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Fast foodies C7
'Fast foodies'
Ensayo de un camarero

'Fast foodies'

La gastronomía, también se ha visto afectada por las exigencias de quererlo todo rápido y lo antes posible, en búsqueda de una gratificación instantánea de aquellos platos que los compañeros de cocina han preparado con tanto esfuerzo y mimo

José Miguel Sánchez

Lunes, 8 de julio 2024, 10:51

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El restaurante esta listo para abrir sus puertas, la iluminación es la correcta, las mesas están perfectamente montadas, todo está limpio y ordenado y la música que suena de fondo es la adecuada para pasar una velada donde poder disfrutar de la compañía que elijas, la comida que escojas y el vino que te apetezca. Los clientes van llegando y ocupando sus reservas, pero de repente algo empieza a palparse en el ambiente, la esfera de tranquilidad que se había creado empieza a empañarse con un tono que no cuadra en el marco que habíamos diseñado para nuestros comensales.

En la cocina se nota la tensión y es que las demandas de los camareros cada vez son mayores, se le pide a cocina desde la sala rapidez en los platos, marchamos los entrantes, los primeros y los segundos, casi no da tiempo de emplatar como es debido.

Los camareros empiezan a caminar más rápido por la sala como si de una pista de patinaje se tratase, y casi no da tiempo ni de preguntar a los comensales si el aperitivo estaba de su gusto, pues hay que ir marcando el segundo plato y levantando los primeros, cuando aun la botella de vino esta casi intacta en la mesa.

Los clientes que se acaban de sentar ya están preguntando por la caña de cerveza que pidieron hace un minuto, y los que ya pidieron la comida, si va a tardar mucho en venir el segundo, porque acaban de terminarse los primeros… y así sucesivamente en un vaivén de reclamaciones, exigencias y puestas en escena fotografiadas propias de las modas gastronómicas a las que asistimos continuamente.

Por fortuna, para nosotros los camareros y la salud de los que trabajan en cocina no todos los clientes actúan de esta forma, pero si se ha convertido en una habitualidad que se repite cada vez más en la sala.

Son muchos los sociólogos contemporáneos que han expresado su preocupación por esta ya conocida como «La cultura de la inmediatez», y esta también es notable dentro de los restaurantes donde se reproducen los patrones sociales de una forma repetida y continua, la sala no deja de ser un laboratorio donde se pueden analizar todas estas conductas.

De los 'fast food' a los 'fast foodie'

Fast foodies C7

Esta era de la gastronomía, también se ha visto afectada por estas exigencias de quererlo todo rápido y lo antes posible, en búsqueda de una gratificación instantánea de aquellos platos que los compañeros de cocina han preparado con tanto esfuerzo y mimo. Hemos pasado de los «fast food» y permítaseme el símil a los «fast foodies». Que cada vez proliferan más en restaurantes como si se reprodujeran entre ellos.

Se coleccionan fotos de platos y lugares de restauración, como si de cromos intercambiables se tratase, solo que los álbumes nuevos no son de pegar estampitas, sino de subir fotos y colgar «reels». Que no lo critico porque todos queremos guardar recuerdos, pero me atrevería a asegurar que esta tecnología ha llevado a muchas personas a una desconexión emocional entre las vivencias y los recuerdos fotografiados.

El nivel de exigencia en la sala y cocina, es tan elevado en el sentido de la rapidez con la que se quiere ser atendido y servido, que empieza a preocuparnos hacia donde estamos dirigiendo la concepción gastronómica del placer de disfrutar de un restaurante, una buena comida con amigos o poder catar un vino.

Un restaurante debiera ser como ha sido siempre el lugar de esparcimiento mental y emocional para disfrutar de ser atendidos con dedicación, para que te cocinen lo que has elegido del menú y lo degustes de esa forma que solo te sabe cuando no lo has cocinado tú, para que te sirvan el vino sin pedirlo, y te sugieran el postre que mejor te va a ese licor de sobremesa al que te han invitado. Y todo ello con el teléfono móvil guardado en el bolso, o apagado en el bolsillo. Y si lo que se busca es rapidez todos conocemos donde nos pueden servir un pollo sin pollo y una hamburguesa sin carne, sin ni siquiera hablar con un camarero.

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