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Guillermo Perdomo posa con su libro. Juan Carlos Alonso
«La generación del 27 necesita una relectura que no sea sesgada»

«La generación del 27 necesita una relectura que no sea sesgada»

Guillermo Perdomo analiza el impacto de la antología literaria que hizo la revista francesa 'Intentions' en 1924, que incluyó a Alonso Quesada

Victoriano Suárez Álamo

Las Palmas de Gran Canaria

Sábado, 22 de junio 2024

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La generación del 27 fue un punto de inflexión en la literatura en castellano y universal del pasado siglo XX. La nómina de autores que la integran es amplia, pero se desconocen los criterios de selección que etiquetaron a los escritores en este marco. Se da por hecho que los más determinantes de aquel panorama literario de comienzos del siglo XX.

El escritor, docente e investigador grancanario Guillermo Perdomo reflexiona en su libro 'Intentions (1924). Entre la nueva literatura y la generación del 27' (Mercurio Editorial) sobre esos criterios de composición que se dieron por buenos y que excluyeron, entre otros, a un grupo de autores canarios que eran exponentes de una nueva literatura.

El próximo 27 de junio, a las 18.30 horas, presenta el volumen en la Biblioteca Insular, acompañado por Jorge Rodríguez Padrón y Nilo Palenzuela.

El punto de partida fueron los números 23 y 24 de la revista francesa 'Intentions', publicados en abril y mayo de 1924 y que se reproducen en formato facsímil en el libro. «'Intentions' es una joya que me encontré hace tiempo. Fue una revista que ha pasado muy desapercibida. Fue la primera vez que aparece Alonso Quesada traducido y dentro de un contexto de la nueva literatura, con Salinas, Dámaso Alonso y Lorca... En ese contexto se nombra por primera vez la existencia de un grupo de canarios. Descubrí la revista siendo estudiante, la perdí y la recuperé cuando me puse a indagar para mi tesis sobre Pedro Perdomo, que aparece citado como un posible candidato de la nueva literatura. Entonces, me pregunté qué hacían esos canarios siendo nombrados en Francia cuando ni siquiera eran conocidos aquí. Me puse a investigar en las claves de ese grupo canario en la edad de plata y me llevó a analizar sobre cómo se montó la generación del 27. Se incluyen autores que publican sus primeros libros. Unos aparecen y otros no. Te encuentras con que el canario Claudio de la Torre, que tendría que estar por todos lados, no aparece», asegura Guillermo Perdomo.

Valery Larbaud y el español Antonio Marichalar incluyeron en este número doble, bajo el título de 'La joven literatura española' a trece poetas y prosistas: Dámaso Alonso, José Bergamín, Rogelio Buendía, Juan Chabás y Martí, Gerardo Diego, Antonio Espina, Jorge Guillén, Federico García Lorca, Alonso Quesada, Adolfo Salazar, Pedro Salinas, Fernando Vela y el propio Antonio Marichalar.

Que figure Marichalar, que fue esencial en la selección final tras dar un paso a un lado Larbaud, no es baladí, destaca Guillermo Perdomo. «El grupo francés se desvanece y queda al frente Marichalar, que cambió las normas. El grupo de autores canario tenía presencia inicialmente, pero solo quedó Alonso Quesada, que siguió porque ya estaba todo el material en Francia. Si no, seguramente se habría caído», subraya el autor grancanario.

Amigos y afines

El canon utilizado por Marichalar para 'Intentions' se repitió posteriormente, incluidas las dos antologías sobre la generación del 27 de Gerardo Diego, datadas en 1932 y 1934. «Fue un criterio de minorías y amigos. Desde ese momento, entra solo una pequeña selección de los autores que son amigos y que comparten las mismas características. Todos los ultraistas quedan fueran, los canarios también. No se da una visión global. Ese tipo de antologías son una manipulación. El problema es que han pasado cien años y seguimos leyendo como si no hubiese pasado ese siglo. Tenemos que revisar. La generación del 27 triunfó, pero ¿cuáles fueron los mecanismos? Fueron oscuros y hubo una gran manipulación, personajes que no estaban aparecen finalmente y otros que estaban se caen», apunta.

Desde su punto de vista, autores canarios como Claudio de la Torre, Pedro Perdomo Acedo, Benítez Inglott y Fernando González estaban en el meollo literario y cultural de la época. Incluso, muchos vivían en Madrid y frecuentaban y participaban en los principales actos y tertulias de la época. «Los canarios no suelen aparecer en las antologías. El caso más famoso es el de Claudio de la Torre. Fue uno de los grandes de la literatura española del siglo XX. Fue un referente para los autores de la época, un pionero en el teatro de vanguardia, por ejemplo, su nivel de escritura está muy por encima del resto y a pesar de eso no figura con la solvencia que se merece. ¿Por qué? Porque no se le considera propio del canon que imperaba y por envidia. Los canarios no encajaban, iban por otro camino, tenían un tono y una forma de escribir que no cuadraban con los de los que mandaban en esos ambientes y por eso no figuran en la mayoría de las antologías», explica.

Asegura que se impusieron los criterios de los miembros de la Residencia de Estudiante frente «a los del Ateneo».

No solo los ultraistas y los autores canarios quedaron relegados, también lo fueron todas las mujeres, isleñas y peninsulares. «Quedaron al margen. En la segunda edición de su Antología, Gerardo Diego incluye a Josefina de la Torre y a Ernestina de Champourcin, pero por llenar. No quiere cambiar la nómina del 27 y las añade como en un aparte, no dentro del grupo. Dejó fuera a muchísimas más, como Mercedes Pinto, Carmen Conde y Rosa Chacel, entre otras», asegura Guillermo de Perdomo.

Ante este panorama, que retrata en su libro, incluyendo valoraciones de muchos autores de la época, Guillermo Perdomo tiene claro que hace falta una revisión seria y con un criterio literario, ajeno a modas sociales y políticas. «Hay que releer de nuevo a los autores, no de una forma sesgada, sin atender a si son hombres o mujeres. Hay que releerlos atendiendo al hecho literario. analizando la calidad de sus obras, toda la producción literaria y a lo que aportaron dentro de la historia de la literatura», defiende sin ambages.

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