Felip Ariza

Sacar dinero en el 'súper' y comprar cremas en el banco

La frontera entre negocios se diluye, ya todos venden de todo

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

El mundo al revés. Hoy en día se puede sacar dinero en supermercados, gasolineras o en el bar de un pueblo recóndito y comprar en los bancos secadores de pelo, sartenes, bicicletas o cremas antiarrugas. Más: en algunas tiendas de ropa 'low cost', además de la camiseta a 5 euros, es posible adquirir velas perfumadas y cuadernos de trabajo; comercios especializados en tecnología incorporan cafeterías en sus locales; y, en algunas tiendas que venden ropa vintage de segunda mano, te puedes tomar una cerveza mientras echas un vistazo a las prendas. Esta nueva forma de multinegocio, ¿es solo una moda pasajera? Economistas y sociólogos coinciden en que es una tendencia al alza.

¿Por qué los bancos venden guitarras y tablas de surf?

Un masajeador de ojos antiedad de más de 100 euros pagado a plazos de 22 euros al mes. Es una de las ofertas en el larguísimo catálogo de productos a la venta que tiene una entidad bancaria en su plataforma de ventas 'online', en la que se puede encontrar desde tablas de surf a guitarras eléctricas. «En la actualidad, los bancos tienen menos beneficios con su actividad financiera, los préstamos, fondos de inversión... y se han visto obligados a ampliar el negocio para lograr una mayor rentabilidad. Empezaron con la comercialización de seguros de vida, de coches, de casas... pero han saltado a otro tipo de productos como electrodomésticos, telefonía, viajes, artículos deportivos...», explica José Ortiz Gordo, psicólogo y director creativo de la firma Rookie Soul.

Las entidades financieras incrementan sus ingresos a través de los márgenes que obtienen entre la compra al por mayor y la venta al cliente de estos productos. Y, a la vez, ofrecen créditos para adquirir esos productos, en la mayoría de los casos al 0% de interés. ¿Qué ganan con esos préstamos? Principalmente, retener a los clientes durante el plazo de devolución del préstamo, así como una mayor vinculación con las entidades, necesaria por la alta competencia bancaria. En los últimos años los bancos han establecido acuerdos con las grandes marcas de distribución de estos productos.

«El negocio tradicional bancario ha variado porque los intereses están en negativo. Es más rentable vender un seguro, bicicletas o cazuelas que un préstamo. Deben buscar ingresos en otras actividades», coincide Iñaki Fernández de Gamboa, miembro del Colegio Vasco de Economistaso. Las entidades venden coches, móviles y otros dispositivos tecnológicos con los que, a su vez, pueden comercializar seguros para robos o daños por uso.

Y a las marcas esta colaboración les viene muy bien, «sobre todo porque acceden a un gran número de potenciales compradores gracias a los datos que maneja la banca de sus clientes». Es como si atraemos a una tienda a miles de personas. Pero lo curioso es que comprar una lavadora, por ejemplo, en una entidad bancaria no nos extraña y, mucho menos, nos genera reticencias. «Al consumidor le da seguridad y confianza adquirir un televisor en el banco porque tiene el respaldo de una entidad financiera de prestigio. Piensa: 'Si este banco está detrás no me va a engañar con la calidad del producto'», añade José Ortiz Gordo.

El dato

1,3 millones de personas, el 3% de la población española, encuentran dificultades a la hora de obtener dinero en metálico

Banco de España

Sacar dinero del súper o en el despacho de lotería

El bar 'El gato de Guadalaviar', en el municipio del mismo nombre de la comarca de la Sierra de Albarracín (Teruel) y con menos de 300 habitantes, saltó a los medios de comunicación porque, además de poner cañas y tapas, se ha convertido en el cajero del pueblo. Es la solución que ha encontrado una entidad bancaria para dar servicio en pequeños municipios del medio rural de Aragón en los que se han cerrado sucursales porque no resultaban rentables: llegan a acuerdos con tiendas de ultramarinos, farmacias y bares de pueblo para que presten el servicio de cajeros a los vecinos.

«Los bancos cierran oficinas y cajeros para reducir costes. Les sale más barato ahorrar en alquiler de locales y personal y llegar a acuerdos con establecimientos como supermercados o gasolineras. Si vivimos en el centro de las ciudades no hay problema pero en pueblos y en los extrarradios de las grandes urbes, ¿cómo hacen los ciudadanos para sacar dinero?», se pregunta Iñaki Fernández de Gamboa. El Banco de España ha advertido de que casi un 3% de la población española, es decir, alrededor de 1,3 millones de personas, encuentran dificultades a la hora de obtener dinero en metálico, especialmente en Castilla y León, donde la cobertura de oficinas y cajeros ha sido siempre menor, así como en Galicia.

