Carmen Saavedra y su hija Juana Hernández posan en la fachada del edificio donde tienen su nueva vivienda desde mayo pero al que no han podido mudarse todavía. / Juan Carlos Alonso

«Que no nos entreguen la casa es un crimen»

Carmen Saavedra, una vecina de 90 años, reclama junto a su familia que le permitan habitar el piso cuyas llaves le entregó el Ayuntamiento en mayo en Tamaraceite

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

Cuando hace 55 años le entregaron la casa a Carmen Saavedra en el recién construido barrio de Tamaraceite -donde se había erigido un primer grupo de 304 viviendas-, no podía ser más feliz. Atrás dejaba una choza de madera que no tenía ni agua ni luz, en las proximidades de las cuevas de Mata. Al socaire de los bloques de picón con que se erigió Tamaraceite, Carmen crió a sus ocho hijos en los 42,51 metros de superficie útil que tenían las casas del Patronato Francisco Franco. Sin embargo, los recuerdos que aún conserva han sido sepultados por el deterioro que ha terminado por devorar sus paredes. «En esta casa ya no hay quien esté», resume una de sus hijas, Juana Hernández, «está todo lleno de cucas chicas, desde el zaguán hasta el salón».

Su bloque caerá en unos meses, cuando pueda salir de él y entrar a vivir en la casa que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria le entregó en mayo pasado pero que todavía no puede habitar. «Nos dicen que hay problemas con la cédula de habitabilidad», indica Juana, mientras Carmen repite que ya quiere mudarse. A sus casi noventa años, mantiene la misma ilusión que cuando se trasladó de la Carretera de Mata. La misma aspiración de entonces, la de disfrutar de una vida digna, es la que le mueve ahora.

El Consistorio le entregó las llaves en mayo del año pasado y, desde entonces, Carmen y su familia se han ido esforzando para amueblar el piso, que forma parte de las veinticuatro viviendas que están frente a la guardería La Sirenita, en la calle Capitán General Excelentísimo Señor Don José Antonio Gutiérrez Mellado.

Sin embargo, todavía no pueden vivir en el nuevo piso. Tienen horario de acceso, de 08.00 horas a 21.00 horas; deben firmar para entrar y hay un vigilante de seguridad que impide el acceso a quien no está autorizado por la Sociedad Municipal de Gestión Urbanística (Geursa).

Fachada del edificio de las veinticuatro viviendas. / Juan Carlos Alonso

«Que no nos den la casa es un crimen», lamenta Juana Hernández. Su madre, a su lado, repite que «solo tengo ganas de irme a casa». La familia no quiere que se prolongue más el permiso para habitar el nuevo piso. Quieren que los últimos años de Carmen sean cómodos y felices para ella.

«Ahora no resuella nadie, pero cuando nos pidieron el dinero (mil euros por el cambio de casa) sí fueron rápidos», se quejan los familiares de la anciana.

El concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Javier Doreste, reconoció el retraso que se ha producido en la entrega de este grupo de viviendas, que atribuye a la tardanza con la que el Instituto Canario de la Vivienda ha tramitado la certificación de habitabilidad. «El problema es que no disponen de personal suficiente», indicó el edil. En todo caso, aseguró que la cédula del bloque fue aprobada el pasado 21 de marzo y que, tres días más tarde, el Ayuntamiento registró la división horizontal.

«Ahora queda por constituir la comunidad propietarios», expuso Doreste, para dar de alta los contadores de la luz y del agua, ya que por el momento el suministro del bloque es el de la obra. Esto es lo que explica, según dijo, que todavía no se pueda dar permiso para vivir en los pisos.

Así las cosas, el edil de Urbanismo confía en que en dos o tres semanas, los vecinos puedan mudarse de manera definitiva a sus nuevas casas.

Denuncia del PP

La situación de Carmen y del resto de los vecinos de este bloque ha sido denunciada también por el Partido Popular. Tras una reciente visita al barrio, la portavoz del grupo municipal del PP, Pepa Luzardo, exigió al Ayuntamiento que permita «de manera inmediata» a los adjudicatarios de las nuevas viviendas ya acabadas del plan de reposición de Tamaraceite, que puedan habitar con normalidad en ellas. «Hace un año que les entregaron las llaves y esas familias han amueblado sus pisos nuevos, han montado cocinas, realizado mudanzas, preparando todo, pero aún teniendo los documentos y las llaves, el PSOE sigue sin permitirles que duerman en sus propias casas», explicó Luzardo a través de una nota de prensa.

La edila del PP lamentó que pese a llevar construidos los nuevos pisos tanto tiempo, los vecinos de este bloque «se tienen que ir cada noche a dormir a los antiguos y deplorables pisos que se van a demoler por el estado en el que se encuentra».

«Esto es un maltrato psicológico como no había visto nunca antes en política», concluyó, «lo que les están haciendo a estas familias es indecente, vergonzoso e inhumano».

Doreste respondió este viernes a estas declaraciones. «Como el PP no se preocupó de Tamaraceite ahora se quiere subir al carro cuando ve que sólo quedan 76 viviendas por terminar», expuso. «Es inmoral ver cómo miente el PP», añadió, «los vecinos de las 72 de viviendas tenían que pagar con Juan José Cardona hasta 20.000 euros por las casas».