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Sergio, Juana, Alejandro y Pablo son el corazón y el alma de bar El Pilar en Valsequillo. Cober
Desayunos con historia

Los bocadillos de El Pilar, un clásico en Valsequillo

Sergio Ruano y su familia regentan un bar que va ligado a las memorias del municipio desde 1976 y que se ha especializado en desayunos, contando con una clientela fiel que desborda todas las previsiones

Rafael Falcón

Valsequillo

Sábado, 20 de abril 2024

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Algunas veces se convierte en una misión complicada poder encontrar sitio en el bar El Pilar de Valsequillo para degustar uno de sus sabrosos desayunos, con esos bocadillos hechos con mucho mimo que tanto triunfan. Pero El Pilar ya es un lugar que va ligado a la historia de Valsequillo. Sergio Ruano, junto a su mujer, Juana Quintana, y sus hijos, Pablo y Alejandro, mantienen una tradición familiar en un local lleno de memorias del municipio.

El bar El Pilar, en la calle León y Castillo de Valsequillo, junto a la iglesia y el ayuntamiento, está en funcionamiento desde 1976. «Mis padres lo tenían primero como dulcería y luego se transformó en bar», destaca Sergio Ruano, propietario del local. Ya son tres las generaciones que trabajan o han trabajado en este negocio familiar que se mantiene en lo más alto, aunque la travesía para llegar hasta aquí «no ha sido un camino de rosas».

Tras varias etapas, Sergio Ruano tomó las riendas hace ya 35 años. «La situación no era fácil. Por aquel entonces el ayuntamiento solo contaba con unos 12 ó 14 empleados, y ahora son 100. Trabajábamos todos los días, de lunes a lunes, hasta que nos fuimos asentando. Esta profesión es muy dura y me hizo mella. Tuve una crisis de ansiedad y el psicólogo me abrió los ojos. Empezamos a librar los domingos desde hace unos años y a inicios de este 2024 hemos decidido recortar el horario», resalta.

El Pilar abre de lunes a sábado, de 6.00 a 13.00 horas, y se ha especializado en desayunos. Su mujer, Juana, es el alma mater y el principal apoyo de Sergio, que junto a sus hijos han conformado un equipo muy bien engranado. Los bocadillos del bar El Pilar se han convertido en piezas codiciadas. «Lo peor de todo es cuando le tienes que decir a clientes que deben esperar por un sitio, es lo más ingrato», destaca Sergio Ruano mientras no para de elaborar cafés y de recibir llamadas para solicitar pedidos.

Bocadillos hechos al instante, con una buena materia prima como premisa fundamental, con un buen precio, profesionalidad y limpieza son premisas o claves del éxito del bar El Pilar. La tortilla toma el protagonismo de los bocadillos los jueves y la pata los viernes, pero durante el resto de días la variedad es enorme -embutidos, especiales de pechuga, lomo, etc- o al gusto, «ya que hay clientes que le gusta un bocadillo de tortilla francesa con atún y perejil, otros con bacon, etc».

El bar no es muy grande, pero cuenta con una terraza que con buen clima se convierte en un lugar muy agradable. Ya Sergio sabe qué café y qué bocadillo quieren la mayoría de clientes, aunque la fiel clientela sigue incrementándose con nuevos visitantes que se acercan a Valsequillo a disfrutar un sabroso desayuno.

Con una media de más de 1.000 bocadillos a la semana, bar El Pilar sigue firme con una trayectoria que es orgullo de toda la familia Ruano. Sergio y su hijo Pablo sirviendo, y Juana y Alejandro en cocina, conforman un gran equipo. Sergio piensa en el día a día. No quiere ver más allá, porque reconoce que no se ve muchos años más en el negocio debido a la exigencia que supone, ya que cada día está a las 4.30 horas para preparar todo.

Compartir el trabajo con la familia también es duro, «pero ahí mi mujer ha sido y es un pilar fundamental». Con mimo y cariño, bar El Pilar sigue sumando años y ofreciendo un servicio de calidad muy apreciado.

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