Obras de la MetroGuagua en la calle Emilio Ley. / Juan Carlos Alonso

MetroGuagua avanza a trompicones en la capital

Se cumplen cuatro años del inicio de las obras de la guagua exprés. El nuevo sistema de transporte tenía que haber estado operativo en 2021 pero solo se ha ejecutado en torno a un 37% del presupuesto

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

La primera señal que dio el proyecto fue un augurio. Después de que el 28 de junio de 2017 se pusiera la primera piedra de la obra civil que encauzaría el tránsito de la MetroGuagua, la construcción se paró algo más de un mes, mientras se esperaba la llegada de los materiales. Desde entonces, el sistema de transporte rápido y de alta capacidad se ha ido extendiendo a un ritmo que ha obligado al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria a ir modificando sus previsiones: en aquel acto de 2017 se hablaba de 2021 como fecha para ver circular la MetroGuagua por la parte baja de la ciudad; luego se pasó a 2022 y ya no se confía en que antes del año 2023 pueda estar operativa.

La MetroGuagua es un sistema de transporte público de alta capacidad que garantizará frecuencia de paso de las guaguas por las paradas de cuatro minutos, gracias a que circularán por una plataforma única y tendrán prioridad en todos los cruces en virtud de un sistema especial de semáforos que se pondrán en rojo para el resto de los vehículos cuando se aproxime la guagua exprés.

La construcción de la plataforma especial que tendrá este metro en superficie -con el que comparte el operativo de que se paga antes de entrar en la parada- ha ido sufriendo retrasos de diferente tipo que explican la acumulación de un retraso de dos años. En efecto, de los nueve grandes tramos que han sido adjudicados, se han producido problemas en seis.

Obras paradas en Mesa y López. / C7

En unos casos, los problemas se atribuyeron a las empresas. El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria se vio obligado a rescindir el contrato que había firmado con las constructoras, como ocurrió en el tramo de Blas Cabrera Felipe, que tras un año de trabajos e interrupciones solo se había ejecutado en un 20,93%; en el de la Vega de San José, que también fue abandonado y está a punto de ser readjudicado con un plazo de seis meses más para acabar la obra; y el tramo de Mesa y López, al que se le concedieron tres ampliaciones de plazo (en febrero, en mayo y en junio de 2019) antes de que la obra, que debía haber estado finalizada a mitad de marzo de 2019, quedara definitivamente paralizada en enero de 2020. Esto obligó a readjudicar los trabajos en mayo del año pasado.

En otros casos, se han producido modificaciones o imprevistos que han obligado a ampliar el plazo de ejecución. Pasó en el tramo Pío XII-Galicia, donde se varió la ubicación de la parada que ahora está en la fachada del Mercado Central; y este jueves pasado se aprobó una prórroga para otros dos tramos: el de Luis Doreste Silva, entre Cayetano de Lugo y Paseo de Madrid, que se ha visto afectado por la ocupación de una acera por parte de un andamio del arreglo de una fachada de la avenida Juan XXIII; y el que está comprendido entre Juan XXIII y Emilio Ley, pasando por el Paseo de Madrid, al que se le conceden tres meses adicionales, de forma que la nueva fecha de finalización de la obra se quedará en el 10 de noviembre del presente año, según consta en resolución municipal.

A todo ello ha habido que añadir la paralización de casi siete meses que se produjo a consecuencia del confinamiento impuesto para luchar contra el covid.

La ejecución

Atendiendo al nivel de licitación, la ejecución del presupuesto se encuentra en estos momentos en torno al 37%. Se ha sacado a concurso obras por importe de 33,21 millones de euros, cuando la previsión de gasto en obra civil del proyecto de MetroGuagua se fijaba en casi noventa millones de euros.

Si se mantuviera el nivel de bajas en la presentación de ofertas (un 26,5% por debajo del importe de las licitaciones), la obra civil podría acabar en torno a los 74 millones de euros. Si a esto se suma la inversión esperada en la compra de vehículos (alrededor de treinta millones de euros), el montante final podría rondar los 105 millones de euros, una cifra cercana a las estimaciones que maneja el grupo de gobierno, que hasta ahora ha hablado de unos 102 millones de euros.

Hay que recordar que, frente a esta cifra, el Banco Europeo de Inversiones siempre ha sostenido que el coste final estará en torno a los 127 millones de euros.

Si se atiende, en cambio, a la distancia cubierta, las obras culminadas o en construcción alcanzan ya algo más de la mitad (53%) de los 11,7 kilómetros que separan la cabecera y el destino de la MetroGuagua, esto es, Hoya de La Plata y Manuel Becerra.

Obras pendientes

Las previsiones de 2023 podrían quedarse cortas, en todo caso, si no se agilizan los tramos pendientes, que son los más complicados. Así, hay que recordar que todavía no hay permiso de Costas -pese a que se viene anunciando desde mediados de 2019- para ganar un carril al mar en Vegueta y desplazar la GC-1; ni está redactado el proyecto del paso subterráneo de la MetroGuagua bajo el parque de Santa Catalina. Solo en estas dos actuaciones se puede necesitar una inversión cercana a los 58 millones.

El proyecto inicial ha ido cambiando a lo largo del tiempo, a medida que se ha ido ejecutando los diferentes tramos. MetroGuagua ha renunciado en estos años al paso subterráneo de Bravo Murillo, que se había planteado para el cruce en Rafael Cabrera. Y lo mismo ha pasado con la intención inicial de desplazar la autovía en el istmo, lo que hace que las guaguas se adueñen de Eduardo Benot.