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¿Qué aire respiras? Así es la contaminación en tu ciudad

¿Qué aire respiras? Así es la contaminación en tu ciudad

La calidad del aire en España mejoró en 2023, pero los niveles no cumplen todavía con la nueva normativa de la UE y la recomendación de la OMS

Martes, 25 de junio 2024

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Unas 20 respiraciones por minuto en reposo. Si se cuentan la de los más pequeños, estas pueden llegar a 60. Es algo mecánico, inconsciente. O, simplemente, vivir. Sin ellas, no hay vida. Así hasta conseguir unos 8.000 litros de aire, lo necesario para sobrevivir. Inhalaciones de oxígeno, dióxido de carbono (CO2), dióxido de nitrógeno (NO2), ozono (O3) o materias particuladas (PM). Y, estas últimas, cada vez son más abundantes. «El 99% de la población mundial respira aire de mala calidad, con lo cual su salud se encuentra amenazada», advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Fuentes emisoras

0

C

0

CO2

Dióxido de carbono

La mayor fuente proviene de la

combustión del carbón, petróleo y gas de las centrales eléctricas, los automóviles y la industria

N

0

0

NO2

Dióxido de nitrógeno

Se produce fundamentalmente

en las combustiones de los

vehículos de motor

O

0

0

03

Ozono

Se forma a nivel del suelo debido a reacciones químicas con luz solar y contaminantes de automóviles,

centrales térmicas, refinerías e industrias

PM

Materias particuladas

Tanto por fuentes naturales

(tormentas de arena, erupciones volcánicas, incendios, etc.) como de la actividad humana (tráfico, incineradoras, calefacciones de carbón, minería, industrial, etc.)

Fuentes emisoras

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CO2

Dióxido de carbono

La mayor fuente proviene de la

combustión del carbón, petróleo y gas de las centrales eléctricas, los automóviles y la industria

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NO2

Dióxido de nitrógeno

Se produce fundamentalmente

en las combustiones de los

vehículos de motor

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Ozono

Se forma a nivel del suelo debido a reacciones químicas con luz solar y contaminantes de automóviles,

centrales térmicas, refinerías e industrias

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Materias particuladas

Tanto por fuentes naturales

(tormentas de arena, erupciones volcánicas, incendios, etc.) como de la actividad humana (tráfico, incineradoras, calefacciones de carbón, minería, industrial, etc.)

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Dióxido de carbono

Dióxido de nitrógeno

La mayor fuente proviene de la

combustión del carbón, petróleo y gas de las centrales eléctricas, los automóviles y la industria

Se produce fundamentalmente

en las combustiones de los

vehículos de motor

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Ozono

Materias particuladas

Se forma a nivel del suelo debido a reacciones químicas con luz solar y contaminantes de automóviles,

centrales térmicas, refinerías e industrias

Tanto por fuentes naturales

(tormentas de arena, erupciones volcánicas, incendios, etc.) como de la actividad humana (tráfico, incineradoras, calefacciones de carbón, minería, industrial, etc.)

Fuentes emisoras

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Dióxido de carbono

Dióxido de nitrógeno

Ozono

Materias particuladas

La mayor fuente proviene de la

combustión del carbón, petróleo y gas de las centrales eléctricas, los automóviles y la industria

Se produce fundamentalmente

en las combustiones de los

vehículos de motor

Se forma a nivel del suelo debido a reacciones químicas con luz solar y contaminantes de automóviles,

centrales térmicas, refinerías e industrias

Tanto por fuentes naturales

(tormentas de arena, erupciones volcánicas, incendios, etc.) como de la actividad humana (tráfico, incineradoras, calefacciones de carbón, minería, industrial, etc.)

Invisibles para el ojo humano, el aire de las ciudades cada vez tiene más presencia de NO2, O3, CO2, PM10 y PM2.5. Todos ellos contaminantes dañinos para la salud, aunque los expertos ponen el foco en las más pequeñas: las PM2.5. Inferiores a 2,5 micras, estas micropartículas pueden llegar hasta las partes más profundas de los pulmones y proseguir su camino por el torrente sanguíneo.

