio de Las Canteras en la desembocadura del barranco de La Ballena, donde la riada dejó una profunda huella en la arena de La Cícer.

Marcos Santana despeja la alcantarilla en Cañada Honda. / C7

También tuvo que actuar en las alcantarillas del barrio Marcos Santana, presidente de la asociación de vecinos Atlante Norte de Cañada Honda y Lomo del Rincón. «Tuve que coger la pala para limpiar la entrada de la alcantarilla», expuso. Considera que la obra que se ha hecho en el barrio ha respondido bien, pero demandó una mayor limpieza de la red de saneamiento. «Si no, nos lo comemos con papas», dijo.

Más crítico con la efectividad de la canalización del barranquillo se mostró Antonio León, de Cañada Honda. «No ocurrió como la otra vez porque no llovió tanto», advirtió, «pero el decantador está lleno de piedras y rastrojos».

Los efectos de la lluvia nocturna todavía se dejaban sentir a primeras horas. La ciudad se despertaba con grandes retenciones en la circunvalación al desprenderse un pórtico de señalización. Como consecuencia de ello, hubo que cerrar el túnel de La Ballena, en sentido bajada. También se vieron afectados por inundaciones algunos tramos subterráneos de la GC-1, los túneles de Julio Luengo, la avenida de Primero de Mayo -donde también se vio afectado el aparcamiento de San Bernardo- o la plaza de España. La circulación empeoró algo más por los fallos de los semáforos.

También se produjo la caída de una palmera en el Pueblo Canario sin más consecuencias.

Las incidencias

  • 107. Fueron atendidos 107 incidentes el miércoles: 23 inundaciones, 35 problemas de alumbrado, 45 de alcantarillado, dos caídas de cascotes y dos casos de limpieza de piedras.

  • 50. Las actuaciones de ayer fueron 9 inundaciones, 11 problemas de alumbrado, 16 de alcantarillado, 8 con muros, 4 de limpieza y 2 de zonas verdes.

La respuesta de la ciudad al temporal fue criticada por el PP. Su portavoz, Pepa Luzardo, mostró su sorpresa por que «los lugares donde más problemas se han producido es donde se han realizado obras recientemente para la instalación de nuevos carriles-bici». Para ella, «es evidente que no se realiza un mantenimiento adecuado de las rejillas, desagües e imbornales».

Por su parte, la edila Beatriz Correas centró sus críticas en Cañada Honda, que puso como ejemplo del «descontrol en las inversiones municipales».

Prueba de fuerza

Lo cierto es que la meteorología sometió a la ciudad a una auténtica prueba de resistencia, en especial en la plaza de La Feria, donde se recogieron 72,7 litros en solo doce horas. «La ciudad recibe de media entre 140 y 160 litros durante todo el año», expuso el profesor de Geografía Física de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Pablo Máyer, «las intensidades superiores a los 30 litros en doce horas suponen un problema seguro para la capital grancanaria».

También el delegado territorial en Canarias de la Agencia Española de Meteorología, Jesús Agüera, destacó la cantidad de precipitación que se concentró en el centro de la ciudad. «Solo unos kilómetros más allá, en San Cristóbal, se contabilizaron 29 litros», expuso. La diferencia con otros episodios importantes de precipitaciones ha sido que, en este caso, no se produjo como consecuencia de una lluvia torrencial sino de una precipitación continuada en doce horas.

El carácter excepcional de este frente que dejó la tormenta Rebekah queda demostrado también en el hecho de que el pluviómetro de la plaza de La Feria marcó el quinto registro más alto de toda España de este miércoles. De hecho, el nivel fue similar al de localidades de montaña como Navacerrada (Madrid).

Tampoco resulta fácil encontrar registros de precipitaciones de este nivel en la historia urbana. De acuerdo a la obra 'Lluvias e inundaciones en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria (1869-1999)', de Pablo Máyer, así como a los registros de la Aemet, se ha podido constatar al menos once episodios de lluvias con cantidades superiores a la del miércoles. De hecho, entre los 77 y los 90 litros encontramos cinco casos, en 1870, 1926, 1944, 1950 y 1996; y, por encima de los 100 litros, en los años 1910, 1954, 1989, 2004, 2006 y 2011.