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Tribuna libre

Hacia una nueva política en Canarias

Héctor Morán

Responsable de Organización y Confederalidad Drago Canarias

Jueves, 20 de junio 2024, 22:55

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A nadie se le ocultan las dificultades, de todo tipo, que plantea un territorio fragmentado y diverso como el canario. El ecosistema de partidos que se ofrece y la acción política no son una excepción. Y, si nos detenemos en las organizaciones de izquierdas sean de obediencia canaria o subordinados a direcciones situadas a miles de kilómetros de aquí, las contradicciones y conflictos de confianza son una constante.

No es algo nuevo. La división, el pleitismo insular, el mantener posiciones maximalistas, la falta de autoestima, la visión eurocéntrica, el cainismo, la controversia permanente e infinita… son trincheras que han enfrentado a la izquierda canaria desde hace mucho tiempo, impidiendo de facto que esta tenga la representación política que, de manera razonable, debiera corresponderle. Algo extraordinariamente grave que justifica el desafecto de la ciudadanía por la política y la ventaja de las posiciones conservadoras o del progresismo de salón. Drago Canarias no desea estar ahí, y siempre se tuvo claro.

Somos una organización joven que desde sus inicios se esforzó en poner en valor la organización y un armazón ideológico y ético sólido que, entre otros, consideramos instrumentos imprescindibles en los que debe apoyarse toda acción política. Arranca de un análisis colectivo para potenciar una nueva política progresista pensada y he hecha en Canarias. Uno de sus diferentes ejes de arranque es también el trato judicial, político y mediático ignominioso a un señalado representante de la ciudadanía canaria; la respuesta en ese caso no podía quedarse únicamente en la defensa jurídica o el derecho de los representados, era preciso levantar una herramienta nueva que aglutinase sinergias capaces de ir transformando nuestra tierra desde la exigencia irrenunciable de que las gentes que viven aquí no son menos que las de otras comunidades.

El presidente de Drago Canarias, Alberto Rodríguez, es un referente que encarna la dignidad y la bonhomía de amplias capas de nuestra sociedad. Viene de asumir responsabilidades de gestión, así como distintas responsabilidades en el Congreso de los Diputados y, a la vista está, tampoco se le caen los anillos por volver a trabajar en la fábrica de siempre y hacer política de manera altruista desde su ayuntamiento. Pero eso no sería relevante para levantar una propuesta política nueva y solvente que enfrente los vicios de la vieja política patrimonialista que habita las instituciones de este país desde hace décadas. Sí lo es que Drago Canarias haya tratado de combinar en sus cuadros la experiencia, la preparación, la ilusión, la ética personal, el compromiso y, desde luego, asegurar la firmeza que requiere enfrentar la acción política en un territorio tan hostil para las propuestas políticas diferentes.

Hoy la opción electoral de Drago Canarias es una realidad política que pocos discuten, y que miran de reojo muchos operadores. El carácter confederal que garantiza las capacidades de decisión, la solidez de nuestras representantes, el pragmatismo y la juventud de los equipos de trabajo… nos permiten ofrecer a la ciudadanía de Canarias una herramienta política propia, con arraigo en todas las Islas, rigurosa, comprometida, solidaria y respetuosa con las diferencias territoriales, con las fortalezas económicas, sociales, culturales… un organización política que garantiza que por muchos señuelos que le pongan, por muchos intentos de compra de perfiles de la organización, colectivamente nada hará que nos enrisquen la perra. Aun así, en Drago Canarias sabemos que es preciso abrirnos, y como hemos hecho siempre debatir con otras sensibilidades y partidos siempre bajo la premisa de un entendimiento pragmático y sin estridencias.

Salimos de un ciclo que nos llevó sucesivamente a elecciones locales, autonómicas, generales y europeas a las que, en general, la izquierda canaria concurrió en una situación de extrema debilidad. Fruto de ello, la realidad política sigue siendo la de siempre, a pesar del evidente malestar y de la protesta explícita de buena parte de la sociedad. Hemos hecho y ofrecido los números, pero resulta obvio que la gente que más sufre la vieja política ha optado por quedarse en casa, seguramente, al no encontrar la emoción de candidaturas y candidatos fiables en una izquierda sin palabra y sin voluntad de transformación, provocando una vez más, que en Canarias sigan decidiendo las élites económicas y políticas de siempre.

Demasiados años gestionando la cosa pública los mismos políticos, para ofrecer un resultado tan pobre que insiste en un modelo económico insostenible y que, además, mantiene a nuestro país a la cola en los indicadores de calidad de los servicios públicos, de las oportunidades que ofrece a los jóvenes, de acceso a una vivienda digna… y, por el contrario, a la cabeza en la escala de pobreza, de exclusión social, del deterioro del medio ambiente… y lo que es peor, sin apostar por una alternativa política clara, como ya existe en otros territorios del Estado, que apueste decididamente por las cuestiones sociales de esta tierra, exigiendo a quien corresponda el respeto a las decisiones que se tomen en Canarias. Ese es nuestro compromiso.

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