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Imagen del inmueble de Remar en Marpequeña donde vivían las víctimas y dos de los investigados. Juan Carlos Alonso
Operación Zeile

Un exvoluntario de Remar: «El trato y la explotación que se denuncian es real porque yo lo vi»

Juan Francisco, que colaboró en la península con la ONG, corrobora que la organización «atentaba contra los derechos fundamentales» de los internos

Daniel Herrera

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 21 de junio 2024, 12:42

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«Mezclaban el fundamento cristiano con la obra social, y puedo decir que el trato y la explotación que se denuncia en la investigación de la Guardia Civil es real, porque yo lo vi». Las palabras de Juan Francisco, un jubilado que colaboró como voluntario con la organización no gubernamental Remar entre los años 2006 y 2008 en la Península, ratifican varios de los argumentos que se relatan en el marco de la Operación Zeile.

En dicha investigación, cuatro altos cargos de la ONG en Canarias fueron detenidos y enviados a prisión provisional por -presuntamente- explotar laboralmente a cinco mujeres en situación de alta vulnerabilidad a las que tenían acogidas en el garaje de una de sus viviendas en Telde, trabajando sin contrato ni sueldo en las tiendas, además de obligarlas a ejercer de empleadas de hogar y niñeras de los propios investigados, entre otras actividades.

«En aquella época tomé una excedencia y quise colaborar en el tema del voluntariado. Me pusieron en contacto con esta organización», relata Juan Francisco. «Vi como funcionaban en Ourense, A Coruña y Madrid y estuve incluso con ellos colaborando en Bogotá, Cali y Quito. Al principio veía que ayudaban a la gente y que hacían una labor social buena, pero mezclaban el 'oscurantismo' de su fe cristiana con la obra social, algo que para mí dejaba mucho que desear», agrega.

En su opinión, «anulaban a la gente totalmente, cortando sus libertades. Cuando ví eso, me alejé de ellos. Lo que están ingresados en sus viviendas no tienen libertad ninguna. No todos están ahí por temas de drogodependencia, sino también por cuestiones de marginación social. Si intentas hablar con algún interno, no lo hará por miedo, como si les lavaran el cerebro. te describirán todo ello como si fuera la obra de Dios», detalla a través de su experiencia.

A su juicio, «no digo que sean delincuentes, pero las cosas que hacían atentaban contra los derechos fundamentales; la UCO no da palos de ciego en este tipo de actuaciones».

Juan Francisco reconoce que les llegó a plantear la posibilidad de conseguir para los internos un seguro asistencial, planteándoselo al director, el cual le aseguró que «no procedía, porque con eso iban a marcharse todos».

«Hay miedo a decir lo que pasaba, pero puedo decir que es totalmente cierto lo que se está denunciando. Yo no me escondo».

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