
Soluciones humanas a un desafío complejo, las migraciones
Miguel Ángel Rodríguez Sosa
Las Palmas de Gran Canaria
Domingo, 28 de julio 2024, 23:00
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Miguel Ángel Rodríguez Sosa
Las Palmas de Gran Canaria
Domingo, 28 de julio 2024, 23:00
Todas las personas tenemos derecho a vivir con dignidad y buscar una vida mejor para nosotros y nuestras familias. Si no la encuentras aquí, ¿la buscarías fuera?
Las migraciones son fenómenos tan antiguos como la humanidad misma; el movimiento de personas ha sido una constante en nuestra historia. Hoy en día, vuelve a presentarse como uno de los desafíos más complejos ya que en bastantes partes del planeta se están viviendo graves situaciones. Las causas, económicas muchas de ellas, porque hasta no hace mucho tiempo, demasiados territorios de varios continentes han sido saqueados, llevándose sus materias primas, y es lógico que ahora sus habitantes busquen mejores condiciones de vida en otros países. Las guerras y la violencia en diversas regiones obligan a millones de personas a huir de sus hogares. Los fenómenos climáticos extremos, como sequías, inundaciones y huracanes, han devastado comunidades enteras, forzando a sus habitantes a desplazarse, etc.
¿Tenemos la obligación moral de ayudar a estas personas que se han visto obligadas a emigrar? ¿Queremos? ¿Podemos acogerlas como se merecen? Abiertamente y decididamente soy de los que siente que ayudarlos nos permite trascender el egoísmo y cultivar una comunidad basada en el respeto y el amor mutuo, es lo que nos define como seres humanos. Estoy convencido que podemos hacerlo si abordamos esta realidad con un enfoque integral, sostenible y realista, que considere tanto las causas como las consecuencias de este fenómeno mundial.
La migración es un derecho humano reconocido internacionalmente, pero debe estar planificada y ordenada para evitar problemas a los países receptores. La integración de un elevado número de personas migrantes, en poco tiempo, en un territorio limitado, es un proceso complejo. Parte de la comunidad anfitriona puede sentir la percepción de que los inmigrantes están sobrecargando los servicios públicos, como la educación y la atención médica, o que están compitiendo por los puestos de trabajo locales. Estas percepciones no siempre están basadas en datos objetivos, pero ignorarlas genera descontento social y conflictos. Incluso si las demandas reales están siendo atendidas correctamente es fundamental fomentar el diálogo y la participación ciudadana, no la confrontación, proporcionando información basada en la evidencia. ¿Se está haciendo?
Para conseguir los resultados deseados es crucial distinguir entre lo urgente y lo importante. Lo urgente incluye cubrir dignamente las necesidades inmediatas de las personas inmigrantes cuando llegan: alojamiento, alimento, asistencia médica, etc. Lo importante implica trabajar e invertir en los países de origen para solucionar las causas de la migración, la violencia, la pobreza, la persecución política y la falta de oportunidades, solo así se reduciría la necesidad de emigrar de forma masiva.
Planteo una propuesta, organizar en Canarias, o al menos impulsar desde aquí, una cumbre internacional sobre migración para animar y coordinar los esfuerzos globales. En esta cumbre, los líderes mundiales tendrían que llegar a acuerdos para distribuir equitativamente la responsabilidad y los recursos necesarios tanto para solucionar los problemas en los países de origen como para gestionar los flujos migratorios. Las organizaciones internacionales, como Naciones Unidas, pueden jugar un papel clave en la coordinación de estas medidas.
Se hace necesario saber a cuantas personas migrantes es posible ofrecerles una atención digna en cada uno de los pueblos y ciudades de Europa (vivienda, empleo, educación, sanidad, etc). Hay que valorar si se necesitan aumentar las infraestructuras o invertir más recursos humanos y económicos. Si fuera el caso, la colaboración internacional es fundamental. Esta nueva realidad no puede ser resuelta únicamente por Canarias o España. Nuestros representantes políticos, tanto en las islas como en el estado y en la Unión Europea, ¿Están en esto? Desgraciadamente, no lo parece, ya que no se ponen de acuerdo ni para dar una atención digna a los menores y además aprovechan este tema para fines partidistas. ¡Qué Dios los perdone!
Con los datos en la mano se pueden establecer las cuotas de inmigración por territorios que reflejen la capacidad real de acogida y los recursos disponibles. Por ejemplo, la España vaciada o los pueblos de las cumbres de nuestras islas, Tejeda, Artenara,... suplican para que vayan personas jóvenes a vivir a sus pueblos, que sigan cultivando las tierras, cuidando el ganado, haciendo tareas de prevención de incendios, sus hijos permitirían mantener abiertas las escuelas rurales, etc. Ya estamos tardando en organizar este «win to win» con personas migrantes en las que ambas partes ganan.
De esta forma se podrían crear vías legales, seguras y ordenadas para las personas que decidan o necesitan emigrar y programas de integración que faciliten la adaptación de los inmigrantes a sus nuevas comunidades, porque también tienen obligaciones con la comunidad que los acoge. Así, de paso, podemos contestar a las críticas de «buenísmo», que surgen cuando las soluciones que se dan se perciben como excesivamente idealistas y desconectadas de la realidad.
Ni cierre de fronteras, ni papeles para todos sin planificación. La acogida de estas personas debe ser gestionada de manera equilibrada, garantizando el respeto a los derechos humanos y su dignidad, sin comprometer la estabilidad y el bienestar de la comunidad local. Las sociedades deben tener la capacidad y los recursos suficientes para atender simultáneamente a sus ciudadanos y a los inmigrantes. No es una cuestión de elegir entre unos y otros.
El racismo y el rechazo hacia la inmigración son cuestiones también complejas. Hay muchas personas que, aún pudiendo ayudar, están en el «sálvese quien pueda». Como si no necesitáramos nosotros la ayuda de otras personas o instituciones. Nuestros abuelos, sin ir más lejos, emigraron por los mismos motivos que hoy lo hacen estas personas. A las personas que no desean ayudar, les pido que expliquen cuál es su alternativa.
La humanidad tiene la capacidad y el talento necesario para dar una respuesta digna a este desafío sin provocar más muertes ni sufrimiento. Solo así podremos construir un futuro más justo. Necesitamos políticas realistas, rigurosas y eficaces que estén guiadas por la empatía y la solidaridad, que reconozcan el valor que nos aportan las personas migrantes y respeten sus derechos como seres humanos que son. Como tú y como yo, ni más ni menos. ¿Te lo imaginas?
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