Cómo son las PM2.5

PM2.5

Partículas inhalables finas que tienen diámetros de 2,5

micras o menos

PM10

Partículas inhalables que

tienen diámetros de 10 micras

o menos

Un cabello humano mide 50-70 micras de diámetro

La arena fina de la playa tiene unos 90 micras de diámetro

Cómo son las PM2.5

PM2.5

Partículas inhalables finas que tienen diámetros de 2,5

micras o menos

PM10

Partículas inhalables que

tienen diámetros de 10 micras

o menos

Un cabello humano mide 50-70 micras de diámetro

La arena fina de la playa tiene unos 90 micras de diámetro

Cómo son las PM2.5

PM2.5

PM10

Partículas inhalables finas que tienen diámetros de 2,5

micras o menos

Partículas inhalables que

tienen diámetros de 10 micras

o menos

La arena fina de la playa tiene unos 90 micras de diámetro

Un cabello humano mide 50-70 micras de diámetro

Cómo son las PM2.5

La arena fina de la playa tiene unos 90 micras de diámetro

Un cabello humano mide 50-70 micras de diámetro

PM2.5

PM10

Partículas inhalables finas que tienen diámetros de,2,5

micras o menos

Partículas inhalables que

tienen diámetros de 10 micras

o menos

La ciencia ha constatado que la exposición a estas partículas tiene efectos importantes en la salud humana. La exposición a la contaminación atmosférica causa o agrava enfermedades como el cáncer de pulmón, las cardiopatías, el asma, la diabetes e, incluso, provoca la muerte. Y el aire de las ciudades españolas cada vez es más turbio. Así fue la calidad del aire, el peor día en cada una de las estaciones de medición de PM2.5 en España.

«No hay evidencia de un nivel seguro de exposición o un umbral por debajo del cual no ocurren efectos adversos para la salud», advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS). A pesar de «no haber evidencias de un umbral seguro», la OMS sí establece un límite que considera peligroso para la salud. Una frontera que ha cambiado con el paso de los años. En 2021, el organismo dirigido por Tedros Adhanom Ghebreyesus revisó los límites.

Pero esto no es un mandato, sino una recomendación. Cada país decide qué límites pone a cada contaminante y si establece los mismos que esta organización.

Actualmente, «tenemos unos límites obsoletos», señalaba hace unos días Juan Bárcena, responsable de calidad del aire de Ecologistas en Acción. Los umbrales de España, marcados por la legislación de la Unión Europea, emanan de la Directiva 1999/30/CE y del Real Decreto 1073/2002. Esta normativa establecía dos fases de obligado cumplimiento. La primera establecía un valor límite anual de 40 μg/m3 y un límite diario de 50 μg/m3, que no debía superarse más de 35 días en todo el año. La Fase II, prevista para entrar en aplicación a partir de 2010, establecía un valor límite anual de 20 μg/m3 y un valor límite diario (los 50 μg/m3)que no debía superarse más de 7 días al año. Sin embargo, la Directiva 2008/50/CE renunció a implementar la Fase II.

«Hablamos de salud humana y la normativa actual es muy poco restrictiva»

Patricia Tarín

Investigadora postdoctoral en el grupo de Atmospheric Composition del Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS)

Las partículas más pequeñas, las PM2.5, tienen un límite anual de 25 μg/m3 para 2015, estando en vigor como valor objetivo desde 2010. Para el NO2, el valor límite anual establecido por la normativa vigente es de 40 μg/m3, considerado el valor máximo compatible con una adecuada protección de la salud. Además, existe un valor límite horario de 200 μg/m3, que no debería superarse más de 18 veces al año. Por último, el ozono tiene un valor objetivo para la protección de la salud de 120 μg/m3, que no debe superarse en períodos de ocho horas (valor máximo diario de las medias móviles octohorarias) en más de 25 días al año. «Hablamos de salud humana y esta normativa es muy poco restrictiva», alerta Patricia Tarín, investigadora postdoctoral en el grupo de Atmospheric Composition del Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS).

Ahora, casi tres décadas después, estos umbrales se actualizan, pero aún quedan lejos de las recomendaciones marcadas por la Organización Mundial de la Salud. Para las partículas PM2.5, el límite anual que se deberá cumplir en 2030 es de 10 microgramos, el doble pautado por la OMS. Para las partículas PM10, la nueva directiva marca 20, lo mismo que para el NO2. «Tenemos que actualizar los planes porque no cumplimos», advierte Bárcena.

Aprueba España pero…

Los datos de 2023 de España son buenos, pero con asterisco. El 99% de las estaciones está por debajo de los 20 microgramos por metro cúbico, salvo Manlleu en Cataluña que tiene una media anual de 25 ug/m3.

La nueva normativa trae suspensos

Pero con la nueva normativa comunitaria (el límite anual para PM2.5 se rebaja a 10 ug/m3) solo 'aprueban' el 67% de las estaciones.

Con los límites de la OMS, peligro

Con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 5 ug/m3 solo 13 estaciones están por debajo de ese umbral.

AUX STEP FOR JS

Por primera vez, España, según los datos de la Agencia Europea del Medioambiente (AEMA), aprueba en calidad del aire. Todas las estaciones están por debajo de los límites de la Directiva 1999/30/CE, «pero esto era de obligado cumplimiento en 2010», recuerda Bárcena.

«Pero si no aprendemos de los errores, cumpliremos con la nueva normativa en 2048», explicó Bárcena en la presentación del informe 'La calidad del aire en el Estado español durante 2023' de Ecologistas en Acción.