Este experto recuerda que en un principio algunos ayuntamientos cubrieron ese hueco e instalaron cajeros. Pero en poco tiempo supermercados y gasolineras se sumaron a este servicio porque descubrieron sus ventajas. «Es una forma de atraer clientes al establecimiento. Voy a la gasolinera porque necesito sacar dinero pero, ya que estoy, echo gasolina», señala a modo de ejemplo el economista. Países como Alemania, Francia, Italia o Reino Unido ya cuentan desde hace tiempo con servicios básicos bancarios ofrecidos en comercios, gasolineras o estancos. Y en España esa moda avanza imparable.

Vamos al caso práctico de un supermercado. ¿Cómo se hace? El cliente instala una 'app' en el móvil y con ella paga y saca dinero en el súper. Las cantidades suelen estar limitadas entre los 20 y los 200 euros. Eso sí, hay letra pequeña, ya que algunas cadenas de supermercados ponen como condición hacer una compra para poder acceder a este servicio.

Otros negocios en España que ya ofrecen servicios bancarios son los estancos y las administraciones de lotería. En este caso, los clientes deben darse de alta en los establecimientos con el DNI y desembolsar 20 euros anuales para abrir una cuenta desde la que podrán hacer las operaciones más habituales, como ingresar y retirar efectivo, o realizar transferencias. El usuario paga una comisión de 50 céntimos al ingresar o retirar efectivo en estos locales.

Bancos que lideran las ventas

  • Móviles y coches Para hacernos una idea del volumen que representa esta forma de multinegocio, unos datos concretos relativos al sector bancario: en un solo trimestre, una entidad bancaria vendió a sus clientes 241.500 televisores y móviles, 14.500 coches y 49.500 alarmas de casas. No solo eso, es que este banco llegó a abrir en Málaga una tienda física para vender móviles, aparatos electrónicos y todo tipo de electrodomésticos. Mientras que otra entidad tiene una cafetería en Madrid, un espacio multifuncional en el que, además de tomar un café, los usuarios pueden trabajar allí y reservar espacios para reuniones. Obviamente, en esa cafetería hay cajero.

Tiendas de ropa que sirven bebidas y cursos en el súper

Las tiendas físicas pequeñas también han dado el paso de completar su oferta con productos diferentes a los que eran el fin principal de su negocio e incluso con la organización de actividades de ocio y servicios de todo tipo, desde cursos a talleres.

Los comercios de moda 'low cost' venden ya cuadernos de trabajo y material de oficina 'coqueto', velas aromáticas, botellas de agua de diseño... Y hay locales de prendas de segunda mano en los que podemos tomarnos un té. También en grandes comercios tecnológicos y librerías se ha extendido la moda de instalar cafeterías o espacios reservados a juegos infantiles.

Los establecimientos que venden productos ecológicos van incluso un paso por delante en esta ola del multinegocio. Las tiendas 'verdes' de muchas ciudades dedican una zona para consumir sus platos y zumos. Incluyen, además, librerías especializadas con textos relacionados con la alimentación, servicios de cosmética natural y talleres para los amantes de la vida saludable.

«La proximidad que ofrecen las tiendas físicas y la necesidad de tocar físicamente los productos ya no son suficiente para atraer y cautivar al comprador tradicional», detalla Cristina Pérez, profesora del grado de Marketing e Investigación de Mercados de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). «Los establecimientos minoristas deben crear experiencias memorables para sus clientes, que generen una clara preferencia sobre otras alternativas», apunta esta economista. Comenta que, incluso, un olor agradable en la tienda o una música determinada pueden ser ganchos para atraer a los consumidores, sin necesidad de hacer cambios drásticos en el modelo de negocio.

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La OCU aconseja comparar precios de los productos y revisar los préstamos

A simple vista, que bancos, comercios, supermercados o gasolineras amplíen su oferta de productos y servicios parece ventajoso. Pero ojo, el consumidor no debe bajar la guardia. «El cliente tiene que evitar entrar a una oficina por el gancho de una vajilla y que le vendan un plan de pensiones, un seguro o cualquier otro producto. Ser consciente de que los empleados de banca han cambiado su perfil, son comerciales. Y nosotros no debemos sentirnos mal si rechazamos lo que no nos conviene», alerta el psicólogo José Ortiz Gordo.

La Organización de Consumidores y Usuarios matiza también las bondades de este nuevo escenario. «Cuanta más oferta haya, mejor para el consumidor, pero lo importante es analizar los precios, comparar. Y comprobar que con la financiación que nos ofrece el banco en su venta 'online' no nos salga caro», señala un portavoz de la OCU.

Otros riesgos vienen de las facilidades: la diferencia con una tienda convencional es que en la plataforma del banco los clientes pueden financiar la compra a plazos con un interés del 0% TAE, con pagos fraccionados y envíos del producto a casa gratis. «Es una ayuda para la compra, pero también nos puede animar a adquirir objetos y productos por encima de nuestras necesidades y recursos o a firmar préstamos que no podemos afrontar», coinciden los expertos consultados.