El autor posa delante de la maqueta del 'USS Entreprise'. / Cober

Los barcos que zarparon de las manos de Vicente

El Museo Elder acoge una exposición de modelismo naval que reúne veinte maquetas, llenas de vida, de buques. La muestra será visitable hasta el 17 de enero

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

Da la sensación de que en cualquier momento vamos a asistir a un naufragio; o que los cañones van a abrir fuego. Todo es tan vívido, que las reproducciones de barcos que navegan bajo la bandera del museo Elder se mueven en realidad. Los efectos especiales y las luces que acompañan a estas miniaturas, que zarparon de las manos de Vicente Manuel González, acrecientan la sensación de realismo.

Los dioramas expuestos rescatan de la memoria algunos barcos históricos, como el trasatlántico 'Titanic'; el acorazado alemán 'Bismarck', hundido en 1941; o el portaviones estadounidense 'Entreprise', el primero que utilizó energía nuclear para desplazarse y el buque de guerra de mayor tamaño que haya surcado los mares, con 342 metros de eslora. Pero también hay naufragios de barcos de pesca y guiños a naves que tanto hicieron por unir las islas, como el correíllo 'La Palma'.

Todas las maquetas, veinte en total, estaban fondeadas en casa de Vicente Manuel González. Y ahora pueden ser contempladas en el museo Elder, en una exposición temporal titulada Modelismo Naval. Una mirada personal, que permanecerá en la sala de exhibiciones hasta el 17 de enero del próximo año y que ha sido comisariada por Fernando del Castillo Morales.

Algunos detalles de la exposición. / Cober

Lo que empezó como una afición infantil ha seguido viajando en la mente de este director financiero, que ha logrado convertir su casa en un astillero a costa de robarle horas al sueño, puesto que por las noches es cuando da rienda suelta a su afición como maquetista. « Cada barco requiere unos dos años de trabajo y aún así siempre considero que están inacabados, que se puede añadir algún detalle, como el pomo de una puerta», expone mientras repasa la disposición de los barcos que configuran la muestra del museo Elder.

Asegura que lo más destacado de sus miniaturas no es tanto la fidelidad en la reproducción de las naves originales, como los detalles que acumulan las diferentes piezas. Así, los asistentes a las muestras pueden contemplar una fiesta de los viajeros de primera clase en la cubierta del Titanic, el humo que sale de las chimeneas, el despegue de un avión de un portaviones, la exploración de los radares o el reflejo del flash de las cámaras de fotos.

«Son muy imperfectos», expone Vicente Manuel González con modestia, «lo que trato es de darles vida».

Un detallismo inusual

El nivel de detalle es tal que en algunos casos la miniatura llega a superar al arquetipo en cuanto al número de elementos utilizados en la construcción. «El Titanic original tenía más de 3.000 remaches y el modelo que yo construí tiene más de 3.500 alfileres», expone el maquetista.

Cualquier mirada curiosa podrá descubrir también que hay piedras llenas de burgaos o que el Bismarck tiene añadido un bigote como el de Adolf Hitler, que fue «pintado con la cabeza de un alfiler».

Todos los elementos han sido confeccionados desde cero, construyendo todos los detalles, salvo algún avión que ha tenido que ser pintado para poder aterrizar en algunos de los portaviones que navegan en esta exposición de maquetas.

«Utilizo maderas, aluminio y cualquier objeto del día a día que me sirva», expone Vicente Manuel González, quien asegura que en la inauguración de la exposición sintió más emoción que cuando recibió un premio como uno de los emprendedores de Canarias.

De los barcos expuestos, asegura que siente predilección por el Príncipe de Asturias. «Está lleno de matices», explica, «es una pena que lo hayan desmantelado porque podría haber sido un barco museo».

Ha recibido ya ofertas de coleccionistas alemanas para comprarle la colección que ahora expone en el museo Elder, pero hasta ahora siempre ha resistido a venderla. Preferiría que se la quedara algún organismo público o cualquier entidad que pudiera exponerla de manera permanente.