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Abajo, de izquierda a derecha, Ruth Sánchez, José luis Massó y Rubén Darío. Sobre ellos, Mingo Ruano y Marta Viera, en un descanso de un ensayo de 'Las bodas del Fígaro'. ARCADIO SUÁREZ

El cabaret de la libertad

Teatro. La compañía Unahoramenos estrena la comedia 'Las bodas del Fígaro', un vodevil ambientado en pleno franquismo, en el Teatro Pérez Galdós, entre el 27 y el 29 de junio

Victoriano Suárez Álamo

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 16 de junio 2024, 02:00

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Fueron un oasis en medio del desierto. Reductos de diversión, transgresión, creatividad y vida noctámbula en plena represión y oscuridad durante los años más duros del franquismo. Las Palmas de Gran Canaria tuvo un buen número de cabarets en los que los transformistas y los artistas respiraban libertad entre el ocaso y el amanecer. El espíritu de estos enclaves, rara avis en el territorio nacional desde 1939 y hasta 1975, revive ahora con el montaje teatral 'Las bodas del Fígaro', que la compañía grancanaria Unahoramenos ultima esta semana para su estreno en el Teatro Pérez Galdós, con tres funciones entre los días 27 y 29 de junio, siempre a partir de las 20.00 horas.

Este montaje, que dirige el grancanario Mario Vega, alma mater de esta compañía que celebra este año su primer cuarto de siglo de vida, es una producción del Teatro Pérez Galdós, ya que se enmarca dentro de su proyecto 'Segunda Lectura', que lleva a cabo visiones contemporáneas de clásicos escénicos. En este caso, el original que lo inspira es 'Las bodas de Fígaro', montaje de Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais (1732-1799), estrenado en 1784.

«Lo que hacemos es un paralelismo con la obra de Beaumarchais. Para su adaptación a la ópera, Mozart tuvo que pedir permiso a Luis XV para montar 'Las bodas de Fígaro'. El rey le dijo que tenía que quitar dos cosas, el ataque a la monarquía y la libertad de prensa», señala Mario Vega.

El nuevo montaje, que tiene previsto girar por las islas y la península tras su puesta de largo en el recinto de la desembocadura del barranco del Guiniguada, se ambienta en 1962, en la capital grancanaria. «Se desarrolla en el Cabaret Fígaro, con una compañía de revista, en la que figuran los primeros transformistas. Una compañía muy crítica con el sistema. La obra juega con eso y así se generan tensiones, sobre todo porque llega a Canarias un nuevo capitán general», señala el director de un montaje que protagonizan Ruth Sánchez, Mingo Ruano, Marta Viera, José Luis Massó y Rubén Darío.

«Planteamos el juego en torno al poder, con la llegada de ese nuevo capitán general. La censura también está presente. La aplica el padre Basilio. Es un señor de La Isleta que está bastante cercano a los que actúan en este cabaret, simpatiza con ellos porque, entre otras cosas, hicieron la primera comunión con él», adelanta entre risas Mario Vega.

Dos momentos del ensayo de 'Las bodas del Fígaro'. Arcadio Suárez
Imagen principal - Dos momentos del ensayo de 'Las bodas del Fígaro'.
Imagen secundaria 1 - Dos momentos del ensayo de 'Las bodas del Fígaro'.

'Tamora' y 'Mararía la de Femés' fueron las otras dos 'segundas lecturas' anteriores, también desarrolladas por Unahoramenos. «La gran diferencia es que hemos apostado por una comedia, por un vodevil, con una estructura de vodevil clásico, con entradas y salidas constantes del escenario de muchos personajes disparatados. En este caso, son 13 personajes encarnados por los cinco intérpretes».

Risas y mensaje

'Las bodas del Fígaro' buscará que el espectador se ría. Mucho si es posible, pero también que salga del teatro reflexionando sobre un pasado ni mucho menos lejano y que parece que está emergiendo, no solo en España sino en todo el planeta cada vez que toca pasar por las urnas.

«Es una comedia, pero sin perder el lenguaje propio de la compañía, donde no puede faltar que haya un contenido, un mensaje y un discurso. Y mantenerlo sin caer en maniqueísmos y tonterías para conectar con nuestra propia identidad. Y es que Gran Canaria, no así el resto del archipiélago, fue una singularidad en aquellos años. Fue cuna del arranque del transformismo. Los transformistas solo actuaban en las salas de la isla y en Barcelona. Ni siquiera había salas en Madrid, mientras que en Gran Canaria había muchos cabarets, salas de fiesta y discotecas donde actuaban por la noche», destaca Vega.

