Representantes vecinales en la reunión que se celebró en la noche del jueves. / C7

La maniobra de los barrios capitalinos

Casi noventa colectivos convergen ya en una plataforma que trata de aportar soluciones a los vecinos

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

La resistencia vecinal que surgió en San José, al hilo de las expropiaciones que marca el plan especial, ha ido sido tan contagiosa que demuestra la necesidad de muchos vecinos de hacerse escuchar ante la administración. Lo que empezó como una iniciativa para dar voz a los excluidos de la participación oficial se ha estructurado ya en una plataforma que quiere cambiar las reglas de juego para que los ciudadanos puedan intervenir también en la gestión de la cosa pública.

Hace apenas dos semanas, este movimiento echaba andar en los locales de san José con una treintena de asociaciones. Quince días más tarde, los colectivos participantes se han duplicado y ya son 88 los que han formado este frente común que, desde la noche de este jueves, se presenta como plataforma asociativa de colectivos sociales.

Uno de sus principales impulsores, es Chano Alemán, presidente de la asociación de vecinos de San José. «Al empezar la reunión, un señor mayor se echó a llorar porque decía que no había visto una unión vecinal como esta desde el año 1979», expuso, «fue una reunión muy emocional que nos sirvió para recargar pilas, unificar criterios e iniciar ya votaciones para decidir qué camino vamos a seguir y cómo evitar injerencias políticas, qué acciones conjuntas habrá que tomar y cómo se van a planificar los mensajes y las redes sociales».

A los colectivos fundacionales, se sumaron ahora de otras zonas de la ciudad como Reina Mercedes, El Batán o Siete Palmas. El mensaje de dar voz a los vecinos ha sido tan atrayente que ha conseguido difuminar los límites de la asociación vecinal y ha atraído a colectivos deportivos como el Sporting San José o el Unión Peña; o a entidades culturales como Brisa de Volcán, según Alemán. De hecho, la nueva plataforma ha despertado ya la curiosidad de otros municipios grancanarios, como Telde, o de otras islas.

Con el reto fijado y los objetivos claros, ahora queda marcar el rumbo. Para no perderse en el camino, se ha empezado a articular el trabajo que tienen por delante. Según Chano Alemán, se ha decidido crear mesas de trabajo con los asuntos que son comunes a todos los barrios -la falta de limpieza y los problemas de movilidad suelen ser quejas recurrentes- y dejar para comisiones más concretas los temas que son más específicos, como el biodigestor de Tenoya, el paso de los camiones por Hoya de La Plata o el muro de San Cristóbal.

«Queremos basarnos en las experiencias y en la lucha de los representantes vecinales que llevan más años», indicó Alemán.

Un momento de la reunión vecinal. / C7

De estas reuniones saldrán proyectos encaminados «a mejorar los barrios y, a su vez, exigir su responsabilidad a la administración». Saben que uno de los temas a resolver es la interlocución con el Ayuntamiento.

Dijo que «la gente está con ganas de guerra y quieren hacer una manifestación o una concentración» que explicite las quejas de los ciudadanos. Pero primero quieren conseguir una mayor concienciación por parte de los vecinos, en el sentido de que ellos son también corresponsables de la realidad que tienen.