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Barranco de Azuaje: naturaleza salvaje entre laurisilva y agua
Gran Canaria

Barranco de Azuaje: naturaleza salvaje entre laurisilva y agua

La joya del senderismo en Gran Canaria nace entre los municipios de Firgas y Moya. Podrán pasar mil años que jamás perderá su encanto

Kevin Fontecha

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 2 de junio 2024, 23:15

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Gran Canaria no esconde su belleza. La cuida. La mima. Presume de cada uno de sus rincones. Firgas y Moya custodian uno de los grandes y más verdes tesoros de la isla: Azuaje. Entre ambos municipios protegen un barranco que es Reserva Natural Especial y que, con el verde de su bosque y el agua que corre todavía hasta el antiguo Balneario, enamora a todo el que lo conoce.

Situado dentro del Parque Rural de Doramas, el Barranco de Azuaje es una de las grandes joyas del senderismo de Gran Canaria. Podrán pasar mil años que jamás perderá su encanto. La laurisilva acompaña durante todo el camino. La música del agua que baja libre entre las laderas y los rayos de sol que se cuelan por los árboles atrapan. Naturaleza en su pleno esplendor.

Azuaje no se guarda nada. Lo tiene todo. Tranquilidad y aventura mezclan durante toda la ruta. Con un paisaje que hipnotiza, pasar un domingo dando pisadas sobre la tierra que aguardan Firgas y Moya es una delicia. Se puede comenzar la ruta desde ambos municipios, pero hacerla desde Firgas, para ir subiendo e ir atisbando el sol con el paso de los kilómetros, es un acierto seguro.

Imagen secundaria 1 - Barranco de Azuaje: naturaleza salvaje entre laurisilva y agua
Imagen secundaria 2 - Barranco de Azuaje: naturaleza salvaje entre laurisilva y agua

El sendero nace donde todavía duerme el viejo y ya ruinoso Hotel Balneario, creado en 1868 y que fue emblema y pionero hasta que, debido a las contiendas bélicas, echó el cierre en 1938. Sus paredes albergan sueños e historia. Y, desde que dijo adiós, ve pasar cada día a los senderistas que se adentran en Azuaje.

Es difícil explicar lo que uno siente en este sendero. Pero tiene algo que engancha, que te obliga a volver. Que atrapa. Para ir en familia, solo o con amigos. Para que los perros corran, salten y se bañen en los distintos charcos que asoman. Para respirar un aire que cala hasta el fondo, que regala una energía limpia y totalmente esperanzadora. Quizás eso es Azuaje. Un lugar donde perderse para poder encontrarse.

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Nada como ir después de un día lluvioso, cuando el barro maquilla los tobillos y las gotas te sonríen mientras caen de las hojas de los árboles. Aunque darse un baño en verano en cualquiera de las piscinas que se crean en el grito de las cascadas es lo más parecido a la gloria. Da igual cuando elijas ir al Barranco de Azuaje. Los sentidos se alinean para el deleite personal. Allí, vista, tacto, olfato, oído y gusto pueden ser felices. Eso sí, para ello, no te olvides de cargar un buen bocadillo de tortilla en la mochila. O también puedes olvidarlo en casa y acabar la ruta dándote un salto por la famosa Croquetería de Moya, a solo unos minutos en coche.

Azuaje es todo. No se guarda nada. Y cautiva al que se adentra.

¿Cómo llegar?

Se puede llegar al Barranzo de Azuaje tanto desde Moya como Firgas. Una de las formas más directas para llegar en coche es a través de la carretera GC-350 en el sentido Firgas-Moya. Una vez en esta carretera, tendrá que tomar un cruce a la izquierda que le llevará hasta el puente sobre el Barranco Azuaje. Se puede ir por la carretera del norte, la GC-2 o bien desde la GC-2, pasando por Arucas hasta llegar a Firgas. También por Moya.

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