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Marta Lloret (i), jefa del Servicio de Oncología Radioterápica del Dr. Negrín, Francisco Puñal (c), enfermero, y Alberto Rodríguez (d), jefe de cocina, a la entrada del hospital, en la escultura 'A pulso', de Daniel Pérez, dedicada al personal sanitario por su trabajo en la pandemia. Arcadio Suárez

25 años del Negrín: «Nos llevó a la modernidad»

Sanidad ·

Un cocinero, un enfermero y una médico que trabajaban el antiguo Hospital El Pino cuentan el cambio que supuso el traslado al centro de Siete Palmas

Luisa del Rosario

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 17 de junio 2024, 02:00

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Hace 25 años Alberto Rodríguez trabajaba en la «pequeña y obsoleta» cocina del antiguo Hospital El Pino, ubicado en la avenida Juan XXIII de la capital grancanaria, donde hoy se establece la residencia sociosanitaria del mismo nombre. En la misma época Francisco Puñal Rueda ejercía como enfermero en cuidados intensivos y, en el mismo edificio, pero en la planta baja, en un pequeño espacio en el que casi no cabían, trabajaba la oncóloga Marta Lloret Sáez-Bravo. Los tres vivieron la mudanza hacia el Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín, que celebra este mes su cuarto de siglo de existencia.

El cambio «lo vivimos con expectación y con mucha ilusión», explica el enfermero. «No conocíamos dónde se ubicaba y nos hicieron una ruta para verlo, para que supiéramos a donde íbamos. La tecnología, los espacios... acostumbrados a un hospital antiguo y con muchas carencias, dice.

  • 20.378 ingresos registró en 2023 el Negrín. De ellos 8.469 fueron programados y 11.909 urgentes. A los dos años de abrir, en 2001, el número de ingresos fue de 13.991. Algo menos de la mitad, 5.779 estaban programadas y el resto, 8.212, fueron urgentes..

  • 354.600 es la población de referencia del hospital, residentes mayores de 14 años los municipios del centro-norte de la isla y de la zona norte de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.

  • 727 es el número de camas de hospitalización con las que cuenta el hospital Dr. Negrín. Además gestiona de otras 54 en el San Roque de Guía, 124 en el Juan Carlos I y 95 en el anexo a este.

Para Alberto Rodríguez, actualmente jefe de cocina del centro hospitalario, las nuevas instalaciones también marcaron una notable diferencia. «Esta era una novedad, con nuevos sistemas, con hornos mixtos, teníamos hornos de vapor lo que nos permitió utilizar distintas técnicas culinarias y mejorar la dieta de los pacientes», señala.

El personal de oncología fue el que llegó al hospital Dr. Negrín con retraso, en concreto un año. Lloret, que hoy es el jefa del Servicio de Oncología Radioterápica, recuerda que trabajaban en un espacio «pequeñísimo, en una esquina del hospital en la planta baja y de pronto fuimos a un servicio enorme. La expectación era grandísima y la ilusión. Pero nuestro servicio es muy tecnológico y los equipos no estaban montados, así que nos quedamos un año solos en El Pino», comenta.

El nuevo complejo hospitalario les encantó. «Supuso un cambio a la modernidad tras venir de un edificio tradicional. Cuando llegué al hospital del Pino, yo no soy de aquí, me asomé por una ventana y vi, a lo lejos el mar y un barco en la bahía. Era precioso, pero seguía siendo un edificio tradicional. Este, el Negrín, era modernísimo y tenia una ubicación maravillosa, los pacientes tienen vistas a un campo de golf y a la playa, eso nos ilusionó muchísimo», abunda la médico.

Los tres también coinciden en que el Negrín contara ya desde entonces con robots les sorprendió. «Es que fuimos de los primeros. Teníamos circuitos para la gente y para los robots».

El traslado de los pacientes fue, con total seguridad, el asunto más complejo que debieron abordar en la mudanza. Puñal Rueda recuerda que uno de ellos debió quedarse en El Pino «por su gravedad e inestabilidad», aunque a la semana ya lo pudieron trasladar. «Fue un trabajo de mucha colaboración por parte de todo el mundo», advierte.

Lo que recuerdan como más difícil en ese entonces eran los accesos. Siete Palmas no existía, el Negrín era una mastodonte en medio de la nada. «Costó un poco coordinar, lograr el sistema de la rotonda, que no existía... Fue un poco complejo incluso para el personal, nos quejábamos de que no había acceso caminando».

Francisco Puñal Rueda, Alberto Rodríguez y Marta Lloret hablando con el director gerente del hospital Negrín, MiguelÁngel Ponce. Arcadio Suárez

Reconocen que sí hubo una cierta incertidumbre al trasladarse de un lugar en el que «todos nos conocíamos», en palabras de Lloret, porque todos los trabajadores entraban por la misma puerta, a uno con «un montón de entradas» en las que iban a coincidir menos, por lo que pensaban que iban a perder el «calor» en el trato. «Sin embargo, tengo que decir que hemos aprendido a trabajar juntos. La medicina nos lo ha exigido y eso es muy bueno para los «pacientes».

