ADRIÁN ASTORGANO

¡Alerta! El ruido visual invade tu casa

Botes de champú, cables, juguetes, figuras... Retira todo lo que te molesta y vivirás más tranquilo

Carmen Barreiro
CARMEN BARREIRO

Seguro que le ha pasado alguna vez, que está tumbado en el dormitorio de su casa o viendo la tele en el salón y hay algo en la estética de la habitación que no termina de convencerle, que incluso le llega a incomodar. Unas veces la causa resulta muy evidente y otras es casi imperceptible, pero está ahí. Cada día. Y lo siente. Y le molesta. Es lo que los expertos en decoración llaman ruido visual, que no es otra cosa que «todo aquello que nos resulta desgradable a la vista desde un punto de vista estético. Puede ser desde un montón de libros mal colocados en una estantería, a los mil botecitos de todos los tamaños y colores que inundan el baño o el escurreplatos fucsia de la cocina que odiamos pero que ahí sigue», explica la interiorista NataliaZubizarreta. No se trata de tener una casa de esas de revista donde parece que no vive nadie, si no de entender que lo que no suma, resta. «Debemos quitar todo lo que nos chirría o que directamente no nos aporta. Hemos pasado tantas horas dentro de casa en los últimos meses que ahora somos más conscientes de nuestros interiores y de lo que verdaderamente nos gusta y nos hace sentir bien. ¿Te has pasado todo el confinamiento pensando en maldita la hora en la que compraste esa figura de recuerdo que preside el salón y que en realidad no pega con nada? Retírala», anima la decoradora. Aunque el concepto de ruido visual es muy personal –es evidente que a todos no nos molestan las mismas cosas–, hay una serie de pautas que se pueden seguir para rebajarlo e incluso eliminarlo. Lo primero, hacer una buena limpieza.

Salón

Las librerías son como un altavoz de miles de decibelios

Natalia Zubizarreta tiene muy claro que el principal foco de ruido visual en un salón son las librerías. «No pasa nada porque una estantería esté vacía o despejada. Lo que pongamos tiene que tener un sentido estético, que nos resulte agradable verlo. No se trata de llenar por llenar, porque al final tenemos las baldas repletas de figuritas, jarrones, marcos y un montón de cachivaches que no aportan nada», apunta. Otra cuestión que genera mucho debate son los libros. Hay quien prefiere ordenarlos por colores para mantener cierta armonía cromática y quien lo hace por temática sin importale si empastan o no. «Es cuestión de prioridades», zanja la interiorista, firma habitual en las revistas nacionales de decoración. Y para los muy obsesionados con el ruido visual hay una tercera fórmula que es la de darle la vuelta a los libros para que en lugar de verse el lomo se vean las hojas.

Tanto la mesa de centro como las auxiliares también suelen ser muebles generadores de ruido. En estos casos, hay que seguir la misma filosofía que con la librería. Menos es más. Con un par de bandejas y un jarrón es suficiente. En el caso de las mesitas laterales, es interesante poner una caja o una cesta con tapa para poder guardar aparatos como los cargadores o los mandos de todos los aparatos electrónicos, cuyo cableado –muy molesto a la vista– se puede disimular con un sistema de tráquea que los unifica o un pasacables.

Cocina

Todo en botes de cristal y ojo con las vitrinasy el escurreplatos

En el caso de la cocina, muchos de los problemas de ruido visual los suele causar la despensa. «Botes de especias, paquetes de comida de todos los colores... Lo mejor es poner la sal, el azúcar, los cereales y todas las legumbres en botes de cristal o transparentes. En el mercado hay un montón de tarros monísimos y a muy buen precio que quedan ideales. Soy consciente de que tener que reponerlos cada cierto tiempo es un trabajo, pero la paz mental que transmite una cocina ordenada ya compensa», precisa la interiorista vizcaína. El escurreplatos es otro de los caballos de batalla. Lo más práctico es que se coloque en los armarios altos, pero si no puede ser se debe elegir el modelo más estético. «Incluso la esterilla sobre la que se apoya es interesate que siga la gama cromática de la cocina. ¿De qué nos vale tener unos muebles preciosos si después colocamos un escurreplatos del chino en color verde manzana sobre un paño con dibujos de kiwis y piñas?», plantea la interiorista.

Mucho ojo también con los utensilios de cocina y los pequeños electrodomésticos. En el caso de los primeros, siempre que no se p uedan guardar en un cajón, lo más recomendable es «unificar el estilo de todos los enseres que se vayan a ver» y, si no es posible, una solución que queda muy bien es meterlos dentro de un jarrón bonito. «La tostadora, el exprimidor y la cafetera, por ejemplo, se pueden agrupar en un rincón de la cocina, de manera que nos quede un rincón de desayuno». Y un último consejo. Las vitrinas de cristal en la cocina son muy peligrosas porque «te sacan todas las vergüenzas». «Funciona si tienes toda la vajilla conjuntada, pero es complicado», admite la experta.

Baño

Fuera los botes del champúy el gel... todo en dispensadores

Para no romper las estética del cuarto de baño y evitar así el ruido visual, lo que se suele hacer ahora es colocar dispensadores de plástico en una esquina de la ducha con productos como el champú, el gel o la crema hidratante y así no tenemos el baño lleno de un montón de botes de diferentes colores y formas . «Todas las tiendas de decoración se han puesto muy al día con este tipo de soluciones. Incluso se puede personalizar el tipo de letra», añade Natalia. Los tarros de vidrio no son recomendables en la ducha porque si se caen «podemos tener un disgusto». El tema de los cepillos de dientes es complicado. Si visulmente nos molesta mucho, la interiorista recomienda meterlos dentro de un armario. En cualquier caso, Natalia Zubizarreta es partidaria de «guardar todo en cajones» y si tenemos baldas recomienda usar cajas o cestos sin tapa cuando quedan por encima de nuestro ángulo visual y tapadas cuando quedan por debajo. Las toallas, como los manteles o la ropa de cama, debe seguir la gama cromática de la estancia para mantener la tranquilidad visual.

Dormitorios

Mesitas con cajón y contenedores para los juguetes

«Como no queremos que las mesillas se conviertan en una especie de vacía bolsillos», la interiorista recomienda que siempre que se pueda tengan cajones, mientras que una muy buena opción de almacenaje en los dormitorios son las cómodas. También es recomendable tener un cesto vacío para poner los cojines y almohadones cuando nos metemos en la cama. Y en el caso de los armarios, Natalia Zubizarreta es partidaria de que tengan puertas. «Los vestidores abiertos que se pueden ver desde cualquier lado de la habitación son una fuente de ruido visual constante. Una buena solución es taparlo con cortinas». En las habitaciones infantiles «nuestros mayores aliados» para rebajar el caos de colores y juguetes son los contenedores, cestos e incluso los sacos.