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Puntos de recarga para el vehículo eléctrico en el municipio de Tías, Lanzarote. C7
El coche eléctrico sigue sin tirar en Canarias y no llega al 1% del parque móvil

El coche eléctrico sigue sin tirar en Canarias y no llega al 1% del parque móvil

Pese a mejorar sus datos en el mes de mayo, el vehículo no tradicional sigue sin caminar en las islas, representando menos del 5%

Javier Sheng Pang Blanco

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 9 de junio 2024, 22:56

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El vehículo eléctrico sigue siendo un quiero y no puedo en Canarias. Pese a las continuas estrategias promovidas por los gobiernos tanto a nivel europeo, como nacional y autonómico, la implantación de esta modalidad de vehículos sigue muy lejos de consolidarse como la primera opción para los conductores del archipiélago.

Aunque en el mes de mayo, los vehículos eléctricos hayan alcanzado una cuota del 6,5% y se haya crecido un 2,5% respecto a mayo del año pasado, sigue siendo el vehículo híbrido la primera opción para aquellos que salen del mercado tradicional de los vehículos de combustión. Según Rafael Pombriego, vicepresidente ejecutivo de Fredica, esto se debe a dos cuestiones fundamentales.

En primer lugar, se encuentra la problemática de los puntos de recarga, que según el representante de Fredica, todavía genera «bastante incertidumbre» entre los posibles clientes aunque reconoce que en distancias cortas no debería ser un problema, especialmente cuando se cuenta con un punto de recarga en la vivienda individual o en la comunidad de propietarios, una opción que cada vez es más viable, dada la adaptación de la legislación para que estas instalaciones no puedan ser boicoteadas por la comunidad.

Los altos precios y la falta de calidad en los puntos de recarga son los dos principales escollos en el desarrollo de los eléctricos

Parte de este conflicto se debe a que los puntos habilitados para la recarga en las vías públicas, no solo son escasos, sino que «o funcionan mal o proporcionan una potencia muy baja». Pombriego añade que en sitios de dominio público como supermercados o centros comerciales, los puntos de recarga apenas llegan a los 10 kilovatios ( kw). Una potencia que se queda muy corta. «Un conductor tardaría siete horas en cargar su coche a ese ritmo. Para dar confianza a los usuarios de que pueden cargar su coche en sitios públicos lo ideal sería que la potencia fuese de 150 kws».

Según Pombriego, esta falta de potencia y escasez de cantidad genera «cierto cabreo» en los usuarios y provoca que todavía no sea una modalidad que «no sea llamativa por ahora».

Para el directivo de Fredica, la solución es sencilla, todo empieza por garantizar que todos los puntos de recarga que estén abiertos funcionen correctamente. «No puede ser que acudas a un punto de recarga y esté paralizado». Además, que se establezca como condición que todos los puntos de recargan ofrezcan potencias superiores a los 100 kws, para que si bien, no se consiga tener una carga súper rápida, se mantenga una que pueda servir de apoyo a la que ya tenga el coche.

El híbrido, el gran beneficiado

Otra cuestión fundamental para la falta de presencia de los vehículos precios es su elevado precio. Cuando apareció esta tecnología por primera vez, se difundió la idea de que progresivamente empezarían a ser una opción para todos los bolsillos. Sin embargo, ese momento está todavía por llegar. Para Pombriego, el precio de los coches eléctricos, que todavía están muy por encima de los precios normales de los vehículos de combustión, hace que esto sea un «hándicap para mucha gente, generando mucha incertidumbre al causar dudas en la gente por no saber por qué vehículo optar. «La gente no lo tiene claro con la legislación medioambiental cambiando, con las etiquetas y las posibles restricciones en la entrada de coches» a ciertos carriles.

El hecho de que en mayo los vehículos de gasolina descendieran en un 25%, unida con esta incertidumbre que se está generando entre los posibles compradores del vehículo eléctrico, está provocando que actualmente la demanda se esté desviando principalmente hacia los vehículos híbridos, en ambas modalidades, enchufables y no enchufables. Para Pombriego, esto explica, en cierta medida por qué el vehículo eléctrico no termina de arrancar en Canarias, la región «donde se podría implementar de manera fácil, al no tener grandes distancias y gracias al avance de las baterías, cuyos 400 kilómetros de autonomía media no debería generar ningún problema para los usuarios», concluyó.

Competencia de nuevas marcas

Pombriego se mostró claramente a favor de la entrada de nuevas marcas que ofrezcan competencia a las que controlan ahora el mismo el mercado del vehículo eléctrico, para que actúen «de acicate o ayuda» para que el mercado sea más competitivo y asequible y una mayor parte de la población pueda acceder a este tipo de tecnologías.

Pombriego hizo referencia a esta idea al considera necesario que haya un aliciente más aparte de las ayudas proporcionadas por los gobiernos, que asegura «se quedan un poco cortas» ya que dentro del mismo modelo, la modalidad eléctrica está aproximadamente 10.000 euros por encima.

Sobre la competencia que está trayendo el mercado chino, avisa que el problema es que están acusados de hacer «competencia desleal en la importación», al tener ayudas del Gobierno chino en la producción, algo que no sucede con las marcas europeas.

«Nosotros estamos a favor de la entrada de productos chinos, al ser un sector que se dedica a la importación de vehículos, está claro que es interesante desde el punto de vista económico».

Pombriego afirma que siempre y cuando sea una competencia leal, están a favor de que tanto el mercado chino como otras alternativas se incorporen al negocio «para que los precios vayan a la baja».

Por último, valoró que cada día «es más factible tener un coche eléctrico. La tecnología ha ayudado muchísimo a que la autonomía ya sea más elevada y luego hay una gran rebaja en la cuestión económica».

Tanto es así, que según Pombriego, muchos taxistas ya optan por esta modalidad, que les permite hacer un ahorro gastando entre tres y cinco veces menos recargando el vehículo en casa que repostando combustible.

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