Para «generar un espacio de reflexión» que conviva con la diversión, desde Unahoramenos se llevó a cabo un trabajo de investigación previo para conocer cómo convivían aquellos reductos de libertad con el franquismo en Gran Canaria. «Aprovechamos un trabajo que hizo el Gobierno de Canarias, donde travestis y transformistas de finales de los 60 y 70 contaban cómo los represaliaban. Ya en aquellos años no iban tanto al campo de concetración de Tefía. Por ejemplo, la policía les daba una paliza y los metía un par de días en la cárcel. Los números de cabaret que hacemos en el montaje serían excesivos para la época, creo que no se hubiesen permitido, pero les damos espacio a aquellos referentes, quizás dándoles un toque más romántico a todo frente a lo que realmente fue», apunta el director isleño sobre un montaje en el que entre los personajes a los que encarna Mingo Ruano figura Angelito. «Es un cabo del cuartel de la Policía que por la noche se convierte en un transformista más», comenta Vega sobre un personaje que convive en el montaje con alusiones a los represaliados y números propios del destape.

De izquierda a derecha, José Luis Massó, Mingo Ruano, Ruth Sánchez, Mario Vega, Marta Viera y Rubén Darío, durante una sesión de ensayo. Arcadio Suárez

Agustín es otro personaje de 'Las bodas del Fígaro' que da pie a revivir un pasaje histórico que la compañía considera que el público debe conocer. «Es el escritor de la obra y es miembro de Canarias Libre, un movimiento revolucionario desde el 1958 hasta el 62, que nació justo tras la muerte del Corredera. En el 62 los detienen a todos y los meten en la cárcel. Fue el germen de los movimientos independentistas que vinieron después. Los actores me dijeron durante la primera lectura del texto que en el fondo hacemos esto también porque los Canarias Libre y demás movimientos independentistas de la época se merecen algo en la escena, porque hasta ahora, los hemos visto con un cierto maniqueísmo. Nosotros jugamos con personajes del lumpen, de la noche y del cabaret», explica Mario Vega.

Esta obra teatral no tiene un fin pedagógico, aunque sí que lo lleva inherente. «Hemos tenido que hacer accesible para las nuevas generaciones la información histórica que contiene la obra. Tienen unos conocimientos nulos sobre aquellos años. Entre los menores de 30 años hemos visto que no saben lo que fue la Sección Femenina, ni quiénes fueron Primo de Rivera o Carmen Polo, entre otros. La obra no es una clase de Historia, pero sí que queremos que se entienda cómo era aquella España», defiende Mario Vega.

Necesitaba un cambio

Tras el estreno de 'Protocolo del quebranto', dentro del Laboratorio Galdós, Mario Vega reconoce que necesitaba parar con el drama. «Salí especialmente tocado de 'Protocolo del quebranto'. Tengo una sensación de que no lo dirigí yo, sino que lo dirigió la experiencia de estar en la guerra y las mesas de trabajo previas. Mucha información que no permitía ninguna licencia para aflojar la crueldad, por todo lo que había mamado previamente. Una vez que la estrené, noté que estaba seco por dentro», reconoce.

Transitar por la comedia con este proyecto «ha sido un soplo de aire fresco, que nos enriquece y que hemos disfrutado», asegura Mario Vega a la vez que pone en valor el género, que algunos consideran menor.

«Yo creo que la comedia es más difícil porque el drama puede no emocionarte, pero si está bien hecho, no hay problema. La comedia, si no te divierte, si no logras que la gente se ría, es un fracaso», añade.

El reparto y la escenografía

Mario Vega se congratula del quinteto de intérpretes que dan vida a 'Las bodas del Fígaro'. «Están magníficos y creo que los cojo en un momento muy especial, de gran madurez», los elogia sin ambages. Transitan por una escenografía que sigue fiel a lo que ya es parte de la marca de la compañía y de las apuestas que dirige este creador, hasta ganar un Premio Max con 'Moria'.

Beatriz Rodríguez, ayudante de dirección (a la izquierda), Mario Vega, director de la obra, y Alba Socorro, responsable de Producción. Arcadio Suárez

«Apostamos de nuevo por una escenografía con muchos trucos. El teatro para mí tiene que ver con la tramoya, con el hecho artesanal, lo que no significa que utilicemos en ocasiones cosas audiovisuales. Me gusta la artesanía y que los actores manipulen y construyan cosas durante la obra», asegura de un montaje en el que, casi sin querer, emergen pinceladas en forma de autohomenaje a la propia compañía por su 25º aniversario. «Es el espectáculo número 30 que hacemos y vamos a tener un elemento en el escenario de cada uno de los espectáculos que hemos hecho anteriormente».

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