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Estado actual del inmueble en la calle Francisco Inglott Artiles. Juan Carlos Alonso
La eterna agonía de la vieja facultad de Veterinaria en Zárate

Las Palmas de Gran Canaria

La eterna agonía de la vieja facultad de Veterinaria en Zárate

El Gobierno de Canarias cedió el edificio al Ayuntamiento hace ya 18 años. Tiempo en el que se ha convertido en un cadáver de hormigón en el centro del barrio

David Ojeda

Las Palmas de Gran Canaria

Sábado, 11 de noviembre 2023, 23:02

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Dicen que un día en un ascensor de las Oficinas Municipales de León y Castillo vecinos de Zárate preguntaron a Javier Doreste, concejal de Urbanismo durante los ocho años de los dos mandatos precedentes, por la situación de la antigua sede de la Facultad de Veterinaria en el barrio: «Eso lo voy a tirar, es un nido de cucas y ratas», aseguran que les respondió el exedil. Mandaron a parar el elevador, abandonaron su interior por la planta en la que detuvo su trayecto, y siguieron luchando desde su posición en el barrio contra el abandono de una infraestructura cuya recuperación consideran vital para los vecinos del Cono Sur.

Hace demasiados años que Veterinaria es un cadáver de hormigón en el centro del barrio. El inmueble fue edificado en 1986 por La Caja de Canarias con el propósito de convertirse en un mercado para los vecinos del distrito. Cuentan los que vivieron aquellos tiempos que la oposición de los responsables entonces del Mercado de Vegueta torpedearon esa posibilidad por miedo a perder buena parte de su clientela. Tras la interrupción del plan original, se convirtió durante años en la sede de la Facultad de Veterinaria. Hoy no es nada. Y el largo abandono al que le han sometido los distintos gobiernos de la ciudad ha hecho que, en efecto, lo que dijo Doreste fuera una realidad a pesar de la demanda constante del barrio del Cono Sur de la ciudad.

Y es que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria tiene la cesión gratuita del espacio desde 2005. Concretamente desde la publicación en el Boletín Oficial de Canarias, con la firma de Adán Martín y José Miguel Ruano, del traspaso del inmueble por parte de la Consejería de Hacienda por un plazo inicial de 20 años.

«No se ha hecho nada. Apenas una parte de sus casi 3.000 metros cuadrados está siendo ocupada por los colectivos vecinales para tratar de ofrecer algo de vida al barrio», expone Anselmo Fernández, presidente de la Asociación Vecinal Sociocultural Grupo de Viviendas Presidente Zárate.

En el documento de 2005 se consignan las dimensiones y el valor que tenía hace casi dos décadas la infraestructura: 540.911 euros tasados con los ojos de ese tiempo. La consigna para el uso del edificio también quedó clara en el BOC: su uso debía ser destinado a actividades formativas y a proyectos de servicios sociales.

Nada de eso ha ocurrido. En la pequeña porción del local que se puede utilizar ha ensayado la comparsa Yoruba, emblema del barrio. Además hay un espacio en el que se desarrolla un taller de costura. Todo organizado e impulsado por los vecinos, cansados de esperar por una reacción desde las instituciones.

En 23 meses se vence el plazo inicial de la cesión. Se contemplaba la posibilidad de distintas prórrogas hasta alcanzar un máximo de 75 años, pero a día de hoy no se conoce cuál será el futuro del edificio. Este periódico ha consultado al Ayuntamiento deLas Palmas de Gran Canaria qué planes tiene para la antigua Veterinaria, pero no ha tenido todavía respuesta al respecto.

Estado de la infraestructura. Juan Carlos Alonso

En el barrio, como expone Anselmo Fernández, hay una gran decepción con el asunto. Se sienten ignorados incluso miran con resquemor al pasado. «Prisco Afonso –anterior concejal de Participación Ciudadana y del distrito– nos llegó hasta a quitar las llaves de los locales sociales. Sin mediar ninguna explicación. Duele mucho porque encima es alguien que era de nuestra zona», expresa el líder vecinal, que asegura que desde el cambio de alcaldía el pasado mes de mayo no ha mantenido conversaciones con el actual gobierno local.

Lo cierto es que la Facultad de Veterinaria es un enorme cadáver de hormigón en el centro del barrio. Apenas una parte de la estructura exterior está vestida, y lo que yace en el corazón de Zárate es un enorme mamotreto de bloque visto.

La vieja Veterinaria se divide en tres plantas. La planta baja ocupa una superficie de 678 metros cuadrado. La primera y la segunda llegan 1130 cada uno. Unas dimensiones que sumando los 32 metros de la caseta de escalera dan un total de 2979 metros cuadrados.

El documento de cesión que se firmó entre Hacienda y Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria daba un plazo de apenas tres años para terminar las obras en el inmueble y empezar a realizar actividades vinculadas a los servicios reflejados en el convenio. Plazo más que amortizado en completo vacío.

Los vecinos han registrado diversas peticiones al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y al Gobierno de Canarias para tratar de resolver el asunto y poder seguir utilizando las instalaciones para la vida de un barrio infradotado de instalaciones polivalentes de marcado valor social. Esto hace que Anselmo Fernández esté tan empecinado en desatascar este asunto.

Por lo pronto no parece que las cosas vayan a tomar camino, algo que desata la frustración de los vecinos. Coronando la calle de Francisco Inglott Artiles, Veterinaria es una muestra de la decadencia en general del un barrio histórico. Las viviendas del Grupo Presidente Zárate están en pie sobre la loma desde 1955 y apenas se han mejorado las instalaciones del barrio desde aquel entonces.

Esa permanente sensación de abandono, cosida a cualquier color del gobierno de la ciudad, pervive en unos vecinos que entienden que la recuperación de la vieja facultad de Veterinaria podría ser una inyección de autoestima. Desde lo paisajístico hasta en el desarrollo social y cultural de esa esquina de la capital.

A pesar de que el edificio ha sido objeto de algunas intervenciones en años anteriores, promovidas por la llegada a las instituciones de algunos fondos europeos, el futuro de veterinaria parece más próximo al que supuestamente Doreste le pronosticó a sus vecinos que al que aspiran ellos.

Hace tiempo que esa fantasma de cemento tomó el barrio. Algunos se han acostumbrado a vivir a su lado sin casi reparar ya en él. Pero desde el frente vecinal no piensan entregar las armas. Hasta que esa infraestructura acabe sirviendo a los vecinos para hacer más rica la vida del barrio desde lo social y lo educativo.

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