A pesar de ello, el 20% de las estaciones que miden la concentración de partículas PM10 superaron los límites legales establecidos por la Directiva 1999/30/CE. O lo que es lo mismo, casi tres millones de españoles inhalaron aire «contaminado», según esta legislación. «Aunque los que cumplen también respiraron aire, digamos, peligroso para la salud», recuerda Tarín.

En el caso de las PM2.5, la totalidad de las estaciones este 2023 han cumplido con los valores límite actuales. Un hito que se cumple por primera vez y trece años después de lo marcado por Europa. Con los nuevos límites, el porcentaje de cumplimiento cae al 67% y con la recomendación de la OMS tan sólo 13 tienen el visto bueno del organismo internacional.

En el caso del NO2, que procede -principalmente- del tráfico rodado, la actualización de la directiva comunitaria provocará una revisión en, al menos, el 20% de las estaciones, sobre todo, en las grandes ciudades.

Para el ozono, la Comisión Europea ha mantenido los datos, pero solo el 33% aprueba las recomendaciones de la OMS. «Hay que trabajar más en la lucha contra la contaminación», detalla Tarín. «Del mismo modo que ahora se mandan alertas por el calor, también se debería hacer lo mismo con los episodios de contaminación», advierte la investigadora del Centro Nacional de Supercomputación.

«Del mismo modo que ahora se mandan alertas por el calor, también se debería hacer lo mismo con los episodios de contaminación»

Patricia Tarín

Investigadora postdoctoral en el grupo de Atmospheric Composition del Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS)

A pesar de incumplir los datos en los últimos años, las cifras de contaminación han ido cayendo década a década. Los números no son los mismos en 2003, ni en 2013.

El trabajo para mejorar la calidad del aire en la península ibérica ha mejorado de forma considerable en la mayoría de estaciones de España. Solo el año pasado, los niveles de contaminación se redujeron de forma significativa, especialmente, en partículas en suspensión (PM10 y PM2.5), dióxido de nitrógeno (NO2) y ozono troposférico, con porcentajes que oscilan entre el 7% y el 31% respecto a los promedios del periodo 2012-2019.

Contaminación y cambio climático

Un año más, la principal fuente de contaminación es el tráfico motorizado. En determinadas áreas fabriles y en el entorno de las grandes centrales termoeléctricas son estas fuentes industriales las que condicionan de manera decisiva la calidad del aire. «Pero no nos podemos olvidar del ozono», destaca Tarín. «Es el contaminante que presenta una mayor extensión y afección, y el más ligado al cambio climático», señala el último informe de Ecologistas en Acción.

«Es un problema generalizado en el sur de Europa por sus especiales condiciones climatológicas», detalla la experta. «La zona del levante es un punto caliente», añade.

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«Hay dos tipos», revela Tarín. La investigadora del BSC recuerda que el O3 está en la estratosfera, que es el que constituye un filtro de protección contra las radiaciones solares, y el troposférico o malo. Este último es el perjudicial para la salud, ya que se forma de manera secundaria a partir de reacciones químicas complejas desde la proximidad de las fuentes de emisión de sus gases precursores hasta las zonas receptoras de la contaminación, reacciones en las que participan otros gases contaminantes que actúan como precursores, principalmente óxidos de nitrógeno.

Las olas de calor de verano de 2023 dispararon los incumplimientos de los límites de ozono en España

Coincidiendo con las olas de calor de julio y agosto, en 2023 se produjeron 335 superaciones del umbral de información, concentradas en la Comunidad de Madrid, así como 15 superaciones del umbral de alerta en Puertollano y el puerto de Tarragona, la peor situación desde el año 2015.

Cómo afecta a la salud

Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, en 2021 fallecieron prematuramente hasta 21.000 personas en España por enfermedades agravadas por la mala calidad del aire, 10.000 de ellas en episodios de alta contaminación, según el Instituto de Salud Carlos III. «Todos son peligrosos, pero yo diría que las PM2.5 son las peores», señala Patricia Tarín.

21.000 personas

murieron de forma prematura en España por contaminación del aire

Más allá de fallecimientos, causó 8.1 millones de muertes en el mundo en 2021, el impacto de estos contaminantes «va más allá». «Es el causante de muchas muertes y también muchas enfermedades», apostilla.

Las investigaciones médicas en todo el planeta han certificado la relación entre los contaminantes y enfermedades respiratorias. «Pero las micropartículas pueden llegar hasta nuestros pulmones y expandirse por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo», comenta Tarín. «Durante un corto espacio de tiempo, quizá no, pero una exposición prolongada puede provocar desde diabetes, demencia o incluso alzhéimer.

Pero no solo se ve dañada la salud de las personas con los altos niveles de contaminación, la vegetación también sufre. La polución de 2023 alcanzó a una sexta parte del territorio, alrededor de 84.000 km2. Si se tienen en cuenta los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), afectó a 454.000 kilómetros cuadrados, el 90% del territorio.

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