Y es que en estos 25 años la medicina «ha cambiado mucho», reconocen. También en la cocina. Hoy se preparan «dietas personalizadas» atendiendo a las patologías que tiene cada paciente. En El Pino, recuerda Alberto Rodríguez, no se tenia en cuenta ni los posibles alérgenos de los alimentos. Hoy el hospital cuenta con 10 dietistas y en la cocina saben qué paciente tiene diabetes, es intolerante a la lactosa o padece alergias alimentarias. De hecho, apunta, «la dieta normal tiende a desaparecer , ya no se hace un potaje de lentejas».

El hospital, dice Lloret, se ha «ido adaptando muy bien a todos esos cambios» en protocolos, tratamientos complejos... En realidad hoy el Negrín está ya encorsetado, dice Lloret. En este cuarto de siglo se han ido reconvirtiendo espacios, otros se han mantenido, pero en cada servicio se han hecho reformas. En la cocina, por ejemplo, se acometió una integral en 2018 que obligó a su cierre total por lo que los menús del millar y pico de pacientes se elaboró durante cinco meses en la cocina del Materno-Insular. «Nosotros éramos siete médicos, ahora somos 21 igual en el resto del personal. Cuando vinimos teníamos dos máquinas, ahora seis, advierte Lloret.

11.909 ingresos urgentes

En 2001, dos años después de su inauguración, el Negrín registró 13.991 ingresos. De ellos 5.779 fueron programados y el resto, 8.212, urgentes. La media de estancia en el hospital ese año era de casi 14 días y su tasa de ocupación era del 95,24%.

El pasado año, según recoge la memoria del centro en la web de Sanidad, 20.378 personas ingresaron en el Negrín. De ellas 8.469 lo hicieron de forma programada mientras que 11.909 fueron ingresos urgentes. 190.071 estancias contabilizó en 2001 por las 209.503 del pasado año. El índice de ocupación fue del 88,49%.

Hoy en el complejo trabajan más de 5.000 personas y su población de referencia son los residentes mayores de 14 años de los municipios del centro-norte de la isla y de la zona norte de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria que suman 354.600 personas.

Hospital de referencia

Además, es referencia para la isla de Lanzarote en Neurocirugía, Cirugía Torácica, Cirugía Plástica, Cirugía Maxilofacial y Angiología Cirugía Vascular, en la provincia de Las Palmas en Oncología Radioterápica, Medicina Nuclear (PET-TAC), Laboratorio de Virología, Cirugía Cardíaca del adulto, Atención Integral al paciente con Hemofilia, tratamiento endovascular del ICTUS hemorrágico, UCYR y UME y hospital de referencia en la Comunidad canaria en trasplante alogénico de médula ósea, trasplante hematopoyético no emparentado, trasplante cardíaco, trasplante de pulmón, estimulación cerebral profunda, cirugía de la cardiopatía congénita del adulto, Biología Molecular, Microscopia electrónica , Radioterapia modalidad Cyberknife y tratamiento de Ultrasonidos de Alta Intensidad (HIFU) para las enfermedades con trastornos del movimiento.

De la gerencia del Negrín dependen los centros de Atención Especializada (CAE.) de Casa del Mar, Arucas y Gáldar, así como los hospitales San Roque de Guía y Juan Carlos I y unidades de Salud Mental y el Hospital Polivalente Anexo al Juan Carlos I que arrancó su actividad en octubre del pasado año.

El Negrín cuenta con 727 camas de hospitalización, además de otras 54 en el San Roque, 124 en el Juan Carlos I y 95 en el anexo a este último.

Aunque tenían ilusión, adaptarse al Negrín no fue fácil. «Yo siempre iba por el mismo pasillo pero un día me pidieron una manta fui a buscarla y me perdí en el sótano», recuerda Puñal. Pero es cierto, añade, «recuerdo que hubo un esfuerzo por parte de todo, un compromiso».

En eso, añade la médico, no se ha cambiado, es más, la Medicina hoy ofrece un «trato más exquisito, más dirigido a cada paciente como decía él antes con la dieta». El cambio tecnológico que supuso pasar a la historia clínica electrónica es un ejemplo. «Eso ha permitido una mayor trazabilidad evitando errores» dice la médico en referencia a los etiquetados con códigos de barra de las pruebas, por ejemplo y lo rápido que se pasa todo a la historia clínica.

También pone en valor la infraestructura de cara al paciente. «Es un edificio modélico. Esto parece un hotel. Hay una persona que te acompaña a la habitación y eso da una calidad humana, una humanización del trato que incluye. El hospital se ha humanizado haciendo salas de espera más agradables», señala. El enfermero recuerda «la sala de lactancia, o la de acompañamiento». Y se están personalizando «los tratamientos. Toda esa tecnología es para personalizar todo lo que se hace con el paciente» y ahora vamos a llevar el servicio a su casa, añade.

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