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Poco rentable. Lachman Vatnani conoció tiempos mejores en el Plaza. Arcadio Suárez

Se vende o se alquila: la galería comercial del Plaza se hunde

Decadencia. El centro comercial, en Playa del Inglés, lleva casi un año abierto, pero apenas hay locales abiertos | La comunidad busca reactivar la parte abierta de la galería para que sirva de elemento tractor

Gaumet Florido

San Bartolomé de Tirajana

Lunes, 10 de junio 2024, 02:00

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Poco o nada ha cambiado en el centro comercial Plaza de Maspalomas, en Playa del Inglés, pese a que está a punto de cumplirse un año desde su reapertura. Las galerías, como entonces, lucen oscuras y vacías, sin vida. Unos pocos locales abiertos mantienen la llama de lo que fue este histórico complejo. El resto, o se alquila o se vende, o simplemente está cerrado y sin actividad aparente.

Entre los pocos que resisten figura Lachman Vatnani, que aún regenta uno de aquellos negocios que tanto éxito tuvieron en la isla en los 70 y 80 y que se dedicaban a la venta, entre otros productos tecnológicos, de máquinas fotográficas. Es media mañana y aún no ha hecho ni un euro. Lejos quedan los tiempos en que llegaba a facturar diariamente 500.000 pesetas. Ahora, si hay suerte, se hace con apenas 40 o 50 euros.

Una decena de locales luce carteles de se vende o se alquila.
Una decena de locales luce carteles de se vende o se alquila. Arcadio Suárez

«Esto ya no es lo que era, solo me da para cubrir gastos», confiesa con resignación. El cierre por la pandemia de la covid a lo largo de 2020 y la clausura por precinto municipal, entre febrero de 2022 y julio de 2023, les dieron la estocada. En todo caso ya desde enero de 2021 la mayor parte del complejo estaba cerrada. No tenía luz. Endesa les había cortado el suministro tras los graves daños que un incendio en un local había provocado en las instalaciones eléctricas comunes del edificio. Cuatro negocios de ocio nocturno de la planta baja reabrieron a los pocos meses, sin permiso municipal y alimentados por grupos electrógenos, lo que motivó la definitiva orden de clausura del centro comercial.

Parte de la galería que sigue bloqueada porque aún no se han reparado del todo los daños provocados por el incendio en enero de 2021.
Parte de la galería que sigue bloqueada porque aún no se han reparado del todo los daños provocados por el incendio en enero de 2021. Arcadio Suárez

Un escaparate anuncia un museo y un funeral del capitalismo

En el escaparate de una joyería cercana al puesto de Vatnani conviven unos pocos artículos con llamativos carteles con lemas un tanto desconcertantes. Entre otros se puede leer uno que reza 'Museo del Capitalismo-¡Funeral!'. Otro dice 'Elipsis mundialis! Emergentis!!!'. Sirven de aderezo a un solitario ejemplar de 'El capitalismo funeral' , de Vicente Verdú. Al lado, otro cartel. 'Alerta roja, esperanzas frustradas'. Debajo, otra vez la palabra funeral y una cruz.

Escaparate con referencias a un supuesto funeral del capitalismo.
Escaparate con referencias a un supuesto funeral del capitalismo. C7

Dentro del local, que no se sabe bien si está abierto o cerrado, un hombre descansa con los pies puestos sobre una mesa. En cuanto se le interpela recita como un rosario las calamidades que les han llevado hasta aquí. Vaticina un cambio de ciclo en el mundo en el que todo el poder recaerá en China. Da a entender que las primeras víctimas de su impacto están precisamente en el Plaza de Maspalomas, cuyos comercios han sucumbido a la plaga colonizadora del 'made in China'.

Cuenta, a modo de anécdota, que hace poco el dueño de un par de locales le ofreció vendérselos por 40.000 euros. Sin problemas, dice que le dijo. «Me los quedo si tú me das esos 40.000 euros». Su llamativa respuesta refleja la decadencia en la que está inmerso este centro comercial.

A Vatnani tampoco se le escapa hasta qué punto se ha devaluado este complejo. Compró en 1985 por la friolera de 80 millones de pesetas, unos 550.000 euros al cambio, pero sabe bien que ahora puede que no le den ni 40.000. Llegó a tener cuatro empleados y ahora solo queda él, que sobrevive gracias a que tiene otros ingresos, si no, no podría mantenerlo abierto. «Tengo dos locales, pago a la comunidad 250 euros por uno y 150 por otro; lo que gano me da para eso, los gastos de luz y los seguros, nada más», concluye.

Entre los males que les han llevado a este pozo sin fondo, Vatnani apunta a la sobresaturación comercial, a la falta de atractivos turísticos en Playa del Inglés, porque, según se queja, solo ofrece sol y playa, y en el caso particular del Plaza, a las vicisitudes por las que ha pasado y a las dificultades del relevo generacional en su empresariado. «Muchos de los locales han cerrado porque sus dueños ya se jubilaron o porque están mayores y ya no les sale rentable mantener el negocio».

Desde la administración de la comunidad, ahora con la presidencia recién renovada, se tiene una visión un tanto más esperanzadora. Son conscientes de que las expectativas que se hicieron tras la reapertura no se han cumplido. Barajaban que al menos una veintena de locales retomarían su actividad, pero no ha sido así. El Plaza se mantiene, sobre todo, gracias a sus locales de ocio nocturno de la planta baja y a algunos, pocos, de restauración.

Aún falta el parking

Su hoja de ruta para el rescate pasa por reactivar primero lo que ellos llaman el anillo comercial, es decir, los locales de la galería que dan a la plaza central del complejo, como, por ejemplo, el del Burger King, que no reabrió y está en un lugar muy visible. Cree que pueden servir de elemento tractor. para el resto.

Garaje del complejo, aún precintado.
Garaje del complejo, aún precintado. C7

«Tenemos empresarios interesados; quieren tanto comprar como alquilar». El problema es que los precios que piden los propietarios no casan con la realidad del mercado que ahora marca las reglas del juego en el Plaza. Quieren mucho más de lo que están dispuestos a pagarles.

Pero lo que más les urge es la reapertura del aparcamiento subterráneo. El desprecinto del Ayuntamiento, en julio de 2023, fue parcial. El garaje debía seguir cerrado. La comunidad había renovado la instalación eléctrica del centro comercial, pero les quedó pendiente el parking y su puesta al día en infraestructura contraincendios. Les dieron 6 meses para ejecutar las obras y ya se les ha ido el plazo.

Aseguran que están ultimando el proyecto. En el Ayuntamiento no consta que lo hayan presentado. Ese garaje no es público ni para clientes del centro comercial. Tiene 300 plazas y son de particulares. A ellos les ha tocado seguir esperando. No les dejaron otra.

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