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Costaleros preparándose para el penúltimo ensayo antes del domingo de Ramos. Juan Carlos Alonso

Las Palmas de Gran Canaria

La fe ciega del costalero llena Vegueta

Las calles del barrio antiguo de Las Palmas de Gran Canaria alojan el eco de los pasos de Semana Santa, el esforzado caminar bajo el paso procesional de un centenar de devotos

David Ojeda

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 10 de marzo 2024

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Vegueta siente el olor del incienso esparcirse por sus templos católicos con la llegada de la Semana Santa. En apenas dos semanas el barrio fundacional de Las Palmas de Gran Canaria será sede de devoción y recogimiento, días en los que el sonido de tambores y cornetas marcará la senda de la fe ciega de los costaleros. Esos devotos que cargan al hombro los pasos que los feligreses esperan en las esquinas siguiendo una tradición ancestral.

Las campanas repican y dan las 11.00. Los pasos de los costaleros son cortos, casi arrastrados. El sonido que rebota en el suelo del templo es como el de una compañía de infantería regresando del campo de batalla. Los rostros se contraen por el peso. Es domingo de ensayo y es la parroquia de Santo Domingo.

Un pequeño altavoz de escasos vatios oficia de banda mientras los costaleros cargan el paso vacío, con garrafas de agua sobre su estructura a la espera de las imágenes. «Tiene que salir igual que el domingo de Ramos», se escuchaba de una voz que exige lo mejor de cada uno. «Todos igual», se grita dentro del grupo.

El de este domingo fue el penúltimo ensayo. Otros cuatro se han sucedido semanas anteriores. Pero ninguno tuvo la carga que recorría Santo Domingo en un día de reencuentro. El de la vuelta a casa de María Santísima de la Esperanza de Vegueta, después de algo más de un mes siendo restaurada por las manos de Amparo Caballero, que también acudió allí para verificar, una vez vestida y expuesta en la iglesia, que la Virgen estaba en perfecto estado. «Puedes poner en el periódico que los costaleros lloramos al verla de nuevo aquí. Hemos pasado semanas de nervios por si no llegaba a tiempo», expresa uno de ellos. Ya fajado y con el costal en la cabeza.

Lino Chaparro es el hermano mayor de la Real e Ilustre Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de la Esperanza de Vegueta. Observa cada movimiento del paso. Abraza a los jóvenes que llegan, casi un centenar, para ponerse bajo las trabajaderas. Es consciente de la importancia del relevo generacional que se percibe en el fragor del ensayo. «El costalero es una persona ciega. Que depende de un capataz que es el que indica y de que un compañero que tiene a su lado no se quite de la trabajadera para cargar. Es una dependencia absoluta, el mayor acto de hermandad que existe», indica.

Imagen principal - La fe ciega del costalero llena Vegueta
Imagen secundaria 1 - La fe ciega del costalero llena Vegueta
Imagen secundaria 2 - La fe ciega del costalero llena Vegueta

Ese fervor compartido explica lo que allí sucede. Por parejas tumban la rodilla y enrollan el costal para situarlo en su cabeza antes de formar las filas de costaleros. Forman parte de un todo.

Antes de salir a la calle suenan las arengas. El discurso de los capataces, de los que desde fuera piden «apretar los dientes y mirar el cielo con los ojos llenos de lágrimas». Demasiadas emociones contenidas antes de la llegada de la salida procesional.

Los cofrades defienden su fe. Se abrazan a ella y comparten el sacrificio, con los ojos cerrados por el esfuerzo pero también por la conexión celestial que perciben al avanzar bajo el paso.

Salida procesional el domingo de Ramos

La Estación Penitencial de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de la Esperanza de Vegueta, también conocida como Procesión de la Esperanza de Vegueta o Nazarenos de Vegueta, partirá a las 19.00 horas desde la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán, procesionando las dos imágenes que dan nombre a la hermandad y cofradía el domingo 24 de marzo. «Este año el cristo sale con una túnica bordada, que ha sido ya restaurada y llega de Sevilla. Y la restauración de la propia virgen después de varios meses para regresar a su trono», cuenta Chaparro.

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